Gestión

El desafío de llegar a los que están tan cerca, pero tan lejos

Es uno de los objetivos que tiene por delante la gestión de Pablo Grasso tras cuatro años en los que el Municipio no pudo llegar con soluciones para los problemas más importantes de más de 30 mil vecinos.

Baches en las calles con asfalto.
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Lo planteó “Mesa Chica” de TiempoSur en etapa electoral y el tema vuelve a estar sobre el tapete en plena “transición” a nivel municipal y a pocos días de la asunción de una nueva gestión en Río Gallegos.
La capital provincial tuvo un crecimiento importantísimo durante los últimos años y a partir de allí también problemas a solucionar para una ciudad pésimamente planificada en ese crecimiento, lo que dejó a miles de vecinos con terrenos sin servicios y con problemas de inundaciones o cloacas.

Hoy, ese problema se multiplicó y crecerá de una forma todavía mucho más preocupante si la clase política no se interesa de verdad por los que menos tienen.
En este caso se trata de los que no tienen ni siquiera los servicios básicos, los que no tienen cloacas, no tienen luz, agua o calles en dignas condiciones para transitar durante todo el año y sobre todo en invierno, cuando todo cuesta más.

Tal como lo indica el título de esta nota, hay vecinos que sienten estar “tan cerca, pero tan lejos”, de la ciudad que los ve reclamando una y otra vez, por el momento sin suerte alguna, por condiciones básicas para llevar adelante una vida normal, sin tener que pagar todas las semanas para destapar su pozo ciego porque no tienen cloacas, sin caminar por las noches con linternas porque no tienen luz o si tener que pedir ayuda para sacar su auto del medio de una laguna porque no tienen calles asfaltadas.

Es cierto que es difícil. Es cierto que la herencia que recibirá Pablo Grasso a nivel municipal será tremenda desde el punto de vista estructural y de servicios más allá de todo lo que TiempoSur te contó durante la semana respecto de lo estrictamente económico.

El problema es grande porque ya es casi el 40 por ciento de la ciudad el que no tiene cloacas, porque prácticamente todas las calles de la ciudad tienen baches y porque servicios y asfalto se piden cada día en cada barrio de la ciudad.

Pero también es cierto que Grasso pidió esta oportunidad y peleó políticamente por ella desde hace años y también fue él quien dijo que no pondrá excusas a la hora de ponerse a trabajar para solucionar los problemas que los vecinos tienen cada día.

¿PRIORIDADES?
Es difícil marcarlas, porque las que para algunos deben comenzar por el arreglo de las calles para transitar cada día con su auto, para otros tiene que ver con las cloacas, porque están en emergencia sanitaria, como en el barrio El Faro, donde no dan más de problemas por la falta de cloacas y terrenos desbordados de desechos cloacales.

Entonces, la diagramación del trabajo debe ser minuciosa y la búsqueda de recursos debe ser inmediata, sumado a un trabajo que la gestión saliente no hizo para concretar un fuerte programa de pago de deudas a grandes contribuyentes, obteniendo así dinero de quienes tienen mucho que serviría para solucionar problemas a quienes tienen poco y nada.

Más allá de algunas mejoras concretadas en los últimos años, hoy las necesidades en barrios como el San Benito, el Bicentenario (I y II), Ayres Argentinos y Servicios Públicos, entre otros, son casi las de siempre.

Las de la campaña de 2015 sin ir más lejos, con la diferencia que hoy el número de habitantes de esa zona de la ciudad ya superó ampliamente los 30.000 habitantes. Algunos dicen que se acercan cada vez más a 40 mil.

Y fueron ellos mismos los que transitaron por  una nueva campaña electoral, en la que ya no fueron aquellos vecinos inocentes y pidieron argumentos y proyectos sustentables a los candidatos que llegaron asegurando tener la solución.

DE TODO
Es lo que hace falta. Según la zona, según el barrio, van las necesidades que arrancan desde lo más básico como lo son los servicios para tener la calidad de vida que cualquier vecino se merece.

En Río Gallegos, y sobre todo en esos barrios más alejados, todavía hay muchos vecinos que no tienen cloacas, no tienen tendido eléctrico y no llega el gas, además del agua.

Es por eso que hay quienes pueden afrontar las variantes que se presentan para contar con los servicios, pero otros no tienen esa suerte desde lo económico.

Las calles (sobre todo en época invernal), los perros y la basura son también problemas del día a día.

La proyección para la atención de salud, recreación y oportunidades para ejercitarse o disfrutar de variantes culturales se suman a los pedidos de quienes esperarán que todo mejore ahora, en dos meses o a partir de diciembre, cuando asuman los que ahora pasarán prometiendo soluciones.

 

NO SERÁ FÁCIL

Claro que no. Y no lo será porque ahora exigirán más. No lo será porque también hay redes sociales que recuerdan cada promesa, cada reunión y cada publicación en la que se prometió llegar con la solución.

La situación actual generó un crecimiento nunca antes visto en la importancia de las juntas vecinales, porque está probado y recontra comprobado que juntos los vecinos pueden más.

“Mesa Chica” ya te contó más de una vez que los vecinos saben que ahora pueden avanzar en las gestiones para ser recibidos, pueden lograr mejoras y pequeñas obras para mejorar su vida diaria y también pueden plantarse ante la clase política para contarles lo que ellos piensan que se debe mejorar en lo inmediato.

De esos barrios también salieron candidatos, y de esas juntas vecinales hoy hay también hasta concejales que tienen un arma de doble filo por conocer las necesidades mejor que nadie, pero también por ser vecinos y también ser conocidos, para bien o para mal, de todos en la zona.

¿Lo lograrán? ¿Llegarán con soluciones para  quienes ya escucharon de todo y renovaron su confianza esperando que las soluciones lleguen? Estamos a pocos días de comenzar a dilucidarlo.