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¿De qué manera las organizaciones pueden aplicar la planificación estratégica ante el COVID-19?

Por Mónica Claudia Pagliarani. 

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El regreso a la normalidad y la capacidad para surgir con mayor fuerza dependerá de la confianza que las empresas se hayan ganado en la gestión de la crisis.

La crisis mundial por el COVID-19 no tiene precedentes.

En este escenario actual, las empresas juegan un papel importante. Como actores clave de la economía, las empresas tienen una actuación en la sociedad que se materializa en efectuar una adecuada gestión garantizándole estabilidad de los RR.HH.

Hay ciertas prácticas dentro de las empresas que tienden a favorecer su planificación en la continuidad de negocio y gestión:

La Dirección y equipos

La gerencia, líderes y equipos de trabajo tienen un papel crucial en la gestión de las crisis. Deben tomar las riendas y adoptar decisiones rápidas, que tengan en cuenta el horizonte temporal y hagan sostenible la actividad de la empresa, todo ello en un entorno volátil y cambiante.

La Dirección, líderes y equipos son fundamentales para marcar el rumbo de la organización y que clientes, accionistas, proveedores y empleados perciban que están en las mejores manos.

Evaluar los puntos fuertes y débiles de la compañía y de sus profesionales, para ajustar los procesos que se necesitan en momentos determinados durante la crisis.

La comunicación con todos los públicos

A los fines de mantener la fluidez con sus diferentes públicos, tanto internos como externos.

Las medidas de aislamiento adoptadas como consecuencia de la crisis del COVID-19 determinan que las organizaciones tengan que llevar a cabo iniciativas para facilitar su relación con: sus empleados; con sus proveedores, para conocer sus protocolos de respuesta frente a la crisis y el grado de garantías que pueden ofrecer en la prestación de sus servicios; y, por último, con todos los terceros interesados, como autoridades locales y nacionales, inversores, accionistas, reguladores o clientes.

Preservar los servicios críticos

La crisis del COVID-19 está atentando contra la continuidad y estabilidad del negocio de las compañías, al afectar de manera importante a sus empleados.

Deben encontrar y trabajar sobre las estrategias de respuesta en caso de indisponibilidad de sus empleados. Es posible que sea necesario dotarles de mayor flexibilidad.

Anticiparse a los escenarios

La crisis del COVID-19 ha conllevado de la noche a la mañana que muchos negocios se hayan visto obligados a cerrar sus puertas y, con ello, su acceso a la liquidez.

¿Cuánto tiempo puede aguantar la liquidez de la organización; cuáles de las medidas del Gobierno pueden ser eficaces para mejorar la situación? 

Toda crisis trae nuevas oportunidades, por lo que es importante estar atentos a cómo éstas se pueden aprovechar.

Niveles de incertidumbre sobre decisiones estratégicas que generalmente debe enfrentar una empresa

Hay 4 niveles de incertidumbre en la toma de decisión y sus metodologías de abordaje en cada caso:

Futuro claro: No hay otra posibilidad que el escenario de toma de decisión en un futuro no alterable (esto no suele ser la condición habitual).

Herramienta a aplicar: como DAFO (herramienta que mira la situación de una empresa o proyecto. Analiza sus características internas ya sean debilidades y fortalezas, y su situación externa, amenazas y oportunidades), análisis de recursos y capacidad, cadenas de valor a implementar suelen ser la base operativa y estratégica, los descuentos de flujo de caja suelen ser una excelente propuesta para validar escenarios para tomas de decisión económico-financieras.

 

 

 

Futuros alternativos: Suelen basarse en eventos o disparadores que pueden suceder o no, generando varios futuros posibles alternativos.

Herramienta a aplicar: es importante ver sus capacidades internas. Se pueden realizar estimaciones de las herramientas utilizadas con anterioridad en los futuros claro, pero intentando cuantificar y cualificar los escenarios basados en el impacto de las variables que han cambiado el escenario.

 

Futuros posibles: Son aquellos escenarios que, basados en criterios con antelación identificados pueden ocurrir, aunque no sean posibles si las circunstancias no se “desbocan”.

Herramienta a aplicar: depender de la cantidad de escenarios que puedan suceder y cómo las variables que generan estos cambios van a afectar.

 

Absoluta incertidumbre: Se han generado escenarios de futuros no contemplados en los posibles escenarios posibles. (Si alguien nos hubiera consultado sobre las circunstancias actuales, hubiera afirmado que sería absolutamente imposible).

Herramienta a aplicar: poco se va a poder validar una empresa basándose en análisis cuantitativos, ya que no se va a saber cómo hacer una estimación a futuro del impacto, pero se podrán ir tomando decisiones muy adaptativas para entender cuáles y cómo van a ser las decisiones para tomar.

 

En resumen, en tiempos de absoluto impacto y sin tener previstos escenarios de tan alta incertidumbre como los actuales, no hay métodos que sepan estimar el impacto de forma cuantitativa, pero sí poder tener algunas ideas y criterios basados en toma de decisión en metodologías adaptativas, ya que cualquier previsión sobre el futuro es absolutamente volátil.

 

*Mónica Claudia Pagliarani, contadora. 


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