Coronavirus

Inglaterra aprobó un ensayo que inyectará el coronavirus en personas sanas para probar una vacuna

Es el primer ensayo de exposición a infección controlada en el mundo. Recibió luz verde en Inglaterra para que se estudie más la respuesta del sistema inmune. Incluirá a 90 voluntarios sanos de 18 a 30 años. 

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¿Está bien infectar con el coronavirus a 90 personas sanas con el fin de obtener nuevo conocimiento para salvar millones de vidas? Un comité de ética de la investigación de Inglaterra consideró que sí está moralmente justificado hacer ese tipo de estudio de exposición a una infección en el contexto de una emergencia de salud pública como la pandemia.

Tras su recomendación, el gobierno de ese país autorizó el ensayo, y en un mes expondrán al virus a los voluntarios jóvenes que se registren. Afirman que este controvertido ensayo se hará para comprender más rápido y mejor cómo se desarrolla la infección y cuál es la respuesta del sistema inmune. Pero especialistas en ética de la investigación clínica advierten que se trata de un tipo de ensayos alternativos que solo se pueden hacer en circunstancias limitadas cuando se espere beneficios probables que no puedan ser obtenidos con los ensayos tradicionales.

“Será el primer estudio de infección controlada para COVID-19. No incluirá una vacuna, ya que su objetivo es establecer cuál es la menor cantidad de virus que infecte a la mayoría de nuestros voluntarios”, contó a Infobae el doctor Christopher Chiu, que forma parte de la sección Enfermedad Infecciosa de Adultos en el Imperial College de Londres. El ensayo es parte de una colaboración entre el Imperial College, la fundación Royal Free London NHS Foundation Trust y la empresa hVIVO que tiene experiencia en estudios de infección controlada para otras enfermedades.

El estudio no evaluará la eficacia ni la seguridad de alguna vacuna en desarrollo para COVID-19. Sólo argumentan que se hará para entender cómo reacciona el sistema inmunitario ante el coronavirus e identificar los factores que influyen en el modo de transmisión del virus, incluido el modo en que una persona infectada “arroja” las partículas del virus al aire.

“Está previsto realizar estudios de seguimiento con vacunas en el futuro. Pero aún no sabemos qué vacunas serán”, contó el doctor Chiu. Estiman que el estudio permitirá tener información inmediatamente sobre la infección leve y asintomática, que es uno de los principales motores de la transmisión del coronavirus. Mientras se distribuye la primera generación de vacunas, los estudios de exposición en seres humanos también podrían ser útiles para organizar los tiempos de administración y las dosis de las vacunas existentes, averiguar durante cuánto tiempo protege cada dosis y si son eficaces contra las nuevas variantes del virus. Pero solo son posibilidades para el futuro.

Aunque sorprende que vayan a infectar con el virus a personas sanas, uno de los argumentos a favor es que ya hay antecedentes de este tipo de estudios en el desarrollo de vacunas para otras enfermedades. Otro argumento es que la exposición al virus se va a realizar con el consentimiento informado de los voluntarios sanos que tendrán entre 18 y 30 años, quienes permanecerán en aislamiento con control médico. Al no tener enfermedades previas y tener esas edades, los voluntarios no desarrollarían cuadros graves de COVID-19. Más allá de esos argumentos, ¿está justificado éticamente que esas personas corran el riesgo de enfermarse?

“Se trata de una pregunta difícil de responder porque la biblioteca está dividida en dos. Los ensayos de exposición a infecciones se pueden realizar de manera ética, pero se necesita contar con la seguridad de que se podrá rescatar a los voluntarios de la enfermedad a la que se los expone”, respondió a Infobae la filósofa e investigadora principal del Conicet Florencia Luna, quien es directora de la maestría de bioética de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

En el caso del ensayo de exposición para COVID-19, aún no hay certeza de que se pueda curar a los voluntarios ya que aún no se conoce la enfermedad en profundidad. Y eso corre en contra. Por otro lado, es verdad que la investigación se hace en una población en la que se considera que habría problemas serios de salud. Además, los voluntarios estarían en un ambiente controlado y en un país central donde rige medidas de control y se haría con la variante del coronavirus que más se conoce. Una ventaja es que solo incluirá a 90 personas y aportaría conocimientos de manera rápida, comentó la doctora Luna.

Pero la investigadora señaló otro aspecto que puede ser polémico: la compensación económica que recibirán los participantes. En el caso de Inglaterra, los voluntarios serán compensados por su tiempo, con una suma de 6.200 dólares aproximadamente durante el transcurso de un año, que incluirá pruebas de seguimiento. “Quiénes van a ser esos voluntarios y cuánto se les pagará por su participación. El pago por participar en el ensayo en caso de una persona que tiene un ingreso moderado no plantea un dilema. Pero podría ser diferente cuando se trata de una persona sin ingresos. Porque la participación en el ensayo podría ser por una motivación monetaria y no por una cuestión altruista. Este aspecto es un problema no sólo de los ensayos de exposición a infecciones sino también de los ensayos clínicos convencionales”.

Fuente Infobae. 


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