Santa Cruz

La pandemia casi lo funde, se “reinventó” pero le adeudan millones de pesos

Cristian Aguirre, comerciante de Caleta Olivia, debió instalar una panadería. La comuna de Caleta Olivia le adeuda 2 millones de pesos por su otro negocio, un taller industrial. Advirtió las “incoherencias” del Municipio en pandemia que permite salidas a la playa, pero no habilita al sector gastronómico que dispone de un protocolo.

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No es a esta altura noticia que la pandemia provocó el cierre de comercios en todo el país, sobre todo de actividades que la mayor parte estos últimos ocho meses no pudieron abrir. Pero la crisis también afectó a los que funcionaron pocos meses y luego debieron cerrar sus puertas producto de los vaivenes de la situación epidemiológica de cada ciudad, porque en esos lapsos, no alcanza a recuperar financieramente.

Con una Carta al Lector, publicada ayer en el sitio web El Caletense, Cristian Aguirre, comerciante de Caleta Olivia, criticó la falta de gestión de la Cámara de Comercio de la cual él formaba parte -renunció de su cargo de 1° Vocal pero no puede entregar la nota en la que dimite- pero sobre todo la falta de “coherencia” del Municipio que permite las salidas al aire libre en las playas de Caleta Olivia, que implica una clara aglomeración de personas, pero al mismo tiempo impide la apertura normal del sector gastronómico que dispone de un protocolo sanitario.

Caleta Olivia transita un exponencial aumento de casos por COVID-19.

“Gastronomía cerró en marzo, luego nos dejaron volver con un 50%, que fue durante un mes y medio, pero en ese tiempo trabajamos muy mal porque no hay circulante”, dijo Aguirre a TiempoSur.

El comerciante, dueño de “Dos Escudos” que incluye una sala de juegos, una confitería - ambas cerradas desde el inicio de la pandemia- y un taller de mantenimiento industrial, señaló que la ciudad depende íntegramente del consumo de los municipales, cuyos salarios cobran a destiempo.

“El Intendente permite que la gente vaya a las playas en donde hay aglomeración, o que salgan al campo y a correr, pero no permite la apertura de restaurantes que tenemos protocolos”, insistió.

En Caleta Olivia -detalló- existen cerca de 30 restaurantes con servicio de mesas y 60 rotiserías aproximadamente. Las ventas crecieron en los locales que expenden alimentos, por eso debió “reinventarse”, vendió “cosas” de la confitería para subsistir, e instaló una panadería.

“Un domingo, las panaderías recién pueden comenzar a trabajar desde las 17:00  hasta las 21:00, es incoherente”, apuntó a modo de ejemplo de las inconsistencias que rigen a su sector en la actualidad.

Pero reinventarse -palabra muy utilizada en los últimos meses en Argentina- significa empezar de cero un negocio que nada tiene que ver con el que se llevaba adelante. “Es un giro de 180 grados porque si antes fabricabas alfajores y un día debes volcarte a arreglar bicicletas, tenés que comprar las maquinarias. Eso es reinventarse”, reclamó.

Ese gasto debió realizar para su panadería, aunque por el parate de sus otros comercios, debió despedir a 5 mozas, solo conservó a los cocineros y su ayudante, dos personas de atención al público y contrató un panadero y un ayudante.

“Esas mozas que debí despedir, todas tenían y a su vez contrataban niñeras. Es toda una cadena, pero no nos quedó otra. Con la plata que teníamos guardado compramos los hornos para la panadería”, contó, y añadió que nunca recibió un ATP, ni ayuda de la provincia.

Su taller industrial realizó trabajos para Servicios Públicos y el Municipio. Ambos le deben 3,5 millones de pesos. “El Municipio nos hizo facturar y el monto superó lo que se vendió el año pasado y quedamos como estamos trabajando, pero las facturas no se cobraron”, aclaró.

La Cámara de Comercio cuenta con 200 socios, pero Aguirre señaló que hay más de 3 mil comercios en Caleta Olivia. “No es representativa. Aducen que presentan protocolos y notas desde marzo, pero necesitamos resultados. Nunca le dicen que no al Intendente. Si hubieran abierto los negocios, los aplaudiría, pero si desde marzo están en tratativas y seguimos cerrados, o no están tratando nada o tratan con la persona equivocada”, criticó.

El 8% de los negocios está cerrado, aunque Aguirre señaló que ese porcentaje alcanza por lo menos a 1.800 familias.

Los comerciantes ayudan al Municipio. Esta asistencia consiste en controlar -por medio de una escolta- que los vehículos que ingresan se desvíen del camino y continúen por el acceso sur hasta la salida de Calera Olivia. Aguirre espera la misma ayuda, pero de parte del Municipio. 


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