Reconocimiento

Las Mujeres de Malvinas: las enfermeras del hangar

Las mujeres también fueron protagonistas de la guerra, como instrumentistas quirúrgicas y enfermeras; como personal a bordo de aviones que trasladaban heridos de las islas al continente; como oficiales o personal de buques mercantes con tareas logísticas; o como parte de operaciones de inteligencia. 

Enfermeras durante la Guerra de Malvinas.
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En 2012, una Resolución del Ministerio de Defensa reconoció las actuaciones de algunas de estas mujeres y las filió históricamente con Manuela Pedraza y Juana Azurduy.

Sus historias se entraman con las de otras mujeres vinculadas a Malvinas, como María Sáenz, Cristina Verrier o las maestras que enseñaban español durante los años setenta. Por esta razón, a 38 años de la guerra, podemos decir que el enunciado “Las Malvinas son argentinas” resultó una construcción colectiva, en el que las mujeres argentinas tuvieron un rol destacado.

Muchas cumplieron un rol fundamental de manera invisibilizada y sin reconocimiento, teniendo que silenciar lo que vivieron.

Las mujeres que "curaron el alma" y escribieron su historia en Malvinas

Alicia Reynoso fue enfermera en Comodoro Rivadavia durante la Guerra de Malvinas en 1982. Durante muchos años poco se conoció y difundió sobre su rol durante el conflicto bélico, siendo mujeres jóvenes entre 22 y 25 años que trabajaban para la Fuerza Aérea y debieron asistir a los soldados heridos que llegaban a ese hangar improvisado como puesto sanitario.   

"La visibilidad que hoy nos están dando, es la invisibilidad que tuvimos por parte de nuestros  camaradas y autoridades", remarcó a Tiempo FM, la que se considera una veterana de Malvinas, y da cuenta como la halló la guerra en aquellos años: "Éramos jóvenes que nos gustaba ir a bailar, pero de golpe nos encontramos en una guerra atendiendo a los heridos".

Para Alicia, cada 2 de abril es una fecha muy sensible y que lleva a mucho respeto y que aumenta la sensibilidad.  "Hay que tener lo que se dice y cómo se dice", sostiene.

En 2010, su cabeza le hizo un clic y la llevó a levantar las banderas de la visibilidad sobre la historia de ella y de sus compañeras durante Malvinas. "Sabemos que somos veteranas de guerra, pero estuvimos por años invisilizadas, somos como si no hubiésemos existido", expresa, al indicar que las "sometieron a un olvido".  

Contando su historia, Alicia entiende que "empieza a sanar de adentro hacia afuera las heridas" y que "esta mochila que llevo y no me voy a sacar nunca pesa un poquito menos".  

Sobre su trabajo en aquel hangar de Comodoro Rivadavia, le quedan algunos recuerdos "muy grabados" sobre "lo que nos pasó como enfermeras militares al curarles las heridas del cuerpo". Así como también subrayó que cuidaron "las heridas del alma de ellos y nosotras", conteniendo tanto a los heridos y a sus propios compañeros.

"Como mujeres pusimos un manto de tranquilidad, ante incertidumbre y nerviosismo", advierte Alicia, dando cuenta que los soldados llegaban eufóricos para que los curen y puedan volver "ya que habían dejado a sus compañeros, sus amigos en la trinchera".   

Algo que no podrá olvidar, sin dudas, es el dolor del desarraigo familiar. "Siempre voy a tener en mi mente y mis oídos las llamadas que hacían a su mamá", expresa la enfermera durante la Guerra.

LAZO PERMANENTE

Hoy, a 38 años, no pierden la comunicación entre las 14 enfermeras que prestaron servicio en aquel conflicto. "Una sola está viviendo solita en Alemania, a la que tratamos de contener entre todas", señala Alicia.

"Algunas no pueden hablar, otras no quieren, otras no necesitan, pero la lucha es hablar para que la ciudadanía sepa que hubo mujeres y hombres, codo a codo, para luchar por la soberanía del país", sentencia la que nunca dejó de ser veterana de guerra y siente "orgullo como mujer".  

"Nosotras escribimos la historia desde un lugar muy sencillo", concluye.  

 


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