Frigoríficos

La sangre y las pezuñas de animales no son considerados “residuos peligrosos”

La Policía Federal informó que habían detectado, en tres frigoríficos de la ciudad de Río Gallegos, Santa Cruz, “la existencia de posibles Residuos Peligrosos”. La Ley Nacional Nº23.922 y la Provincial Nº2567, no lo tienen considerado de esa forma. Qué se hizo para mitigar su impacto.

Foto que divulgó esta semana la PFA.
COMPARTÍ ESTA NOTA

En las últimas horas, la Policía Federal informó que habían detectado, en tres frigoríficos de la ciudad de Río Gallegos, Santa Cruz, “la existencia de posibles Residuos Peligrosos”. Agregaron que las muestras fueron remitidas al Laboratorio Regional de Investigación Forense para su posterior análisis. E inclusive, lo publicaron con un hastag: #CuidemosElMedioAmbiente.

Pero en rigor de verdad, la sangre y las pezuñasde corderosno están considerados “residuos peligrosos”, categoría que se puede buscar en la Ley Nacional Nº23.922. Pero –además- a nivel provincial, las actividades de generación, manipulación, transporte, tratamiento y disposición final de residuos peligrosos y biopatogénicos desarrolladas por personas físicas o jurídicas, están sujetas a las disposiciones de la Ley Nº2567.

En dichas leyes, estos residuos no aparecen como desechos peligrosos y, por ende, no se encuentran en las categorías sometidas a control, nacidas del Convenio de Basilea sobre control de los Movimientos Transfronterizos de los Desechos Peligrosos y su Eliminación, suscrito en Basilea, Suiza el 22/03/1989. Por eso, un residuo peligroso es cualquiera que tenga alguna de las sustancias del anexo de la ley.

Cómo se fueron tratando los desechos- Fuentes consultadas por TiempoSur indicaron desconocer por qué razón la Policía Federal, por aparente orden del Juzgado Federal con asiento en Río Gallegos, se encuentran investigando “desechos peligrosos”, vinculándolo con el descarte que hacen los frigoríficos locales en época de zafra como la actual.

Hasta el 2015, se podían identificar en los frigoríficos locales dos grandes corrientes de residuos: Una corriente líquida (la sangre de los animales que iba a los colectores de Río Gallegos) y otra sólida (víseras y restos de animal que no sirven para la venta que iban históricamente al vaciadero).

Excepto el frigorífico Faimali, que ya procesaba esos restos, el resto de las plantas dejaba el resto de efluentes de sangre (el cien por ciento) en la costanera, y todos los sólidos en el basural. Por entonces, la sangre iba al colector principal que hasta entonces no se alcanzaba a desbordar porque la demanda no era tan grande y las bombas funcionaban.

Cuando empezaron a haber derrames más frecuentes y con la desinversión que hubo en SPSE -particularmente entre los años 2011 y 2015-, sumado a que entró en colapso el basural, con las fosas de los frigoríficos cada vez más cerca de la población, generó que comenzaran acciones desde la Secretaría de Medioambiente para mitigar el impacto de los mismos.

Por consiguiente, se les hizo presentar a las plantas las auditorías ambientales, cuyos expedientes estaban presentados, pero no se habían adecuado a la normativa vigente. Para el tema de la sangre, se empezó a utilizar un digestor para cocinarla y librarla de patógenos. Y los otros desechos, tal como informáramos la semana pasada desde este medio, se encuentran en proceso de procesamiento en plantas de Rendering para harinas de hueso y cebo; el resto, básicamente pezuñas, se tira por el momento al basural.