Columna

El papel de los formadores: Charla con un entrenador de la nueva ola

Por Mariano Tagliotti. 

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Previo a la Pandemia, Hispano apostó a un joven entrenador con origen en la provincia pero recorrido nacional. Matías Lugones (23-11-1990) volvió a Santa Cruz con una valija llena de ilusiones para dirigir desde u-15 a Primera local en la institución Celeste, a plasmar en cancha y con los colores que ama, lo que integró a su bagaje cognitivo en las categorías de élite argentinas y nos cuenta a través de su historia de vida lo que significa ser coach. Debió adaptar todo su trabajo a los métodos virtuales y hasta el día de hoy no ha podido debutar como entrenador de este ciclo. A la vez, le puso cada vez más energía a su labor, a contramano de la desidia. El rol de conductor en los grupos de jóvenes, la manera de orientarlos y formarlos en lo técnico y anímico, sentando bases que a través del deporte sirven para la vida. Entrevista con TiempoSur por parte de una persona comprometida con su trabajo, que trasciende lo meramente competitivo y más que nunca en estos tiempos toma un rol fundamental en la salud pública. El papel clave de invertir por parte de los clubes y a nivel Estado en constructores de jugadores y personas. Nadie se hace millonario ni saca tajada económica definitoria dirigiendo básquet formativo, hay que poner el alma, ser padre y psicólogo además de entrenador, y eso solo puede hacerse por pasión.

 

Inicios

“Arranqué con el básquet a los 12 años, en Hispano. Jugaba al fútbol y handball, el básquet nunca me había llamado la atención, y en Educación Física me toca… ¡Básquet!. Mi vieja no quería que me lleve la materia y medio obligado me hizo arrancar en la actividad; la ironía es que nunca más dejé a partir de ese primer contacto. Mi primer año fue con Christian Smart, seguí con el Huevo Fernández y vino Chona Rodríguez Suárez en cadetes (hoy director deportivo y quien insistió en su contratación), Juveniles Ramón Lafuente y el último año José Luis García. A la par de mi cortísima carrera como jugador tuve la oportunidad de desarrollarme como monitor, dando una mano en Cebollitas (allí jugaban Diego Koch, Facu Zalazar que hoy es casi un colega, Mati Velásquez) a Juanma Cabezuelo. Ahí fui descubriendo lo que iba a seguir el día de mañana. Me marcó profundamente la mentalidad proactiva en el día a día de Ignacio Rodríguez Suárez y cuando me tocó irme a Córdoba al terminar el Secundario quise seguir esa línea de trabajo, mi horizonte era ser entrenador”.

Córdoba

Matías Lugones tiene una profunda tonada cordobesa, ya forma parte de su ser el haber convivido y experimentado todas las capas de carácter y lenguaje que adquirió en la tierra mediterránea, calles musicalizadas por la Mona Jiménez y un básquetbol siempre de mucha jerarquía. Capítulo cordobés en su vida.

“Allá en la Docta, y estudiante de Educación Física, seguí siendo monitor. El club Bolívar me abrió sus puertas y ayudé en el minibásquet a Oscar Coronel, dando mis primeros pasos con 18 años como ayudante en Sub-13 en el club Pesca de Carlos Paz. Las dos primeras cosas que hice al llegar a Córdoba fue anotarme en el IPEF y la segunda averiguar por el curso de entrenador (tb. en el IPEF pero sábados). Con 18 años nivel 1, 19 años nivel 2 y a los 23 ya hice el nivel 3 de ENEBA, hubo un intento en el Club Comunicaciones que se quedó medio trunco y con 20 años me voy al club Maipú. Uno de mis formadores y mentores fue Osvaldo Arduh, del cual era ayudante de cátedra en la materia básquet, arregla para dirigir a Barrio Parque de la capital cordobesa y me lleva para las Formativas y de asistente para el Torneo Federal. Terminé como primer asistente en el Ascenso en aquella temporada inolvidable, la 2013, en donde en semifinales tuvimos que enfrentar a Hispano, algo muy especial y movilizador para mí. De chico yo pensaba que estábamos muy lejos de las franquicias del norte del país, y me daba mucho orgullo ver qué lejos había llegado mi club, aunque estaba por trabajo en la vereda de enfrente. Caí en la realidad que no era una utopía competir de igual a igual, y esa es la mentalidad que hoy trato de transmitir a los chicos de la institución, de que se puede, tal como lo demuestra a cada fecha nuestro representativo de Liga”.

 

Pasos en el profesionalismo

“En aquellos años vivía para el club, literal, hasta había descuidado un poco los estudios, por lo cual cuando Arduh no renueva para la Liga Argentina decido parar un poco la pelota, retomar los libros para los cuales casi no había tenido tiempo y retornar a Maipú con Formativas. Con los chicos es cuando más disfruté, la gratificación de formarlos como jugadores y personas, a través del esfuerzo y de valores, hay un montón de anécdotas inolvidables. Entrenábamos antes del inicio de la Colonia de Vacaciones y de 7:00 a 8:30 de la mañana practicábamos con todos los jugadores asistiendo. Algunos al día de hoy juegan Liga Nacional como Juveniles y varios en el ámbito local. Soy un convencido de que el esfuerzo a largo plazo, garpa. Luego de 4 años finalizo el ciclo en Maipú, intentando por mi parte volver al profesionalismo. Tenía la intención de integrar Hispano y al final no se dio y termino yendo a Freyre, en provincia de Córdoba, un proyecto ambicioso pero desde cero, con la conducción de un ex jugador que se desempeñó en Italia (Blengini). Me surgió acompañar a Seba Torres, en Oberá, Misiones, (2016-2018) una decisión acertada en mi corta carrera, quizá la más, donde construimos equipos que no ascendieron pero jugaban bien, con una identidad definida. Torres es un entrenador de observar mucho básquet europeo, muy preparado, vive para estudiar y transforma cada acción de juego en un ejercicio. El aprendizaje en esa época me sirvió a comprender el trabajo de cada entrenador rival, los porqués de cada situación. Estuvimos cerca del ascenso con un equipo humilde desde lo económico y le dimos dolores de cabeza a todo el mundo. Luego lo acompañé a San Isidro, (2018-2020), top de la categoría en presupuesto e historia, perdimos el ascenso contra Platense en el quinto juego, la suerte también juega y no tuvimos esa pequeña cuota de fortuna necesaria. La segunda temporada fue más complicada, y justo surge la llamada de Hispano, que me abre la puerta a retomar mi relación con el club, con tanta mala leche que me dan el departamento un jueves, el viernes planifico toda la semana y el lunes… cuarentena….creo que a pesar de que no bajamos los brazos y trabajamos mucho, recién podremos empezar a mechar la parte táctica y el uno vs uno que tanto necesitan los jugadores”.

Retorno de las competencias

“Recibimos con mucha alegría la noticia del regreso de las competencias. Con todas las medidas sanitarias que vamos a seguir respetando y cuidándonos, es un paso adelante en volver a la normalidad necesaria, específicamente, en nuestro deporte. Vamos a estar preparados para dar lo mejor representando los colores de Hispano”.


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