Las más vulnerables

La doble y triple jornada de las empleadas domésticas

Así identificó a las trabajadoras de los hogares en tareas de cuidado y limpieza Strella Cortés del Sindicato de Amas de Casa de Santa Cruz. Entiende que la irregularidad y el desempleo se han agudizado en la pandemia y que quienes pasan más tiempo en casa, siguen trabajando dentro de sus hogares.

Strella Cortés.
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El 22 de julio se conmemoró el Día Internacional del Trabajo Doméstico, como fecha para visibilizar y transformar la desigualdad social que recae sobre las identidades feminizadas. Los roles de género, entienden que las mujeres deben proveer las tareas de limpieza, cocina y cuidado de infancia y vejeces.

Por eso son las mujeres quienes representan a más del 95 % del sector de empleadas domésticas y el 19% de mujeres asalariadas del país. Según un informe de la OIT de 2019, hay más de un millón de trabajadoras entre la informalidad y la desprotección social.

Desde SACRA Santa Cruz, considerando la distancia social que se debe acatar en la provincia, se mantienen en contacto mediante un grupo de WhatsApp donde vuelcan experiencias, dudas e incertidumbres. El sindicato entiende que hay un 71 % de informalidad pero que el porcentaje que preocupa es el de desocupadas, que ha crecido y todavía no se ha registrado.

Hay muchas bajas sin considerar porque el contrato era irregular y se quedaron sin trabajo” resaltó Strella. Este medio explicó en septiembre del año pasado que las mujeres jóvenes encabezan el desempleo en Río Gallegos según datos del INDEC. 

El mismo organismo anunció que realizará la primera Encuesta Nacional del Uso del Tiempo y Trabajo No Remunerado en 2021. La iniciativa busca indagar sobre la distribución de las labores domésticas, su valor económico y las desigualdades desde una perspectiva de género.

A nivel nacional, el único registro de un módulo adicional de la Encuesta Permanente de Hogares que reveló que los hombres pasan entre 4 y 6 horas menos dedicándose a estas tareas, lo que hacia dentro de los hogares hace que las mujeres tengan una doble o triple jornada laboral.

El trabajo doméstico en la pandemia

La pérdida de trabajo y el incumplimiento de las licencias son los derechos laborales más incumplidos para las trabajadoras domésticas desde que comenzó la cuarentena, considerando el porcentaje de irregularidad. Con las flexibilizaciones devinieron dudas y se fueron atendiendo desde el sindicato santacruceño.

Las dudas sobre los registros y horarios de circulación, además de confusión trajeron una discusión con la patronal una vez que se consideró que este trabajo puede realizarse con precaución y se identificó como categoría en circulacion.santacruz.gob.ar.

Las trabajadoras entendieron que ellas mismas pueden obtener el certificado ingresando a la página web del Gobierno y pudieron aclarar sus interrogantes. Pero en muchos casos “tienen problemas las empleadas con las patronas, con la terminación de DNI y los acuerdos laborales” comentó Strella en cuanto a la colisión de derechos.

Familias en emergencia

Strella lamentó que en la primera acreditación fueron pocas las mujeres que tuvieron acceso al Ingreso Familiar de Emergencia. No por incumplir los requisitos, sino porque debían actualizar sus datos en ANSeS y no pudieron acceder al beneficio, que si bien no cubre todas las necesidades de una familia tipo, hace la diferencia.

De hecho en la semana se registró un aumento en el costo de los productos que integran la canasta básica alimentaria. Subió un 0,9% en junio, superando los $18.000 para que una familia tipo no llegara a una situación de indigencia. La canasta básica total avanzó un 1,7%, por lo que un grupo familiar debe contar con más de $43.000 de ingresos para no caer bajo la línea de pobreza.

Para el segundo IFE pudieron actualizar sus datos y lo cobraron algunas más, que se sumaron a las favorecidas” resaltó Cortés. Destacó que existen políticas tendientes al empleo formal de estas trabajadoras, que tienen más de una jornada laboral y que “si bien esta pandemia afecta económicamente al mundo entero, las empleadas domésticas son las más vulnerables de Argentina”.


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