Columna

La importancia del contexto

Por Bernardo Stamateas*

Bernardo Stameteas, Dr. en Psicología.
COMPARTÍ ESTA NOTA

¡Qué importante es el contexto! Todo texto debe ser leído en el contexto en el que se encuentra. Justamente la técnica de la manipulación psicopática consiste en sacarle al otro una frase del contexto, darle una frase suelta sin el contexto, esconderle el contexto. Recuerdo que, cuando yo era chico, había una zapatería que tenía escrito en la vidriera “CERRAMOS”; y abajo en letra muy pequeña decía “DE NOCHE”.

Cuando una persona saca una frase de contexto, por lo general, le va a dar otro diferente. Y ahí se corre el peligro de que haya malos entendidos. Por eso, es importante cuando uno se relaciona con alguien, tener muy presente el contexto. Si una persona expresa: “No tengo ganas, no tengo fuerzas”, el contexto puede ser que se quedó sin trabajo, o que perdió un ser querido recientemente, o que le sucede algo por lo que está muy enojado.

El contexto, que muchas veces ignoramos, explica la conducta. Es por ello que es fundamental siempre ver el texto y el contexto. Un hombre estaba preso en espera del edicto del rey. El soberano envió el siguiente mensaje: “Perdón imposible, que se cumpla la condena”. Entonces el prisionero, en complot con el guardiacárcel, borró la coma y la colocó adelante. De modo que ahora el mensaje era: “Perdón, imposible que se cumpla la condena”.

Esta historia nos demuestra que un pequeño cambio en el texto, y en el contexto, pueden servir para generar un gran problema de comunicación. La empatía, que consiste en ponerse en los zapatos del otro, consiste precisamente en ver al otro dentro del contexto. No para justificar su conducta, sobre todo cuando esta es negativa, pero sí para tratar de entender por qué le sucede lo que le sucede, por qué siente lo que siente.

¿Decir: “Este es mi contexto” es un motivo de resignación? ¡Por supuesto que no! Para efectuar un cambio, lo primero que tenemos que hacer es aceptar el contexto: la situación que vivimos. Es decir, entender por qué nos ocurre lo que nos ocurre. Y a partir de ahí, vivir de manera que procuremos cada día la mejora continua.

Muchas veces, por errores del pasado, o por una situación actual que no es la ideal, nos condenamos a nosotros mismos. Como resultado, anulamos nuestra voluntad para la acción que puede sacarnos de donde estamos. Estar dispuesto a verse a uno mismo y sus circunstancias con sinceridad aumenta nuestro autoconocimiento y nos ayuda a empezar a modificar lo que haga falta, de a poco.

Es decir, que nos permite empatizar con nosotros mismos, tal como lo hacemos con los demás. ¿Cuánto tiempo hace que no te mirás a los ojos? ¿Que no te escuchás con atención? El compromiso con uno mismo, que nace de la comprensión del contexto personal, es la clave de todo cambio que perdure en el tiempo.

Nadie nunca ha cambiado por emoción ni por explicación ni por amenaza, sino más bien por comprometerse consigo mismo. Solo cuando nos determinamos a convertirnos en mejores seres humanos, logramos nuestro objetivo. Recordá: hacia atrás, están las pérdidas; hacia adelante, las oportunidades.