Historias de vida

“En la Patagonia, el único que corre es el viento; yo por eso, pregono la bicicleta”

El humor es una de las características vitales de Mario Emilio Fanjul. Nacido el 24 de febrero de 1962 (“ni varón ni nena, genio dijeron”), este deseadense multifacético es por sobre todas las cosas, un actor principal de su sociedad civil. De las personas que más saben de Pesca en la provincia de Santa Cruz, lleva décadas pedaleando y poniendo a pedalear a muchos que descubren la pasión que contagia a Mario. Siempre se lo puede encontrar en las gestas deportivas de su amado Deseado Juniors (pasión que comparte con sus hijos Luciana y Agustín), o participando de actividades nobles para la juventud y el adulto mayor. Tipo sano, querido y de cebar el mate a punto cuando lo comparte. Experto cocinero de merluza negra, recibe y le cuenta a TiempoSur la dinámica de una actividad con muchos adeptos, las posibilidades del ciclo, el ecoturismo y el encuentro consigo mismo que le significa recorrer con su bici los cañadones que rodean a la Ría legendaria. Una persona clave para entender la historia y actualidad del ciclismo de Puerto Deseado, atado a muchas posibilidades de desarrollo por paisaje y atracción de turistas. Agradece el apoyo del Deseado Juniors y de la Municipalidad de Deseado en todo lo que emprende.

Mario Fanjul y el ciclismo
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Ingreso al Ciclismo amateur

“Soy instructor internacional matriculado en spinning de Argentina, y entrenador de ciclismo nivel 1 y nivel 2. Me inicié en el ciclismo por casualidad, venía de una lesión grave que tuve a los 25 años de ligamentos y meniscos, y ya venía de otra operación a los 18 años con una mala recuperación, por falta de profesionales en ese momento en Deseado y también un poco de desconocimiento mío, consecuencia: Quedé mal de la lesión. En el ‘91, con 29 años, ya dejé de jugar al fútbol, imagínate que me llevaba una semana recuperarme de un partido de fútbol y aun así no llegaba al otro, inclusive dejando de jugar en el medio y pasando a ser arquero. Los problemas eran muchos y estuve tres años alejado de todo el deporte, con las consecuencias que eso te trae. Un día pasé por un comercio y observé una bicicleta de una marca que hoy no recuerdo, año ‘95, me llamó la atención y la compré en cuotas. Ahí arrancó mi actividad; primero 5 km, 10, 15, 25, 30, todos los días hasta perder 15 kilos que había ganado con mi sedentarismo. Me motivó muchísimo, además junto a amigos que me acompañaban en recorridas empecé a conocer cañadones que ni me imaginaba que existían, la bicicleta de inicio dio lugar a otra vida de mejor calidad. Por razones personales y laborales, viajaba a Caleta Olivia y me organizaba para andar por esa zona también. Me ayudó muchísimo en mis recuperaciones de rodilla, la bicicleta es un elemento ideal. Allí en Caleta, en el Velódromo, conocí a Tony Quiroga, referente del ciclismo, mucho renombre y persona insertada en el ciclismo caletense, motivador, organizador, y él tenía un grupo que corría hace años en competencias de ruta. Dando vueltas al Velódromo entablamos una amistad”.

Empezar a tomarlo muy en serio

“Un día Tony Quiroga me invitó a recorrer con su grupo de ciclismo una pedaleada hasta Las Heras, son 139 kilómetros. En febrero de 2009, nunca había hecho una cosa así, me parecía una locura, aunque él me explicó que era cicloturismo, en el grupo había gente experimentada y otra que no tanto, y que el ritmo era más bien moderado, se le llama pedalear al ritmo del último, salimos todos juntos y llegamos todos juntos. Participé y me encantó, y en Deseado junto a Jorge Bernal, organizamos una carrera de Mountain Bike por la reserva de la Ría Deseado, que se llamó Desafío Ría Deseado, con las consecuencias de que ese 3 de mayo amaneció lloviendo copiosamente, se concentraron todos los ciclistas en la salida y se les explicó en qué condiciones se encontraba la zona a lo cual todos los deportistas accedieron a largar. Nos organizamos en dos grupos, unos hacían 25 km, otros 35. Hubo muchísimo barro, y del total de inscriptos, llegaron 10 de 40, el resto tuvo que abandonar por roturas o no poder transitar por el camino. Yo participé y tuve que abandonar, me tocó auxiliar a gente que no podía atravesar zanjones, había mujeres, gente mayor, ponerlos a resguardo y que los vengan a buscar vehículos, la experiencia igualmente fue muy buena porque entendí que el que organiza no puede correr. Después de eso el bichito ya había picado, y se vinieron dos ediciones más, la Revancha y la segunda y tercera edición. Las organicé como club Deseado Juniors, con la colaboración de Fabián Iniesta y de Rubén Oscar Cifre, que me ayudaron en la parte logística. Otra de las cosas que aprendí, es que en los comienzos yo andaba en bicicleta, no entrenaba, e incorporé que son dos cosas diferentes (carreras en Caleta, tercer puesto, y en el 2008 la doble Los Sauces como reflejo de ese tiempo)”.

 

Darle rodaje al Cicloturismo

“Visto y considerando lo que había disfrutado en el cicloturismo Las Heras-Caleta, en febrero del 2009, para los 100 años del ferrocarril y por mi fuerte historia familiar ligada al ferrocarril (nieto del primer jefe de estación de Tellier, Lisandro Fernández Sapico, hijo y sobrino de ferroviarios), me pareció el momento justo para organizar un evento y unir estaciones en bicicleta, por lo cual organizamos un cicloturismo desde Jaramillo a Puerto Deseado, que son 120 kilómetros, para lo cual simbólicamente pasamos por varias estaciones y sacábamos la foto pertinente, todo en el mismo día; una experiencia muy linda, salió bastante bien la organización, al ser una ruta en línea recta lo que es el trayecto no había tantas complicaciones, me contacté con Tony Quiroga y ellos me ayudaron a conducir una travesía, que no es una cosa menor, no es subirse a una bici; llegamos y se terminó… Va una persona que es la que abre la ruta y otra que cierra la ruta, el que cierra es el que maneja continuamente el pelotón para que vayan unidos y juntos, los de adelante no pueden mirar todo el tiempo para atrás. Los que quieran correr, están las competencias, acá el ritmo es homogéneo. Se pedalea de una manera que el pelotón lo permita, sea más o menos fuerte. Ese 27 de septiembre del 2009, se llamó Uniendo ESTACIONES vía al centenario. La convocatoria fue espectacular, y un reverdecer del ciclismo de Deseado, que en los ‘90 tuvo mucha y muy buena actividad ciclística de la cual yo no participé porque estaba en el fútbol. Fue un orgullo que muchos ciclistas vuelvan a desarrollar la actividad”.

Éxitos y a ir por más

¿Quién es Fabián Iniesta, clave en esta historia?

“Por el éxito obtenido en Vía al Centenario, junto a este ex ciclista que compitió en equipos nacionales, con los hermanos Curuchet, en Mar del Plata y con mucha experiencia en carreras de rutas, me ayudó a organizar Uniendo Estaciones pero ya a nivel competitivo y corríamos desde Jaramillo a Puerto Deseado, y armamos un circuito que lo diseñamos aquí en la zona, buscamos una parte de la ruta que se había construido y estaba sin uso, y con eso reemplazamos al velódromo. En 2010 fueron los picos de convocatoria, Trelew, Río Gallegos, San Julián y en 2011 ya había equipos preparándose para Araucanía y EPADE, a cargo de Omar Contreras, ciclista de nivel mundial, por lo cual trajo deportistas de todos los puntos, también más de 15 pedaleros de Chile. En esa carrera tuvimos que cambiar por una cuestión organizativa, hicimos 120 km desde Deseado hasta Antonio de Viedma en la franja competitiva principal, y en las menores se hacían 60 km, en el 30 había un cono de demarcación. Todo fiscalizado y monitoreado con comisarios deportivos, porque ahí se corre con premios por dinero, una competencia importante”.

Mario se enfrentó a un espejo que le devolvía una realidad compleja. Organizativamente disfrutaba mucho y se le daba excelente el cicloturismo, el promocionar y plasmar una actividad deportiva. Como corredor, algún que otro segundo o tercer puesto en sus categorías de MOUNTAIN BIKE, lo hacían replantearse el hecho de invertir su tiempo en correr en vez de organizar; LAS DOS COSAS NO SE PUEDEN.

Viendo su edad y condiciones físicas, se volcó definitivamente al cicloturismo. A darle forma a estas competencias recreativas.  Lo cual implica mucha responsabilidad, tipos de controles, ambulancias, para que todo esté acorde. En otras épocas se brindaba alojamiento y comida a los participantes, y Mario además siempre se dedicó a recorrer permanentemente los caminos según las estaciones para poder estar tranquilo (tres veces recorrió por la costa el trayecto de Deseado a Cabo Blanco, huellas, senderos, para constatar el recorrido antes de que pasaran los cicloturistas). “Hay que tener plan A, B, C y D por las circunstancias que surjan, vehículos para atender lesionados, proveedores de agua, y caminos alternativos por si pasara algo poder hacer que la competencia tenga evacuación, EN EL SUR EL VIENTO Y LA LLUVIA PUEDEN JUGARTE UNA MALA PASADA, la logística cuando arrancás a 75 kilómetros de un lugar donde después vas a dormir, no podés improvisar. Es clave que la persona que participa tenga un buen desayuno, un buen almuerzo, una buena merienda, eso tiene que estar”.

 

Datos de Travesías (por Mario Fanjul)

1- “El “culatero”, que es quien cierra el grupo, va en constante comunicación con quien abre el grupo. Éste tiene que tener conocimiento del camino, saber los puntos de cortadas, senderos, huellas, para achicar kilómetros, para evitar zonas que estén feas, el que va adelante tiene que ser muy atento e ir frenando el pelotón. Si hay gente que está muy preparada, los usás para llevar y traer mensajes desde adelante hacia atrás. De esa manera se canaliza el esfuerzo del que quiere acelerar”.

2- “Los descansos son claves. La reagrupación es importante. Generalmente el “culatero” va viendo todo. Quiénes van cansados. Quién tiene problemas para pedalear, quién lleva malas las relaciones entre piñones y coronas, para poder ayudar a corregir, uno en la reagrupación trata de poner los lentos adelante, lo que va a hacer que esa persona salga motivada”.

3-Ya van 5 dobles Cabo Blanco-Puerto Deseado. Dos etapas diferentes, una es un trayecto por lo rústico, y entre 40 a 50 km por la Reserva, la cual es muy exigente por la geografía del lugar. En el 2017 volvimos con el Uniendo Estaciones, donde sufrí un accidente automovilístico y me prohibieron pedalear de por vida por un problema cervical, triste porque yo venía motivado, en septiembre del 2016 había participado de Vuelta Ballena, una carrera importante de Mountain Bike de 60 km, un desafío personal contra mí mismo, un escape a tierra. Aun así el carácter asturiano de Mario lo ha llevado a pedalear contra consejo médico en varias oportunidades, las cervicales lo tienen semi retirado del ciclismo competitivo. Quizás cuando afloje un poco la cuestión física, tengamos de vuelta la posibilidad DE REFLOTAR ALGO QUE YA SE PROBÓ CON ÉXITO, EL RECORRIDO DE 37 KILÓMETROS mediante la exploración a través de cicloturismo de la zona del Campamento de Darwin, a 60 km de Puerto Deseado y en la margen sur de la RÍA, lugar inhóspito y salvaje si lo hay. Mario FANJUL quiere sentirse bien para ponerle todo al armado de ese sueño. Ojalá pueda. Él lo sueña y lo cree.


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