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Kobe Bryant: A un año, no hay consuelo

Hoy, 26 de enero de 2021, se cumple exactamente un año del día en que el helicóptero que transportaba a Kobe Bryant se estrelló en las colinas de Calabasas, California. Junto a él, por el brutal impacto, fallecieron otros ocho seres humanos.

Un año de la muerte de Kobe Bryant y su hija Gianna.
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Y no hay consuelo. Por quienes lo acompañaban. Porque entre ellos estaba su hija Gianna, una adolescente llena de energía que apuntaba a revolucionar la historia del básquet femenino a nivel mundial. Por la leyenda de 42 años, tan activa, involucrada, con tantas ganas de vivir, después de brindar su sangre, sudor y lágrimas al deporte que amaba con cada partícula de su ser: el básquetbol.

Kobe usaba helicópteros para trasladarse, desde casi adolescente, y así poder cumplir múltiples compromisos, en especial entrenarse, algo que era su obsesión. Una de esas naves fue la que le jugó la mala pasada de quitarle la vida estrellándose a causa de una neblina que se podría haber evitado (no debían haber despegado jamás aquella mañana, pero Gigi tenía partido, y el baloncesto…) El 8 y 24 de los Lakers fue una superestrella que siempre empatizaba con los demás, aprendía idiomas contantemente para comunicarse de manera fluida con jugadores extranjeros, tenía mundo debido a su crianza en Italia, colaboraba con cuanta causa justa se desarrollara alrededor del planeta, y cumplía con una sonrisa grande como sus hazañas el papel de embajador deportivo de la NBA en eventos deportivos y sociales luego de su retiro.

Todos los que amamos al deporte perdimos algo aquel nefasto día. Algo del espíritu que nos hace mejores, a través del esfuerzo, de la superación, del caer y volver a levantarse, se fue definitivamente con él, en California, hace un año. No somos los mismos. Kobe Bean Bryant inspiraba a las personas. Desde el ejemplo, forjado en una personalidad hermética y de lucha contra la adversidad, que solamente podía iluminar si entendías de qué iba la cosa. Toda una generación, los que tenemos entre 35 y 50, lo tenemos en nuestra mesa de luz, como nuestro Michael Jordan personal. Como el chico del poster, como el veterano mentor de su última temporada, como el guía a imitar.

Queda la tranquilidad de saber que se fue abrazado a Gigi, la luz de sus ojos. Nosotros aquí abajo, no tenemos consuelo. Repasamos sus partidos, les conversamos a nuestros hijos de sus gestas, lo extrañamos. Se pasea reinante y se posa sobre la mañana la cruel ironía de que  entendemos que nunca volverá, porque nunca se fue. Joven, sonriente, esforzado, dando todo por la camiseta de los Lakers, su obsesión, su lugar en el mundo. Descansa en paz, Guerrero.

Kobe Bryant, 1978-eterno.

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