Río Gallegos

Irá hasta la Comisión Interamericana de DDHH: Preso sin sentencia firme hace más de dos años

Se trata de la causa de Emanuel Garnica, condenado a 5 años de prisión efectiva, cuya causa cuenta con innumerables inconsistencias y falta de pruebas. Hace un año y medio que el TSJ no resuelve el pedido de excarcelación y nulidad del juicio.

Garnica cuando fue condenado.
Garnica cuando fue condenado.
COMPARTÍ ESTA NOTA

Un tiroteo, un supuesto reconocimiento del autor, una condena a cinco años de cumplimiento efectivo pero varias inconsistencias e incongruencias.

Así se resume el caso de Isaías Emanuel Garnica (27), quien fue encontrado autor penalmente responsable de los delitos de “abuso de armas agravado sin la debida autorización legal en concurso real con portación de arma de guerra” el 16 de septiembre por parte del Tribunal Oral de la Cámara Oral en lo Criminal de la Primera Circunscripción.

Garnica está preso desde hace dos años y medio sin condena firme (para lo cual se necesitan los fallos de dos cámaras) que se cumplen el próximo 24 de diciembre, es decir, transcurre la mitad de su condena.

El recurso de Casación que pide la nulidad del juicio y su excarcelación ante el Tribunal Superior de Justica duerme en el máximo órgano judicial de Santa Cruz, desde hace un año y medio.

Cuando fue condenado, Garnica ya llevaba un año preso.

Según el expediente, en junio de 2018 en una vivienda de la calle Luciano Carrera, hubo una fiesta y un lesionado por una herida leve de disparo en una pierna. La víctima acude al Hospital, pero decide no denunciar el hecho (caso público, pero de instancia privada).

Por esto la policía se presenta afuera de la vivienda para un mero control. Según los efectivos, Garnica intenta ingresar a la casa, hay un intercambio de palabras que termina en tiroteo y persecución.

En esta persecución se ve al presunto culpable en un Bora.

Ahora bien, de acuerdo a testigos y la defensa, nunca identificaron que quien disparó fuera efectivamente Garnica. Y aquí empiezan las dudas.

No coinciden la altura, la mano con la que dispara, ni la ropa. El auto en el que huye fue encontrado, pero nunca fue peritado; los testimonios de dos policías se contradicen; y Garnica, en ese momento fue situado en otro lado de la ciudad.

Garnica es diestro, de acuerdo a informes del servicio militar. La causa señala que quien disparó era zurdo.

En cuanto a la ropa, testigos afirman que llevaba una camiseta de River, otros del club italiano Milán.

Otros testigos señalaron que el autor de los disparos media 1,75 a 1,80 m, Garnica mide menos de 1,70. Ninguno identificó al joven.

Los policías que atestiguaron, se contradijeron.

“Al mismo momento de los disparos él estaba en otro lado de la ciudad, supuestamente amenazando a su mejor amigo, lo que fue una discusión, en la cual los familiares de su amigo dijeron que no lo tomaron como una amenaza y fue sobreseído, pero, lo ubicaron allí en tiempo y lugar”, aclaró a TiempoSur su abogado, el Dr. Juan Litvachkes.

Pero lo más llamativo fue el auto en el cual Garnica supuestamente se fuga.  “Secuestraron el auto del hijo de un importante contador de la ciudad. No se lo perita y ni siquiera se le toma declaración al dueño registral del auto.

Se lo condena sin prueba alguna a mi cliente que, por supuesto no detenta un apellido influyente en Río Gallegos”, advirtió el letrado.

En cuanto a las camperas, el propio juez sin realizar otra pericia “señala que coinciden”.

Garnica es detenido por la denuncia de amenaza de su amigo, no por el tiroteo, lo que para el abogado sirve de excusa perfecta para “empalmarle la causa del tiroteo”. “Garnica no cuenta con recursos y contactos, por eso se queda preso, incluso contradiciendo toda norma de protección de los derechos humanos”, remarcó.

El letrado pedirá su excarcelación nuevamente pero además acudirá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos porque es el Estado quien está incurriendo en la privación de la libertad de su defendido sin sentencia firme.

“Podría estar en libertad esperando su condena, ya que no tiene peligro de fuga y además no tiene antecedentes”, remarcó y puntualizó que los tratados de derechos humanos “impiden que alguien esté preso por más de dos años, él lleva dos años y medio”.

Lo peor es que si Casación declara nulo el juicio y se lo enjuicia nuevamente y se comprueba su inocencia, sería cuando cumplió más de la mitad de su condena.

“El Tribunal Superior de Justicia es el último interprete y quien debe garantizar los derechos humanos, y debe cuidar el cumplimiento efectivo del debido proceso. Este concepto de estar preso la mitad de la sentencia sin condena firme es peligrosísimo”, finalizó.

COMENTÁ