Un año del ASPO

"El ´Quedate en casa´ veo que la gente no lo aguanta más"

Un Psicólogo Social analiza un año desde la declaración del confinamiento. Las etapas del 2020, el espiral con la posibilidad de volver a atravesar lo mismo, pero con mayor experiencia, aunque con cepas y sin vacunas.

Foto C.R.
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Hace un año comenzaba el primer día de confinamiento en todo el país, en lo que fue una situación inesperada y sorpresiva en todo el mundo.

Reinaba la incertidumbre en un contexto en el que muy poco se sabía del COVID-19, ni de lo que le dapararía a toda la humanidad.

Nadie sabía que el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio se iba a extender durante casi todo un año.

Desde varias disciplinas se analizó el aislamiento. En este caso, Javier Montané, Psicólogo Social, expone su visión de un año que, con diferentes recursos, podría duplicarse ante la llegada de la segunda ola.

-TS:Transcurrió un año del ASPO. ¿Cómo lo analiza en su rol de Psicólogo Social?

JV: Fue pasando por diversas etapas y no te podría precisar los límites entre una y otra. Sentimos primero, algo que Freud llama el orden de siniestro, que es cuando un fenómeno de la realidad se hace sorpresivo y te haga de imprevisto, metamorfosea. De la realidad saludable, normal entre comillas, y a lo que uno está habituado a algo contrario, que en ese primer momento fue potencialmente peligroso. Hubo un momento -además- en el que poníamos lo malo en el otro, en donde hubo violencia y esa denuncia a los médicos y enfermeros. Esa fue una de las primeras reacciones, y una reacción frente a un aspecto sorpresivo y siniestro en el que uno reacciona como puede. Lo siniestro es como un choque. Vas en la ruta y chocás y ahí quedás paralizado, no sabés qué pasó, quedás como shockeado y no sabés cómo reaccionar, es como un tsunami, un terremoto. La pandemia es eso y no solo el COVID, sino en término simbólico, que arrasó con toda nuestra supuesta normalidad.     

Le hicimos frente en todos los ámbitos y usamos una categoría, que no sé si es la correcta, llamada esencial, y en donde cada esencial no le quedó otra que hacerse cargo y tratar de salvar las papas. Los docentes, personal de seguridad, de salud, a cada uno le tocó esgrimir argumentos y fue un momento de creatividad personal y colectiva.

También se generaron nuevas interacciones, redes y cosas que estaban deterioradas se deterioraron más y otras mejoraron.

La vida familiar tuvo un gran impacto, con momentos de complicaciones y disfuncionalidad. Pero también las familias fueron haciendo su aprendizaje y fuimos logrando una nueva normalidad en la casa en donde debíamos estar todos juntos, y de esto dependía cada caso y las posibilidades de cada familia, porque dependiendo de la casa, veías cuántas posibilidades tenías de encontrarte con alguien en el lugar donde vivís.

También la situación dependía de cada localidad, porque algunas cerraron sus fronteras, o el caso de Formosa que llegó al extremo. Hubo rasgos sanitaristas autoritarios que se usaron como excusa para controlar. Y estamos en el proceso de la pandemia, como excusa, en algunos casos.

 

-La pandemia como excusa se utilizó en todo el mundo.

Me viene a la mente el pasaporte sanitario que algunas naciones piden y permitirán el acceso solo a los vacunados, es una excusa por un problema que hay en contra de la migración. Porque, ¿quiénes son los no vacunados? Y somos nosotros, los del cuarto mundo.

 

-Lo económico fue y es muy importante. Las secuelas se ven ahora. El año pasado al comienzo se celebró el "Quedate en casa" y ahora es visto como algo perjudicial.

Sí, pero la grieta se metió en eso. Que ASPO sí, que ASPO no, que vacuna sí, que vacuna no. Nos afectó muchísimo la pérdida de empleos, el cierre de empresas, sin contar que el servicio de justicia no funcionó, pero tampoco la educación, la salud (salvo para el COVID). El Estado que dijo estar presente, estuvo ausente, porque no tuvimos salud, educación y a eso sumale cortes de luz y agua en algunos lugares.

El "Quedate en casa" veo que la gente no lo aguanta más. Es difícil lo que diré, pero no estoy a favor de la virtualidad, no la defiendo a ultranza, porque creo que hay que ir a las escuelas, y más sabiendo que puede llegar una segunda ola así que este es el momento de salir y trabajar afuera. Tengo alumnos que me dicen que si este año continúa la virtualidad, no estudiarán. Hay mucho cansancio porque es un año que no tuvo un corte, más allá de los que se pudieron ir de vacaciones, pero es un año continuado, bajo presión y más presión. A una presión de la pandemia, sin servicios, con enfermeros y médicos en la calle. Por eso hay mucha incertidumbre y no es sólo quedate en casa, sino que tampoco hay vacuna, porque no vienen. A este ritmo el 80% de los vacunados serán recién en 2022 y hay muchas cosas que la gente deberá hacer frente sola.

 

-Esta presión que existe, salvando la distancia, lo analiza como una continuidad del 2020.

Sí. Van variando las condiciones pero es la misma sensación. Quizás no es el miedo de la sorpresa y siempre en Psicología Social se dice que la vida es como un espiral que vuelve a pasar por el mismo lugar exacto, pero con más recursos. Tenemos la experiencia del 2020 y ese es un recurso, pero nos enfrentamos a nuevos desafíos: No están las vacunas y hay nuevas cepas. Hay como una falta de vocación de nuestros gobernantes de entrar en la normalidad, porque parece que les gusta la cuarentena. Por ejemplo, no han hecho nada por la presencialidad en las escuelas y han tenido un año para negociar con los docentes, pero como todos los años hay problemas para poder ir a las aulas.

 

-A una realidad ya complicada, se le añadió la pandemia

Sí, es esa frase de Camus que mucho no gustó, que es que la peste pone en evidencia lo peor de nosotros, pero no sé si así porque también pone en evidencia lo mejor. Pero nos pone en un problema porque nos agarra cómo estábamos. Es decir, si vos tenías problemas con tu esposa y no te aguantabas en la casa, la pandemia lo empeoraba y menos si no tenías vocación de arreglarlo, porque quizás tenías vocación y el estar juntos, el poder charlar y reflexionar, que fue algo del 2020, te permitía solucionarlo.

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