Estudio

Las secuelas más frecuentes del COVID-19

El 80% de los pacientes que se recuperan del Coronavirus desarrollan al menos una de las 55 secuelas posibles diferentes. Además, se calcula que más de un 10% pueden desarrollar síntomas a largo plazo. En esta nota te contamos de cuáles se trata.

En el estudio, basado en más de 18.000 publicaciones de análisis médicos, se estimó la prevalencia de 55 efectos a largo plazo en 47,910 pacientes.
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A más de un año de convivir con el COVID-19, los países del mundo –a mayor o menor medida- han comenzado a vacunas a su población. Pero más allá de eso y de la duda generalizada de si el Coronavirus llegó para quedarse, la OMS alertó que hay síntomas a largo plazo o secuelas que pueden quedar en el paciente.

Fue María Van Kerkhove, directora técnica del COVID-19 en la OMS, quien a fines de 2020 expresó su preocupación por los efectos secundarios del Coronavirus: “No solo nos inquietan los casos, las hospitalizaciones o las muertes, también los impactos a largo plazo que empezamos a ver en individuos que incluso pasaron la enfermedad con síntomas leves”.

Entre las secuelas del Coronavirus más frecuentes que se estudian están los efectos en los pulmones, corazón y cerebro, aunque hay algún que otro síntoma como agotamiento o niebla mental en muchos de los pacientes, de lo que llaman “COVID persistente”.

Un estudio de la Universidad de Oxford y Sheffield se utilizó la resonancia magnética junto con el gas xenón hiperpolarizado, para comprobar el estado de los pulmones de 10 pacientes que habían tenido el COVID-19. Los resultados indicaron que ocho de ellos presentaban disnea y cansancio de forma persistente. En el escáner se pudo comprobar que hay áreas del pulmón donde el aire no fluye de manera correcta hacia la sangre.

Los primeros datos apuntaron a que la capacidad pulmonar se muestra afectada tiempo después de haber tenido una neumonía por COVID-19.

“La resonancia magnética de xenón hiperpolarizado ofrece un medio único para obtener imágenes del deterioro del intercambio de gases en los pulmones e identificar si esto se debe a los primeros signos de alteraciones alveolares e intersticiales cambios microvasculares o una combinación de todos. Al hacer un seguimiento de estos cambios con el tiempo, junto con la resonancia magnética estructural de protones, podemos complementar la información de la tomografía computarizada y las pruebas de función pulmonar”, apuntaron los investigadores.

Pero no solo el Coronavirus afecta al pulmón, ya que el corazón también puede sufrir las consecuencias de este patógeno. Antonio Esteban, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital QuirónSalud de Málaga, confirmó a EFE que un 25% de los afectados por el COVID habían sufrido miocarditis. Los efectos fueron mayores y más peligrosos para aquellos que tenían patologías previas.

Asimismo, de forma reciente, un estudio publicado en la revista “Nature Neuroscience” expuso que el Coronavirus puede acceder al cerebro a través de las células nerviosas de la mucosa olfativa. Los efectos que tiene el COVID-19 en el cerebro son relevantes, ya que uno de cada tres pacientes padece síntomas neurológicos, como pérdida de peso, olfato o gusto, dolores de cabeza, fatiga y mareos. En algunas personas se ha llegado a producir un accidente cardiovascular.

 

Síndromes persistentes

Un estudio del Instituto Nacional de Investigación de Salud en Gran Bretaña advierte que el COVID persistente puede no ser un síndrome, sino hasta cuatro. Esto puede causar numerosos síntomas que van desde el corazón hasta el pulmón, que pueden disminuir en una parte del cuerpo y aparecer en otra. Se calcula que más de un 10% de las personas que han pasado el Coronavirus pueden desarrollar algún síntoma a largo plazo.

La teoría de las secuelas de la enfermedad, así como los síntomas que nunca desaparecen, es que el Coronavirus permanezca en los tejidos, aunque no se pueda detectar con las pruebas estándar, tal y como ocurre con el VIH.

Cansancio, desgano, mareos temporales, pérdida de masa muscular, dolores en las articulaciones o disminución del gusto y el olfato son solo algunas de las secuelas que pueden permanecer en las personas que atravesaron el COVID-19.

 

Las 55

Además, según un estudio realizado por siete científicas internacionales, el 80% de los pacientes que se recuperan del Coronavirus desarrollan al menos una de las 55 secuelas posibles diferentes.

La investigación titulada “Más de 50 efectos a largo plazo de la COVID-19: Una revisión sistemática y metaanálisis” (More than 50 Long-term effects of COVID-19: a systematic review and meta-analysis" - Dra. Carolina Scasso y Prof. Dr. Julio Medina) reveló que el efecto más común es la fatiga (58% de los casos), luego el dolor de cabeza (44%), seguido por el trastorno de la atención (27%) y por la pérdida de cabello (25%).

En el artículo se señala que el tiempo de seguimiento a los pacientes estudiados osciló entre 15 y 110 días después de la infección viral. La edad de los participantes del estudio osciló entre 17 y 87 años. Se estimó que el 80 por ciento de los pacientes infectados con SARS-CoV-2 desarrollaron uno o más síntomas a largo plazo.

Además, el estudio indicó que un 24% de los pacientes continuaron con enfermedades para respirar luego de recibir el alta. En tanto, la pérdida de gusto se registró en un 23% (ageusia) y de olfato (anosmia) en un 21%.

Otros síntomas estaban relacionados con la enfermedad pulmonar (tos, malestar en el pecho, disminución capacidad de difusión, apnea del sueño y fibrosis pulmonar), cardiovascular (arritmias,

miocarditis), neurológicas (demencia, depresión, ansiedad, trastorno de atención, trastornos obsesivo-compulsivos), y otras inespecíficas como pérdida de cabello, tinnitus (silbido o zumbido en uno o ambos oídos) y sudoración nocturna.

La publicación fue realizada en base al estudio de más de 18.000 artículos de la bibliografía científica sobre la enfermedad. Entre las científicas que llevaron a cabo la investigación se encuentran: Sandra López-León, Talia Wegman-Ostrosky, Carol Perelman, Rosalinda Sepúlveda, Paulina A Rebolledo, Angélica Cuapio y Sonia Villapol.

Aunque pareciera que todavía es demasiado pronto para determinar cómo será la recuperación completa de estos pacientes, Wegman-Ostrosky aseguró que esto implica un gran reto para los sistemas de salud: “Aunque la mayoría son problemas cardíacos, respiratorios, neumológicos, también están las afectaciones psiquiátricas como depresión, ansiedad y por eso es importante pensar en la prevención y la atención de estas secuelas”, manifestó.

Señaló que algunos de los pacientes que estuvieron conectados a respiradores reportan dificultades para tragar o hablar alto, una consecuencia normalmente temporal de las lesiones o la inflamación que provoca el tubo respiratorio que pasa por las cuerdas vocales.

De acuerdo con las autoridades de salud en México, de los 2 millones de personas que se han contagiado por Coronavirus al menos tres cuartas partes se han recuperado de la enfermedad, pero se desconoce cuántos viven con secuelas. En el país hay también más de 175,000 muertos por la enfermedad, siendo la tercera nación del mundo por número de decesos después de Estados Unidos y Brasil.

 

Lo que viene después

Wegman-Ostrosky consideró que es urgente comenzar a hablar de llevar a cabo un tratamiento poscoronavirus que abarque diversas áreas de atención debido a estas secuelas. “Creo que la principal conclusión aquí es que la atención posterior a la COVID-19 es compleja”, aseguró a EFE.

Señaló que se debe tratar a personas que tienen problemas cognitivos, problemas físicos, problemas pulmonares, problemas cardíacos, problemas renales e incluso traumas.

Remarcó que se debe voltear a ver a todos aquellos pacientes que vivieron la enfermedad en casa y que hoy, a la sombra de los sistemas de salud, luchan día a día con los estragos que dejó el Coronavirus en sus cuerpos y mentes.

“Necesitamos darle la misma importancia a las secuelas físicas como a las emocionales e invertir fondos para su investigación y para dar apoyo de calidad a quien lo necesite”, concluyó Alicia, todavía con secuelas.

 

Los rumores sobre el Coronavirus

A medida que el mundo responde a la pandemia de COVID-19, hay otro reto que enfrentar: La sobreabundancia de información relacionada con el virus. Parte de esta información puede ser falsa y potencialmente dañina.

La información inexacta se difunde ampliamente y a gran velocidad, lo que hace aún más difícil para el público identificar los hechos verificados y los consejos de fuentes fiables, como las autoridades sanitarias locales o la OMS. Sin embargo, con un click todos pueden ayudar a detener la difusión de ese tipo de información. Si ve contenido en línea que cree que es falso o engañoso, puede señalarlo a la plataforma que alberga la red social de que se trate.

 

- Demostrado: Los suplementos de vitaminas y minerales no curan la COVID-19

Los micronutrientes, como las vitaminas D y C o el zinc, son fundamentales para el buen funcionamiento del sistema inmunológico y desempeñan un papel vital para la salud y el bienestar nutricional. En la actualidad, no hay ninguna indicación sobre el uso de suplementos de micronutrientes como tratamiento de la COVID-19. La OMS está coordinando los esfuerzos por desarrollar y evaluar medicamentos que permitan tratar la COVID-19.

 

- ¿Hay que ponerse mascarilla para hacer ejercicio físico?

No es conveniente llevar mascarilla para hacer ejercicio físico porque podría reducir la capacidad de respirar con comodidad. Además, la mascarilla se puede humedecer más rápidamente con el sudor, lo cual puede dificultar la respiración y promover el crecimiento de microorganismos. Lo importante para protegerse durante el ejercicio físico es mantenerse al menos a un metro de distancia de las demás personas.

 

- Demostrado: nadar o estar en el agua no transmite el virus causante de la COVID-19

El virus que causa la COVID-19 no se contagia a través del agua o mientras se nada. Sin embargo, sí se puede transmitir con el contacto cercano con una persona infectada. Evite las aglomeraciones y manténgase como mínimo a un metro de distancia de las demás personas, incluso cuando esté nadando o en las zonas de baño.

 

- ¿Pueden los zapatos propagar el virus de la COVID-19?

La probabilidad de que el virus de la COVID-19 se propague con los zapatos e infecte a personas es muy baja. Como medida de precaución, especialmente en hogares donde haya bebés y niños pequeños que gateen o jueguen en el suelo, considere dejar los zapatos a la entrada de su casa. Esto ayudará a prevenir el contacto con la suciedad o cualquier desecho que pueda ser transportado en las suelas de los zapatos.

 

- Demostrado: La enfermedad por Coronavirus (COVID?19) está causada por un virus, no por una bacteria.

El virus que causa la COVID-19 pertenece a una familia de virus llamados Coronaviridae. Los antibióticos no funcionan contra los virus.

Algunas personas que enferman de COVID-19 también pueden desarrollar una infección bacteriana como complicación. En este caso, un proveedor de atención sanitaria puede recomendar antibióticos.

Actualmente no existe ningún medicamento autorizado para curar la COVID-19. Si tiene síntomas, llame a su médico o a la línea directa para la COVID-19 con el fin de obtener ayuda.

 

- Demostrado: El uso prolongado de las mascarillas médicas, cuando se llevan puestas correctamente, no provoca intoxicación por CO2 ni hipoxia.

Utilizar mascarillas médicas durante mucho tiempo puede ser incómodo, pero no provoca intoxicación por CO2 ni hipoxia. Una vez puesta la mascarilla médica, compruebe que está bien colocada y que le permite respirar con normalidad. No reutilice una mascarilla desechable y cámbiela cuando se humedezca.

 

- Demostrado: Añadir pimiento picante a la sopa u otras comidas no previene ni cura la COVID-19

Los pimientos picantes (chiles) son muy sabrosos, pero su consumo no previene ni cura la COVID-19.

 

- Las moscas domésticas no transmiten la COVID-19

Hasta la fecha no existe ningún dato ni información que indique que las moscas domésticas puedan transmitir el virus causante de la COVID-19. Dicho virus se propaga fundamentalmente a través de las minúsculas gotas generadas cuando una persona infectada tose, estornuda o habla.

 

- Demostrado: Pulverizar lejía u otros desinfectantes sobre el cuerpo o introducirlos en el organismo no protege la COVID-19 y puede ser peligroso

Jamás se debe pulverizar lejía u otros desinfectantes sobre el cuerpo ni introducirlos en el organismo. Estas sustancias pueden ser tóxicas si se ingieren, y el contacto con ellas irrita y daña la piel y los ojos. La lejía y los desinfectantes deben utilizarse únicamente para la desinfección de superficies y siempre con las debidas precauciones.

 

- Beber metanol, etanol o lejía no previene ni cura la COVID-19 y puede ser extremadamente peligroso.

El metanol, el etanol y la lejía son sustancias tóxicas: Beberlas puede provocar discapacidad o incluso la muerte. Algunos productos de limpieza contienen metanol, etanol o lejía para eliminar el virus de las superficies, pero nunca deben beberse. No solo no destruirían los virus presentes en el organismo, sino que dañarían los tejidos y órganos internos.

 

- Las redes 5G de telefonía móvil no propagan la COVID-19

Los virus no se desplazan por las ondas electromagnéticas ni las redes de telefonía móvil. El COVID-19 se está propagando en numerosos países en los que no existe una red 5G.

 

- Demostrado: Exponerse al sol o a temperaturas superiores a los 25°C no previene la enfermedad por Coronavirus

Puede contraer la COVID-19, por muy soleado o cálido que sea el clima. Se han notificado casos de COVID-19 en países cálidos.

 

- Demostrado: El hecho de poder contener la respiración durante diez segundos o más sin toser o sentir molestias no significa que no tenga la enfermedad por Coronavirus (COVID-19) o cualquier otra enfermedad pulmonar.

 

- Demostrado: Beber alcohol no lo protegerá de la COVID-19 y podría ser peligroso.

El consumo frecuente o excesivo de alcohol puede aumentar el riesgo de sufrir problemas de salud.

 

- El virus COVID-19 puede transmitirse en zonas con climas cálidos y húmedos

Las pruebas científicas obtenidas hasta ahora indican que el virus del? COVID-19 puede transmitirse en cualquier zona, incluidas las de clima cálido y húmedo.

 

- El frío y la nieve no pueden matar el nuevo Coronavirus

La temperatura normal del cuerpo humano se mantiene en torno a 36,5° y 37°, con independencia de la temperatura exterior o de las condiciones meteorológicas. Por lo tanto, no hay razón para creer que el frío pueda matar el nuevo Coronavirus o acabar con otras enfermedades.

 

- Bañarse en agua caliente no previene la infección por el nuevo Coronavirus.

Bañarse en agua caliente no proporciona ninguna protección contra el COVID-19. Con independencia de la temperatura del agua de la bañera o la ducha, la temperatura corporal continuará siendo de 36,5?°C a 37?°C. De hecho, si el agua está muy caliente puede uno quemarse.

 

- El nuevo Coronavirus no puede transmitirse a través de picaduras de mosquitos.

El nuevo Coronavirus es un virus respiratorio que se propaga principalmente por contacto con una persona infectada a través de las gotículas respiratorias que se generan cuando esta persona tose o estornuda, por ejemplo, o a través de gotículas de saliva o secreciones de la nariz. Hasta la fecha no hay información ni pruebas que indiquen que el 2019-nCoV pueda transmitirse por medio de mosquitos.

 

- ¿Se puede matar el nuevo Coronavirus con un secador de manos?

No. Los secadores de manos no matan el 2019-nCoV. Para protegerse contra el nuevo Coronavirus (2019-nCoV), lávese las manos frecuentemente con un gel hidroalcohólico o con agua y jabón. Una vez limpias, séqueselas bien con toallitas de papel o con un secador de aire caliente.

 

- Demostrado: No deben utilizarse lámparas de luz ultravioleta (UV) para desinfectar las manos u otras zonas de la piel.

La radiación UV puede irritar la piel y dañar los ojos. El modo más eficaz de eliminar los virus es limpiarse las manos con un gel desinfectante hidroalcohólico o lavárselas con agua y jabón.

 

- Realidad: los termómetros sin contacto no detectan el COVID-19

Los termómetros sin contacto resultan eficaces para detectar a personas con fiebre (es decir, con una temperatura corporal superior a la normal). Sin embargo, no permiten detectar a personas infectadas por el virus de la COVID-19.

La fiebre puede tener múltiples causas. Llame a un profesional sanitario si necesita ayuda o solicite atención médica inmediatamente.

 

- ¿Conviene enjuagarse regularmente la nariz con una solución salina para prevenir la infección por el nuevo Coronavirus?

No. No hay pruebas que indiquen que esta práctica proteja de la infección por el nuevo Coronavirus.

 

- ¿Son eficaces los antibióticos para prevenir y tratar la infección por el nuevo Coronavirus?

No. Los antibióticos son eficaces contra las bacterias, pero no contra los virus.


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