Una pesadilla

El drama del “Colo” Gil, varado en Arabia Saudita

El volante del Al Ittihad perdió el pasaje que tenía para volver a Buenos Aires. “No vine a pasear ni estoy de vacaciones. Me siento un poco solo”, cuenta. Dice que la Cancillería no le da respuestas.

Leonardo Gil.
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La tristeza que transmite su voz a través del teléfono es indisimulable. Leonardo Gil habla con Clarín y cuenta su padecimiento. Es uno de los miles de argentinos varados en el exterior, desesperados por un regreso que se demora y una serie de trabas burocráticas que este miércoles le hicieron perder un vuelo a París.

El Colorado dejó Central en diciembre para vestir la camiseta del Al Ittihad de Jeddah, muy parecida a la de Olimpo de Bahía Blanca, esa ciudad a la que busca llegar desde hace un mes. “No vine a pasear, no estoy de vacaciones, cumplí con todo lo que pidió el Presidente (Alberto Fernández) y me siento solo”, dice el volante de 28 años.

Gil se encuentra ahora mismo en Corniche, una zona costera de Jeddah, a orillas del Mar Rojo. Cuenta que hace 30 días está en aislamiento preventivo y obligatorio, tal cual dispuso el gobierno de Arabia Saudita. Lejos de su familia: Su papá, sus 7 hermanos y su novia, Julieta, quien lo espera para hacer la cuarentena.

“El presidente del club nos dio permiso para poder retornar a casa. Vine a Arabia Saudita por cuestiones laborales, buscando la posibilidad de pegar el salto económico. Estoy muy enojado. Es un derecho que tengo como ciudadano volver a mi país. Soy una persona que está tratando de regresar por sus propios medios. No estoy pidiendo un favor, solo un simple papel. Me comuniqué con la Cancillería, me dijeron que hay que solicitar un permiso a la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil). Hablé con un señor llamado Federico Franceschini. Quedó en comunicarse conmigo, pero fue hace 7 días y no tengo respuestas. Y ahora me dicen que no me pueden autorizar”, enfatiza el mediocampista nacido en Río Gallegos, quien también se contactó con la embajada de Argentina en Brasil, hasta donde pensaba llegar en una combinación de vuelos, escala previa para aterrizar en Ezeiza. “Me dijeron que me iban a mandar un formulario y nada”, se lamenta.

-Sé que estaban repatriando 700 argentinos por día. También, que volvieron de Estados Unidos, de México, de España… Estoy un poco más lejos, lo entiendo. Pero había comprado un pasaje de Jeddah a París que me costó 4 mil dólares. De ahí, me trasladaba a San Pablo en otro avión por el que tuve que pagar 1600 euros. Y de Brasil podía moverme hasta Ezeiza en un vuelo privado. Le mandé las fotos con todos los tickets a la Cancillería, pero no me consiguieron la autorización. Entonces, perdí los pasajes y el dinero. Hoy se fue Bruno, un compañero mío que es brasileño. Pero él tiene pasaporte europeo. Yo no podía arriesgarme a llegar a Francia sin permiso y quedarme varado allá como muchos argentinos.

-¿Qué te dice tu familia?
-Con ellos hablo por videollamada. Tengo a mi papá, mis hermanos, mi novia allá… Mi mamá murió cuando yo tenía 5 años. Los extraño. Es muy difícil estar solo. Paso despierto toda la noche porque acá hay 6 horas de diferencia. Me quedo hasta las 5 o 6 de la mañana hablando con ellos, me duermo de día. Tengo una decepción muy grande. Encima se fue Bruno, que vivía en el mismo country.

Gil dice que se entrena para no perder el ritmo, está haciendo un curso intensivo para aprender inglés y se las tuvo que ingeniar para convertirse en un experto de la cocina. “Trato de armarme actividades para pasar el tiempo y no enloquecer. A veces me agarra angustia y como chocolate. Y eso que no me gustaba, no soy un fanático de los dulces”, apunta.

A través del WhatsApp se comunica con Sergio Vittor y Cristian Guanca. El Chino juega en el Damac FC está en Abha; el ex Chacarita y Colón es futbolista del Al Shabah y vive en Riyad. A diferencia de Gil y del ex zaguero de Racing, Independiente y Banfield, el delantero está acompañado por su mujer y sus hijos. Tampoco pueden volver. “Estamos en contacto permanente”, asegura El Colo, quien solo pudo jugar 8 partidos en Al Ittihad. Metió un gol y una asistencia. “Estamos esperando que la Federación defina cuándo se volverá a jugar. Si es en agosto o en septiembre, no me puedo quedar 3 o 4 meses más acá. Estoy pidiendo lo que me corresponde y haciendo un esfuerzo muy grande de mi bolsillo”, insiste.

Dice que su única luz de esperanza es un vuelo privado que tomarán cuatro brasileños de distintos equipos y tiene fecha de salida el domingo. Será un viaje directo a San Pablo. Claro que antes de subirse al avión necesita el permiso del gobierno argentino.

-¿Te sentís abandonado?

- No sé si abandonado es la palabra. Me siento desilusionado, he mandado todo lo que me pidieron, me comuniqué con la gente que corresponde, respetando al Presidente, a la Constitución, puse todo en claro, los vuelos, la conexión, dónde tenía pensado hacer la cuarentena, el domicilio de mi señora… Uno está con las pulsaciones a mil, pero siempre me dirigí con respeto. La verdad, me siento un poco solo. (Clarín.com)