Gestión municipal

Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis…

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Gestión de Giubetich en el Municipio (Foto Tintoretto)
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En la Municipalidad de Río Gallegos ya hay clima de despedida, clima de que hay que “arreglar” los papeles y se ven algunos muy nerviosos, quién te dice que no encuentran los pelpas que se necesitan para cerrar expedientes, y tantas otras cosas que parecen no cerrar, una muestra más de la desidia reinante en esta gestión, si usted quiere a priori podemos decir que esta gestión aún no tiene dudas de corrupción y esto ya es un gran avance, pero ojo, dije por ahora, no sea cosa que…

Si uno recorre cualquier dependencia municipal de la Ciudad de Río Gallegos, la primera sensación es de olvido, descuido, desidia en su máxima expresión, con oficinas en pésimo estado, abarrotadas de expedientes que vaya a saber uno qué guardan entre las ya amarillas y húmedas hojas, esas oficinas derruidas son el claro reflejo de lo que pasa en nuestra ciudad, basta caminar, si es que puede hacerlo sin que un perro lo corra, para darse cuenta lo sucia, rota y abandonada que está Río Gallegos.

Se está yendo la gestión de Roberto Giubetich, un hombre que soñó toda su vida con ser intendente y cuando tuvo la oportunidad de lograr su sueño, bueno cuando lo logró, no supo, no pudo hacer lo que seguramente durante tantos años soñó, yo no dudo de sus buenas intenciones, no dudo que Roberto Giubetich realmente quería una mejor ciudad. Pero la verdad es la realidad y la realidad nos dice que nunca estuvimos tan mal, única capital de Provincia que no tiene un teatro, la actividad cultural casi desaparecida de la agenda pública, promesas de obras que nunca culminaron o ni siquiera arrancaron. Todos los riogalleguenses nos merecemos vivir mejor, ojalá Pablo Grasso esté a la altura de las circunstancias y nos dé esa posibilidad.

Falta poco tiempo, un mes, para que la Municipalidad tenga su nuevo intendente en funciones y poco se sabe de su gabinete, y se hace difícil poder vislumbrar cuál será el perfil de gestión, uno intuye que será más bien de trabajo, si utilizáramos una analogía futbolera les diría que Grasso no va a ser un Fernando Redondo, ni un Fernando Gago, menos mal sino nos deja con uno menos a mitad de partido, yo a Grasso lo veo más como uno Giunta, un Mascherano, no le pidan un pase entre líneas, un taco o una rabona, no señores, ésta será seguramente una gestión que tendrá que salir con el cuchillo entre los dientes, rústico, van a tener que trabajar con la cabeza, sin sutilezas, porque esta Ciudad no está para lujos, esta Ciudad en estado crítico está para el overol y a trabajar, ojalá Grasso y su gente tengan algún minuto lírico y podamos volver a tener teatro, música y que la cultura florezca, que entiendan que con tapar baches no va a alcanzar, necesitamos más, mucho más que eso.

No será fácil, ya es un secreto a voces que en los últimos días la planta de empleados municipales se está ampliando rápidamente, y no nos referimos a los pibes del Sipem, que ya fueron pasados a planta permanente, hablamos de funcionarios, que a partir de diciembre no dejarán su cargo, sino que serán empleados, al mejor estilo de una vendetta, esa es la sensación que tienen en el entorno de Grasso, lo que no entienden Giubetich y sus funcionarios es que la “vendetta” no es contra Grasso, es contra los vecinos, que ven que la mayoría de los recursos e ingresos que tiene el Municipio se van en salarios, y esto no se ve reflejado en cómo está la Ciudad.

Esperemos que todos tomen esta transición con madurez, con la madurez que reclaman estos tiempos.


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