Especial

El enfoque en nos-otrxs

Por Romina Perrone. 

Lic. Romina Perrone.
Lic. Romina Perrone.
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Asistimos a un tiempo en que el aislamiento social como medida preventiva es la recomendación, el no acercamiento físico, la no cercanía de los cuerpos.
Estamos conviviendo con la enorme contradicción de que siendo seres sociales, para cuidarnos debemos tomar distancia y lo sentimos.

Lo sentimos porque la cotidianeidad se ve desarticulada, la rutina, la experiencia de andar, la experiencia de ese abrazo, apretón de mano al llegar o irnos de algún lugar.

Apelamos a las redes y a cuanto recurso tecnológico posible esté a nuestro alcance para intentar volver o guardar un dejo de “esa normalidad”, para acercarnos a esos otrxs, para sentir que no estamos tan lejos, y sin embargo, falta esa corporalidad en cada acción, que es la que nos da una lectura diferente de cada interacción, de cada experiencia, que viene acompañada de una mirada, de una voz, un conjunto de condiciones que lo completan. Esa presencia que no es un mero envase del que podemos prescindir, sino que (…) “ lleva en la piel los códigos de la sociedad, y de allí que lo que más se extrañe en este encierro sea el encuentro de cuerpos, la interacción de los cuerpos cercanos, (…) el lenguaje de los cuerpos que nos hablan y nos educan sin tomar conciencia de ellos” (Linera, 2020) . Necesitamos la piel, la cercanía, porque es parte de la expresión y de los modos de identificarnos, de reconocernos.
No será para siempre, y habrá que ver qué experiencias como sociedad tomamos de esta situación presente. No hay nada desconocido en las polarizaciones que observamos, en las reacciones que encontramos, que van desde muestras de solidaridad, bajo ideas como “de ésta salimos juntos”, hasta el individualismo total, acompañado de “sálvese quien pueda”, o “mientras pueda pasarla bien no importa mucho más”. Extremos, que dejan en el medio un sin fin de sensaciones que se acercan a unas y otras, e incluso que en determinados momentos asisten todas juntas en una misma persona, donde inevitablemente frente al freno de las actividades se habilitan espacios para que afloren toda clase de sentimientos que van haciendo una montaña rusa del ánimo, de la esperanza, de las proyecciones, en esas maneras de vivenciar esta situación.

Para muchos el aislamiento ha implicado quedarse en un lugar que puede llamar “su casa” y con ello se nombra todo aquello que es familiar acogedor, para otros tantos por su función necesaria para el sostenimiento de los servicios fundamentales o porque implica la propia supervivencia diaria, eso no ha sido posible. Y, para muchos, ese espacio “CASA” por diferentes razones, no tiene si quiera un ápice del lugar donde encuentran ese resguardo para atravesar esta crisis.

El aislamiento es desigual como el propio sistema en que vivimos y por ello son precisas las acciones que atiendan a ello.

Al respecto, la vivencia de aislamiento en cualquiera de las situaciones es distinta, condicionada por múltiples factores que constituyen la vida cotidiana de los sujetos como la situación económica, el acceso a la salud, los medios para afrontar los nuevos requerimientos de teletrabajo y tele estudio, la distribución de tareas, las relaciones al interior atravesadas por género y generación, las problemáticas de violencia que se agudizan y en términos generales la sensación interna y personal de que ante una necesidad no saber a dónde ni a quién recurrir.

Es ahí que se torna aún más necesario que ese otrx al que hoy no puedo acercarme, demuestre que está, y al que le interesa mi existencia. Sumado a ello circula un sinnúmero de noticias e informaciones donde no toda fuente es fiable, y en la vorágine se pueden alentar pensamientos y sentimientos que van desde la apatía, desgano, angustia, temor, hasta las soluciones mágicas, el mal uso de recursos, el fatalismo, entre otros con consecuencias de distinto tipo asociadas.

Lo social, es una convocatoria a estar con el Otrx desde diferentes aspectos que se vinculan con la resolución de inconvenientes, problemas y complejidades que se presentan en la vida cotidiana y que se expresan de manera diferente en cada persona. Poder analizar el contexto pensando en otrxs, pero no solo de manera abstracta sino situados en el territorio con sus expresiones particulares abre la posibilidad de construir nuevos lazos sociales, de fortalecerlos los existentes. La escucha atenta, la presencia a distancia, seguramente podremos ir habilitando caminos que nos acerquen y aunque no suplanten la “piel” de los otrxs posibilite otras formas de calidez.

No tenemos certezas de cuánto durará esta situación, ni de qué pasará después pero tenemos oportunidades de ir repensándonos y dar lugar a cambios desde este, nuestro presente.

 

Lic. Romina Perrone

Docente-investigadora UNPA.UASJ

GRUPO SUBJETIVIDAD Y PROCESOS SOCIALES - UASJ

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