Pandemia

La primera línea del turismo

Quizá no muchos recuerden que la primera paciente santacruceña con Coronavirus fue una guía de la ciudad de El Calafate, ciudad que a 8 meses de iniciada la pandemia se prepara para comenzar a recibir nuevamente a los visitantes, y donde los guías y personal de servicios turísticos se convertirán en la primera línea y parte fundamental para el cumplimiento de los protocolos sanitarios establecidos, de los cuales también fueron partícipes.

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No fue un año fácil para los guías de turismo del mundo. En el país fue una práctica suspendida desde el pasado mes de marzo con la llegada de la pandemia y hasta hoy aún no se puede recuperar, y a decir verdad no hay muchas expectativas de que en esta temporada pueda hacerlo. En nuestra provincia, el rubro se concentra en la ciudad de El Calafate, casi en su totalidad. Justamente, desde la asociación de Guías de Santa Cruz, con asiento en esta localidad, aseguran que “actualmente existen entre 150 y 200 guías, la mayoría concentrados en Calafate, algunos en Chaltén, y en el resto de la provincia, según algunas encuestas y el contacto que tenemos con colegas, hay guías pero que no viven específicamente de esta actividad”, repasó en diálogo con TiempoSur, Anahí Pallone, presidenta de la Asociación Guías de Turismo de Santa Cruz (AGUISAC). Vale la pena mencionar que Pallone ha asumido la responsabilidad sobre la asociación el pasado 1 de noviembre.

En otro tramo explicó que en el sector “hay muchas realidades porque no todos trabajamos bajo las mismas condiciones. No es lo mismo un guía que trabaje en relación de dependencia, que otro freelance y tampoco es la misma la realidad de un guía que trabaja año redondo, al que trabaja solo en temporadas”. Lo que serían las cuatro categorías que conviven en la ciudad. 

En este contexto, fue recién bien entrada la pandemia que fueron alcanzados por algunas de las medidas de ayudas impulsadas por el Gobierno nacional y provincial, aunque estos primeros anuncios fueron más destinados al sector empresarial por lo que no impactó en la gran masa de guías que hoy trabajan bajo monotributo. En este contexto, según comentó Pallone, se hizo un trabajo muy fuerte junto a la red nacional de guías, creada por esta situación de pandemia, con quienes lograron ser incorporados a otras medidas como APTur (Nación), ATC (Provincia) o incluso el IFEM (Municipal), beneficios o ayudas a la cual tampoco accedieron todos los trabajadores del sector.

 

Lo que viene

Ante la posible apertura, o por lo menos las expectativas, la referente contó que “cuando se empezó a hablar de todo esto se formó una mesa de trabajo donde nos reunimos con un plan y proyecto, y los presentamos a Municipio y Provincia. Esos protocolos los llevamos a la práctica en noviembre y se sacaron conclusiones” y continuó: “Nosotros esto lo hicimos con miras a un futuro inmediato, si vamos a tener turismo debemos estar preparados. Después de estos simulacros, tanto la Provincia como Municipio tuvieron más recursos e incluso fue certificado con el sello Safe Travels, otorgado por el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) a través del Instituto Nacional de Promoción Turística”. Se trata del primer sello mundial de seguridad e higiene para viajes y turismo, diseñado para el abordaje del COVID-19.

En este sentido comentó que “ahora para lo que es el futuro inmediato nuestro se está trabajando en lo que será la prueba piloto de la semana que viene, porque la Secretaría de Turismo quiere que haya presencia de los guías, entendiendo que gran parte del éxito del protocolo va a ser con nosotros como veedores”, aunque observó: “Lamentablemente, la verdad es que muchos de los turistas argentinos, especialmente aquellos que vienen de la provincia, no tiene la modalidad de contratar una excursión y va a ser difícil que lo haga. Tal vez hay una posibilidad con el que viene con un paquete cerrado de Buenos Aires o desde otros puntos del país”.

Para cerrar dijo: “Entendemos que más allá de estas ayudas potenciales que estamos recibiendo, los que pudieron acceder, todas, en algún momento, se van a terminar. Hay una demanda de apertura de turismo, pero por más que esto se dé, la actividad que más le va a costar recomponerse es la de los guías. Nosotros coincidimos con las estimaciones que hace el Municipio que no va a ser un verano con una alta ocupación hotelera, muchos menos que la del año pasado donde además fue récord en todo el país. Sabemos que el turismo va a ser argentino. Nuestras expectativas están puestas en que funcionen bien los protocolos porque esto también le va a dar mayor confianza a la gente para viajar”.


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