Bernardo Stamateas

Cuidemos nuestras palabras

La mayoría de la personas no son conscientes de sus palabras. Pues ignoran que todo lo que hablamos tiene poder, que nuestra lengua puede ser comparada con el timón de un barco.

Bernardo Stamateas | Por Bernardo Stamateas
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Nuestra vida se mueve en la dirección de las palabras que soltamos. Por eso, es fundamental aprender a bendecir. ¿Qué quiere decir bendecir? No se trata de una palabra religiosa, como muchos creen, sino de “hablar bien”. Nuestras palabras modelan nuestro futuro. Si anhelamos un mañana mejor, entonces necesitamos aprender a hablar aceptación, inspiración, abundancia. Nuestras palabras tienen el poder de construir y destruir a personas y situaciones. Con ellas, podemos levantar o derribar a alguien y transformar circunstancias para bien o para mal.

Muchas de las desaveniencias entre la gente comienzan con palabras. Hay personas que cultivan el hábito de criticar, de quejarse, de calumniar, de hablar palabras que lastiman a otros. Pero independientemente de cómo hablen los demás, nosotros podemos decidir hablar bien de nosotros mismos y de quienes nos rodean. Aunque no seamos conscientes de ello, nuestras palabras son como llaves que abren o cierran puertas. A través de lo que hablamos, cambiemos inseguridad por seguridad, odio por amor, tristeza por alegría, derrota por éxito.

¿Por qué somos testigos de tanto maltrato verbal hoy en día? Por lo general, y sin ánimo de justificarlo, quien maltrata a otros con su boca recibió el mismo trato en su infancia. El objetivo de las palabras negativas, que causan tanto dolor emocional, es quebrar la estima de la persona que las escucha. Cuando la estima de un ser humano está quebrada, no puede brillar porque en su mente existen limitaciones que no le permiten avanzar. Pero nos hayan dicho lo que nos hayan dicho cuando éramos chicos, siempre tenemos la oportunidad de revertirlo. ¿Sabías que a Walt Disney lo despidieron de un diario y le dijeron que no tenía suficiente imaginación? ¿Y que a Los Beatles los rechazaron al principio porque su sonido no gustaba y les dijeron que no tenían futuro en la música? Estos son solo dos ejemplos de que las palabras negativas no tienen por qué destruirnos. Solo si creemos lo que nos dicen, tendrán poder sobre nosotros. Si te hablaron mal, si no te valoraron, no esperes que todo eso venga de afuera. Comenzá hoy mismo a automotivarte, a hablar bien de vos y a correr riesgos.

Recordá que todo lo que sale de tu boca te llena. Elijamos hablar siempre lo mejor, de vos mismo, de las circunstancias y de los demás. La presurización de un avión consiste en lograr que la presión interna sea igual que la presión externa. De esta manera, cuando levanta vuelo, la presión externa no lo derriba. Si querés levantar vuelo y lograr lo que aún no lograste, chequeá si estás fortalecido en tu interior por palabras positivas que te eleven y te acaricien a nivel emocional. Pero no esperes que esas palabras vengan de otros, hablátelas a vos mismo cada día. Cuidá tus palabras, porque estas tienen poder.

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