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Halcones Social Club

Desde hace un tiempo ya que en Los Halcones decidieron recuperar una parte olvidada del club. Ésta, la social. Fue en octubre del 2019 que empezaron con algunas actividades y al día de hoy ya son varias las que realizaron. Entre las últimas se encuentran un almuerzo solidario, la limpieza de las calles y la poda de los árboles. Todo por ayudar a quienes más lo necesitan, recuperar los valores individuales y colectivos y reestablecer el sentido de pertenencia. Emanuel Cayún habló con TiempoSur y contó todo lo que ya hicieron. Y lo que están por hacer.  

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Los clubes son más que un equipo de fútbol. O de uno de algún otro deporte o bien hasta de un conjunto de varios y diferentes. Hay clubes de todo tipo. Y entre éstos, están los denominados de barrio. O lo que se dice, legalmente, asociaciones civiles a los que las leyes de nuestro país hacen referencia en el artículo 27.098. El cual, además de todo, les fija los objetivos. Que son, a saber: Desarrollar actividades deportivas no profesionales, poner sus instalaciones a disposición de la educación no formal, el fomento cultural de todos sus asociados y la comunidad a la que pertenecen, promover el respeto del ambiente y trabajar sobre la inclusión social e integración colectiva. La definición de clubes de barrio sigue y en la última parte de su descripción se refiere a estas entidades como no lucrativas. Más bien dependiente de un Estado, que a través de distintas acciones, les briden los elementos para así fortalecer sus objetivos.

El año pasado, el club Deportivo Los Halcones cumplió 30 años. Y más allá de los festejos, el verdinegro celebró un nuevo aniversario recuperando su identidad y esencia. Fue el impulso de una camada joven de dirigentes la que volvió a situar a la institución en su verdadero camino. El social. El deporte, en este caso, es una excusa. Que sirvió y mucho, es verdad. Que lo sigue siendo, también. Sin más, para reforzar los valores. Esos mismos que llevan a Los Halcones a ganar un partido en la cancha, de fútbol, o en el barrio, de vida.

Uno de los que tiene que ver, y mucho, en esta recuperación comunitaria del club es Emanuel Cayún. El actual secretario de la entidad habló con TiempoSur y contó sobre las últimas actividades realizadas en el barrio 225 Viviendas de nuestra ciudad. Impulsadas por propios y por las que disfrutaron y agradecieron los ajenos.

 

-Entre las últimas cosas que hicieron está un almuerzo solidario y la limpieza de las calles del barrio, ¿cómo les fue?

Con un grupo de jugadores y ex del club armamos un equipo para que se encargue de la parte social. Lo hicimos porque creemos que es fundamental en estos tiempos que vivimos y porque además, no hay en estos momentos una junta vecinal en el barrio que pueda hacer frente a la necesidad de la gente o bien del propio lugar. Apelando a la parte social del club, fue que entonces decidimos involucrarnos más en la realidad del barrio, que es el lugar al que pertenecemos y queremos. Desde el año pasado que venimos trabajando con esto. Ahora con el tema de la pandemia surgieron otras necesidades y al ver estas quisimos estar presentes para acompañar a nuestros vecinos. Así fue que surgió la idea de hacer un almuerzo solidario. Hace unos días también, promovimos la limpieza general de las calles del barrio y la poda de los árboles. Es un mimo de higiene que le hicimos al barrio. Creíamos que lo estaba necesitando y la verdad es que estamos muy contentos con el resultado.

 

-Para cada una de estas actividades contaron con el apoyo de terceros, ¿no?

Lo que fue el almuerzo solidario, lo trabajamos en forma conjunta con la Junta Vecinal del Barrio 499 Viviendas. La verdad es que superamos todas nuestras expectativas con esta actividad. Más que nada por haber podido traer a la gente del 225 un plato caliente de comida, en tiempos en dónde algunos la están pasando mal no sólo por el clima frío sino por la falta de trabajo como consecuencia de la pandemia. Para poder realizar este almuerzo contamos con la colaboración del Ejército, del Municipio local y también del Sindicato de Petroleros. Un día antes hicimos un recorrido por el barrio con el equipo nuestro de trabajo para entregar unos flyers y avisarles a los vecinos de lo que íbamos a hacer. Después, salimos cuadra por cuadra, golpeando puertas y entregando las porciones. Para evitar la aglomeración de gente, y cuidar la salud de todos, nosotros retirábamos las ollas para llenarlas con el guiso de arroz y después devolverlas a cada domicilio. 

Para lo que fue la limpieza de las calles y la poda de los árboles, nosotros gestionamos ante la municipalidad y fueron ellos los que pusieron la mano de obra. En un día dejaron al barrio reluciente.

 

-¿Cuál fue la respuesta del barrio?

Nosotros lo que queremos es que la gente del barrio sepa que acá hay un club presente. Que está dispuesto a ayudar en lo que sea necesario. Hoy estamos ayudando a muchas familias. De todas maneras, no queremos volvernos locos. Sabemos que las necesidades son muchas. Preferimos ir despacio pero con paso firme. Los vecinos respondieron muy bien a todas estas actividades. Les gustó mucho todo lo que hicimos y nos dan su apoyo constante. También nos muestran agradecimiento, ya sea cuando nos ven en la calle o bien a través de las redes sociales del club. Esto nos llena de alegría y nos da las fuerzas suficientes como para poder seguir adelante. Proponiendo nuevas cosas y, fundamentalmente, haciéndolas.

 

-¿Tienen ya en carpeta alguna otra actividad para hacer?

Sí, hay varias cosas que nos gustarían. Pero como dije antes, la idea es ir despacio. De a poco, para poder cumplir y bien con lo que haya que hacer. Una de las ideas que tenemos es la de poder pintar los cordones de las calles. También el poder mejorar la luminaria de los pasajes. Acá tenemos algunos y son de mucho uso para el barrio. Lo que queremos es mejorar eso, para así poder darle seguridad al vecino. Queremos que el barrio sepa que acá hay un club dispuesto a colaborar y a hacer mejor la vida de todos.

 

-A partir de esta movida, ¿hubo más gente que se acercó al club?

Sí. Y eso también es gratificante. Cuando los vecinos empezaron a ver al club involucrado en estas tareas sociales no paramos de recibir mensajes. Muchos fueron los que nos escribieron a nuestra página de Facebook para sumarse y dar una mano en las distintas propuestas. También algunos nos dan ideas de lo qué hacer o cómo. Creo que es ganancia pura. Para nosotros como institución pero fundamentalmente como personas. Estamos orgullosos del club que estamos haciendo. Ni que hablar de poder serle útil a la comunidad.

 

-Esto que hacen sin dudas es un gran ejemplo, fundamentalmente, para los chicos que están en el club, ¿lo creés así?

Sin dudas. Con ellos siempre estamos tratando de inculcar y reforzar los valores. Muchos de los cuales, por distintos motivos, la sociedad fue perdiendo. Antes lo hacíamos directamente en la cancha. Ahora, también se los mostramos con actividades fuera de ésta. La idea nuestra es recuperar los valores ya que creemos que es la única manera de poder vivir en una comunidad mejor. Nos interesa también el sentido de pertenencia que se genera con todo esto y que es otra de las cosas olvidadas en el último tiempo. Cada uno de los que está en Los Halcones, o vistió en algún momento la camiseta del club, tiene que sentir orgullo de formar, o haber sido, parte del club. Quizás hasta, los que se fueron, tener ganas de volver. Haciendo cosas por el bien ajeno seguramente que lo vamos a lograr. Son sensaciones únicas las que se sienten al poder ayudar al otro. Lo que genera para uno y también para los demás es algo increíble. Altamente recomendable.

La vuelta al barrio

El club se fundó en el año 1989. Fue en el corazón mismo del barrio 225 Viviendas que se firmó el acta constitutiva.

Hace algún tiempo atrás, la gestión de entonces, antecesora a esta nueva y  pujante de dirigentes jóvenes, consiguió un terreno en Chimen Aike. Pero allí nunca se construyó nada. Por cuestiones económicas pero también por razones que tienen que ver con la, antes mencionada, pertenencia. Los Halcones es sinónimo de barrio. Y no de cualquiera, sino del 225. Es allí donde todo comenzó y en donde quieren estar. Junto a los suyos.

Pensando en esto, entonces, es que a quienes están ahora al frente de la institución se les ocurrió cambiar ese lugar en las afueras de la ciudad por uno en el propio barrio. Hubo entonces reuniones con gente del IDUV por este motivo. También con algunos referentes del Municipio local. Todo, para poder concretar este regreso a los orígenes. Las charlas fueron positivas. A tal punto que la vuelta al barrio está ya encaminada.