Columna

La guerra por la vacuna, el apuro y la demora

El mundo cambió. Definitivamente y sin previo aviso. La única solución al caos, recesión y toques de queda es la vacuna. ¿Lo es? ¿Las distintas cepas circulantes (la de Manaos, la más contagiosa), pueden ser las que en conjunto lleven a la humanidad a perder el 5 por ciento de su población total, como sucedió en la Gripe Española de 2018?

El ministro Pazuello, el pasado martes en Manaos.
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En este especial de TiempoSur analizamos probabilidades y datos duros, parte de un paisaje mundial de fuerte conflagración por quién llega primero, y mejor, a una solución menos mala de una guerra sin soldados visibles. El Primer Mundo observa atónito a un Reino Unido en la lona., en pleno combate a la cepa británica, luego de que su primer ministro Boris Johnson subestimó al virus y su amenaza. Argentina esperaba acumular mucha más inmunidad con más Sputnik V de las que dispone  a esta altura de enero, pero la Federación Rusa enfrenta en su interior el reclamo de muchos actores sociales (y hasta gubernamentales) sobre inmunizar primero al país por completo y luego seguir con la exportación. Brasil y un claro ejemplo de cómo la desidia y la falta de inteligencia geopolítica de Bolsonaro retrasa la llegada de vacunas e implementos de salud desde China.

Problemas entre lo prometido y lo pactado. Distribución que se descubre mucho más lenta a lo planificado. Muy poco tiempo al desarrollo de vacunas con respecto a otros tiempos de la humanidad. Y el brutal caso de la región del noroeste brasilero que nos pone de frente a un espejo cruel sobre lo que puede causar el COVID-19 cuando pueda entrometerse entre la falta de coordinación y la nula infraestructura en materia de salud de regiones de América Latina. Desde los Estados Unidos, surgen los cuestionamientos a la exportación del antiviral. Israel fue la que primero entendió el colapso por venir y tomó las cartas en el asunto que hoy le permiten estar a resguardo. Pero vayamos a Latinoamérica, a nuestro gigantesco vecino, principal socio comercial y la dramática situación que atraviesa el sector más selvático de la región.

La crisis sanitaria que sufre el mayor núcleo urbano de Amazonia, Manaos (Brasil), sigue en fase extremadamente aguda. El ministro de Salud brasileño, el general Eduardo Pazuello, ha advertido en una dramática intervención este viernes que sin medidas radicales es imposible estabilizar la situación. “Sin la evacuación (a otros Estados) de 1500 pacientes (…) seguirán muriendo 80, 100 personas al día porque las UCIs no se crean de un día para otro”, ha pronosticado dos semanas después de que al menos 50 personas murieran asfixiadas por falta de oxígeno en hospitales de la ciudad.

El fiscal general del Estado investiga al Ministro por aquellas muertes en vista de que fue oficialmente informado de que, ante el espectacular aumento de ingresados desde el inicio de 2021, el oxígeno estaba escaseando. Pazuello no adoptó medidas. Desde hace dos semanas miles de familias desesperadas buscan suministros como sea para mantener vivos a allegados.

Pazuello hizo el sombrío pronóstico en Manaos al dar la bienvenida a los primeros de los 108 médicos que las autoridades han contratado a toda prisa en un intento por paliar la crítica situación. La red sanitaria amazónica siempre ha sido frágil. Faltan UCIs, médicos… El Ministro asegura que el oxígeno está estabilizado. Es una región muy remota, vasta y con población muy dispersa fuera de Manaos. Solo la capital tiene unidades de cuidados intensivos y ahora mismo están saturadas. Brasil es un claro ejemplo de la doctrina “Trump” respecto a los inicios del COVID-19; “tratamos contra una simple gripe, que no puede tener ningún efecto sobre nuestras pujantes economías y que aquellos que no puedan soportarla son parte de un orden natural que no debe de ninguna manera cruzar trayectoria con la del capitalismo”.

La crisis de Manaos y, en general, Amazonia es el ejemplo más palmario de una gestión de la pandemia marcada por la incompetencia, según los más benevolentes, y por la temeridad o directamente la mala fe, de acuerdo con los más críticos del presidente Jair Bolsonaro, que este mismo jueves se paseaba sin mascarilla y estrechando manos entre una multitud durante una visita oficial a Sergipe. Como si no fuera el Jefe de un Estado que contabiliza más de mil muertos diarios y que ha vacunado solo a 1,5 millones de sus 210 millones de habitantes.

Brasil es el país que peor gestiona la epidemia de Coronavirus entre los 98 analizados por el Instituto Australiano Lowy de relaciones internacionales.

El Gobernador de Amazonas ha prorrogado hasta el 7 de febrero el confinamiento total que empezó el lunes y ha suspendido el festivo de Carnaval.

Para aliviar las unidades de cuidados intensivos, el general Pazuello considera imprescindible evacuar a 1500 pacientes a otros estados para hacer sitio a los enfermos más graves que requieren oxígeno ahora mismo y a los que se teme que van a llegar. Amazonia está en plena temporada de lluvias, la estación en la que los casos de síndromes respiratorios agudos se disparan cada año porque la humedad es del 100%. “Respiramos agua”, ha remachado el militar. Un panorama agravado ahora por el Coronavirus porque la región “ha sido premiada con una nueva cepa del COVID, genéticamente identificada por el instituto Fiocruz, que es tres veces más contagiosa”, ha recalcado el Ministro. También ha apelado directamente a los dos millones de vecinos de Manaos para que contacten al médico al primer síntoma.

Pazuello fue presentado como un experto en logística cuando Bolsonaro lo nombró tras deshacerse de dos titulares de Salud al inicio de la pandemia. La crisis del oxígeno, que ha conmocionado a Brasil, le ha puesto en evidencia. Sus palabras contrastan con las que pronunció en la misma ciudad días antes de la fatídica noche en la que varios de los principales centros sanitarios de Manaos se quedaron literalmente sin oxígeno. Entonces se refirió a las alertas con resignación y en tono liviano.

El general nunca ha ocultado que él está ahí para acatar sin el más mínimo cuestionamiento lo que el Presidente le ordene. Al Alcalde le ha advertido este viernes que tiene que reforzar inmediatamente los ambulatorios municipales con medios y personas. “Pero de verdad, no para inglés ver o para fotos”, le ha advertido en una expresión muy brasileña que se refiere a leyes aprobadas en el XIX ante las presiones británicas para prohibir el comercio de esclavos que eran, sin embargo, sistemáticamente incumplidas.

Al fin y al cabo, no era una “gripecinha”.


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