Dos años de limpieza

Emanuel: “Queremos un mejor lugar para nuestros hijos”

Así lo afirmó el integrante de Quiero un Río Gallegos Limpio, que el 4 de enero conmemoraron el segundo aniversario de la primera jornada de limpieza. En dos años recogieron basura ajena, se capacitaron, asistieron a escuelas y eligieron el Club de Jardinería para celebrar con más limpieza, talleres y música.

Afrontarán este 2020 con más fuerza.
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La jornada comenzó a las 10:00 en el predio de la Laguna Ortiz, detrás de la usina de SPSE, limpiando la zona, de la que recogieron varias bolsas de consorcio con voluntarios de siempre y nuevos colaboradores. El evento continuó en el salón y exteriores del Club de Jardinería de la calle Costa Rica y se extendió hasta pasadas las 20:00. La conclusión de Emanuel Asencio en diálogo con TiempoSur fue que “superamos todas las expectativas, fue hermoso y con mucha gente, hay personas que vinieron para uno que otro taller y se quedaron conociendo nuestro trabajo” explicó.

El ambientalista, que también es emprendedor y padre, expresó que se siente conmovido por el crecimiento de la agrupación destacando que el segundo cumpleaños de Quiero un Río Gallegos Limpio fue un evento colectivo. “Es todo conjunto, estamos viendo de poder hacer este tipo de jornadas más seguido porque muchos se coparon” agregó. Emanuel identificó una ciudad más consciente, pero que sigue en emergencia ambiental decretada en 2018 por lo que se precisará “más trabajo de hormiga y sumar manos”.

La tarde del cumpleaños comenzó a las 14:30 con el taller de papel reciclado a cargo de Movimiento Sur transformando papeles viejos en nuevos, reduciendo desechos urbanos. Destacando la importancia de la separación de residuos a las 16:30 Ivana Fanin coordinó una charla de compost, abono a partir de restos orgánicos hogareños. La cooperativa “Poderosa” Materia Prima, del barrio Madres a la Lucha, brindó un taller de termofundido. También se brindó un taller básico de encuadernación a cargo de Trébol Blanco y el grupo de danzas afro de La Tarambana, cerró la jornada con baile y música en vivo.

Una feria permanente en el salón del club repleta de emprendedores locales atravesados por la consciencia ya sea con la utilización de materiales reciclados, con puestos en los que se difundía información pertinente al cuidado ambiental y con la menos cantidad de residuos y plásticos posibles.

Entre ellos se encontraba Lúditas, un espacio de serigrafía experimental que ofreció productos propios y estampas con la frase “el agua vale más que el oro” a quien llevara su prenda y a voluntad. Nudos de Colores ofreció collares, aros y pulseras realizadas con hilo encerado. Otro stand atendido por una joven tejiendo fue el de Corazón de Algodón, que se hizo presente con artesanías. No faltaron las mesas para compartir mates y gastronomía libre de crueldad animal, de la mano de Groncho Veggie Food y Re-Activa Sin Gluten.

La casa, como es usual los fines de semana, ofreció sus servicios y desde el invernáculo del Club de Jardinería vendieron plantas a precios módicos, intercambiando información sobre cómo hacer que siga floreciendo la vida en los coloridos plantines que danzaban de mano en mano. Dora López, parte de la comisión directiva, expresó que el evento sigue la línea de ser un club abierto a la comunidad, vinculando acciones.

“Es una sensación de satisfacción que tantas organizaciones están trabajando en pro del cuidado de la tierra y que podamos ofrecer algo que es el resultado de mucho tiempo” explicó la amante de las plantas. Dora desea que las propuestas conjuntas sean agentes multiplicadores ya que “podemos aprender entre todos que realmente podemos tener un Río Gallegos más lindo, más limpio porque nos lo merecemos”, concluyó.