Bernardo Stamateas

Ideas erróneas sobre el duelo

Cuando somos chicos, entre las tantas cosas que nos enseñan, no se nos enseña qué deberíamos hacer cuando perdemos a un ser querido. Ya de grandes, se nos dice cómo atravesar el duelo pero, por lo general, nos transmiten ideas equivocadas al respecto.

Bernardo Stamateas | Por Bernardo Stamateas
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Te invito a analizar alguna de esas ideas:

Hay que reemplazar las pérdidas

Este mensaje es muy común ante la pérdida de una mascota. Por supuesto, no podemos equiparar la muerte de una persona con la de un animal, pero tanto los seres humanos como los animales de compañía ocupan su lugar en nuestra vida y son irremplazables. A veces, intentamos sobrellevar la pérdida de alguien cercano, llenándonos de actividades. La intención es no pensar ni sentir dolor. Pero tarde o temprano este aparece porque no hay que acallarlo, sino sentirlo hasta agotarlo.

 

No hay que llorar

Muchos creen que no deben expresar su dolor, sobre todo, frente a los demás o si son varones. Pensar de esta manera solo nos conduce a reprimir lo que sentimos, lo cual nos puede terminar enfermando. Es necesario llorar, solos o acompañados, para sentir el dolor y procesar la ausencia de la persona que ya no está. ¡Está permitido llorar!

 

Hay que sufrir a solas

Suele ocurrir que cuando alguien llora en un lugar de trabajo o de estudio, los demás lo llevan a un lugar aislado. Lo mismo hacen muchos padres que envían a sus hijos a llorar a su habitación. Compartir con otros el dolor que sentimos, en un contexto seguro, nos ayuda a sobrellevarlo y a superarlo más rápido. No es necesario sufrir en soledad ni vamos a poner mal al otro, si lloramos en su presencia. El dolor compartido se aligera grandemente.

 

El tiempo cura todas las heridas

Quien ha tenido una pérdida importante en su vida, como la de los padres o la de un hijo, sabe que el tiempo no cura nada. Mucha gente, queriendo ayudar a quien atraviesa un duelo, le dice: “Ya se te va a pasar, tené paciencia”. Lo cierto es que hay personas que siguen con el corazón herido toda la vida, lo cual no es sano tampoco. El dolor no hay que ocultarlo y no es algo que se cura. Es algo que hay que dejar fluir para que se agote. Esto es a lo que deberíamos apuntar cuando perdemos a alguien.

 

El duelo tiene que durar solo unos meses

Es un mito creer que el duelo debe tener cierta duración, ya sea unos meses, un año, etc. Para cada persona que lo atraviesa es diferente. Algunos se recuperan más pronto que otros. El duelo es personal pero lo que debería sucederle a todos es que, con el transcurso del tiempo, la libido del objeto perdido se retire lentamente y el dolor disminuya. La razón del dolor y de la presencia de variadas emociones, como ira y tristeza, es precisamente el deseo persistente de la figura perdida y la necesidad de recuperarla.

 

Hay que ser fuerte

Quien cumple este mandato, casi siempre, termina sufriendo consecuencias a nivel corporal porque reprime lo que siente y luego el cuerpo le pasa factura. Muchos piensan que, ante una pérdida, no pueden quebrarse y siguen adelante como si nada. Llevar el dolor por dentro y no expresarlo es un hábito altamente peligroso. Llorar y demostrar lo que sentimos es saludable y nunca es una señal de debilidad.

 

El duelo es único para cada persona. Procuremos atravesarlo de la mejor manera posible, conscientes de que estamos frente a una etapa distinta pero que la vida continúa y merece ser vivida. Por eso, es fundamental en un punto soltar lo que ya no es y darle la bienvenida a lo nuevo.

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