Música

“Hagan música, no dejen de hacerla”

Fueron las palabras del docente y músico local Bruno D’Elía.

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En diálogo con TiempoSur, repasó sus primeros pasos, problematizó sobre la educación en tiempos de pandemia y relató cómo se enamoró del violín.

TS: ¿La música siempre fue parte de tu vida?

BD: A los 4 años tenía un teclado de juguete. Mi abuelo tenía un teclado grande, un CASIO. Me encantaba verlo tocar. Él no tenía ningún tipo de estudio pero era autodidacta. Cuando vieron eso y me compraron cancioneros, empecé a acercarme más a la música. Eran temas de rock nacional e internacional.

 

TS: ¿Cómo fueron los inicios en tu formación institucional?

BD: Lo que más recuerdo del conservatorio es la sonrisa de mis maestras. Las producciones musicales eran muy lindas y me gustaba estar ahí, es un lugar sagrado de la música. Además es uno de los pocos lugares de la provincia donde se puede estudiar, hacíamos coro y tocaba el piano. En la adolescencia me fui haciendo grupos de amigos.

TS:¿También fuiste alumno de la orquesta del barrio?

BD: En 2006 me fui a la orquesta. Mi profesor y mi madre decidieron mi instrumento. Yo llegué y me encajaron el violín. Me gustó mucho el instrumento y el compañerismo, la libertad del espacio. No es solamente clásico, tocábamos folclore al comienzo y era un ambiente diferente.

 

TS:¿Qué es lo que más te gusta del violín?

BD: Lo que más me gusta del violín y todos los instrumentos de cuerda frotada como la viola, el cello y el contrabajo, es que podés mantener una nota el tiempo que vos quieras y que te aguante el brazo. Podés hacerlo por horas. Me gusta su sonido, su capacidad, su expresión.

 

TS:¿Siempre quisiste enseñar?

BD: Cuando volví de estudiar un año en Buenos Aires no tenía intenciones de ejercer la docencia sino de compartir eso mágico que es tocar con otros, en conjunto. Extrañaba mucho comunicarme con la música, con la mirada. Nunca pensé que iba enseñar este instrumento, que iba a terminar dando clases y encariñándome tanto con los chicos.

TS:¿Y cómo te ves ahora en este rol?

BD: Disfruto dar clases, ver el progreso de mis alumnos también, por eso intento dar lo mejor de mí y los chicos acá tienen un potencial gigante. A parte de hacer excelentes producciones musicales, para los niños la orquesta sirve como un lugar de contención social. Ahí pueden hablar, compartir, encontrarse, hacer amistades. Es muy lindo valorar eso.

 

TS: ¿Cuáles son los desafíos de la educación en este contexto?

BD: En cuanto a lo que es la educación a través de lo digital, la pandemia nos enseñó a hacerlo a la fuerza. Tuvimos que decidir cuál era nuestro objetivo como docente, si enseñar al alumno o acompañarlo e hicimos las dos. Siempre digo que es importante la constancia, tocar 5 minutos al día es progreso.

Tuvimos que adaptarnos a cómo enseñar. No es fácil enseñar un instrumento a través de un celular. No es fácil enseñar nada a través de un celular. La docencia presencial es algo que no se puede reemplazar, más en los niños. Me sentí un poco frustrado al principio pero después bajé un cambio.

TS: ¿Además de enseñar, te gustó integrar una banda?

BD: El violín puede integrarse en cualquier género. Hay bandas de power metal que lo tienen y también puede participar del folclore, el rap, el blues y el rock, hasta el pop. Integré una banda de rock llamada Puentte. Usaba un violín eléctrico con distorsión y me gustaba el sonido sucio del violín. Por suerte muchos lugares nos abrieron las puertas para tocar, no era muy difícil conseguir fechas. A veces nos pedían material para mostrar antes de subir al escenario.

 

TS:¿Cómo fue tu paso por esos escenarios?

BD: Lo que no había y ahora también escasea, son lugares públicos, cerrados y bien acustizados para tocar. No hay un lugar donde las bandas puedan presentarse todos los fines de semana y mostrar su música. Es algo que hace falta porque hay muchos jóvenes que quieren mostrar su música y no pueden hacerlo en vivo. Es importante que se pueda mostrar lo que más nos gusta hacer, que es música.

TS: ¿Cuáles son tus metas en lo musical para los próximos años?

BD: Me gustaría cumplir un sueño que es viajar a Londres donde están las orquestas que hacen músicas de películas y videojuegos. Es una de las que más me gustan porque tienen esta capacidad de transportarte de un mundo al otro. Ojalá pueda integrar alguna de esas orquestas.

 

TS:¿Qué le dirías a las personas que están haciendo música ahora?

BD: A los jóvenes de Río Gallegos los invito a no dejar de hacer música, de tocar, de cantar. Nos hace bien, es un mimo al alma. Hace bien a la salud emocional y libera estrés, que lamentablemente está muy presente en nuestra sociedad y en nuestros chicos. Todas las ofertas que hay para hacer música acá, ya sea la orquesta, el conservatorio, la banda sinfónica, los coros, todas son excelentes formas de hacer música. Yo que pase por varias en todas las pasé muy bien. Hay muy buenos docentes de música en Río Gallegos, aprovechen las clases.