Sonríe la familia celeste

Crónica de una presentación exitosa

TiempoSur en Hispano Americano cubrió una jornada Celeste por completo. Otra Liga para el equipo profesional de elite más austral del mundo, reforzado por un capitán experimentado (Saglietti), un goleador chequeado (Mariani) y un espíritu dirigencial a prueba de distancias.

El equipo de basquet de Hispano.
El equipo de basquet de Hispano.
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“Estos del Sur están todos locos, olvidate que duren un año entero en la Liga. Acordate que se bajan a los seis meses, sabés lo que es planificar algo desde allá. Te cuesta todo el doble o el triple, y además, los costos son imposibles. Va a ser una lástima, es una plaza linda, que se va a diluir enseguida”; estas palabras el cronista las escuchó, una coma más un punto menos, en diversas mesas de café del centro del país con respecto a la participación del equipo de Río Gallegos en la Liga más importante de Latinoamérica. No puede ser más grande el error de aquellos pronosticadores.

Sonríe “Sepi” Morales. Sonríe Jorge Castro. Lo mismo hace el sector prensa. El sector dirección deportiva, con Chona Rodríguez Suárez a la cabeza. Suena a vigencia esta presentación de cara a la sociedad, los socios y los Sponsors; “es importante las tres patas que nos sostienen, el apoyo privado, el municipal y el provincial, en base a esos tres activos es que trabajamos incansablemente para seguir de pie en una competencia tan difícil, donde hay que hacer administración de recursos porque competimos contra poderosas estructuras”, reflexiona Morales.

La plana de contención que permite financiar la aventura, que no es más que un espejo inspirador para pibes como Infante o “Zury” Fernández y un “espectáculo de nivel que durante diez meses nos llena los ojos”, como contempla Jorge Castro, es la que se sitúa enfrente a la vidriera horizontal que forma el equipo al completo de cara a la tribuna. Intendente de la ciudad, Ministro de Economía de la Provincia, Desarrollo, Deportes, ejecutivos de petroleras que arriman el hombro, periodismo, fuerzas vivas de la comunidad que se acercan para lograr una foto, un recuerdo.

José Peralta habla con la prensa desde sus 2,05, y cuenta que “es verdad todo lo que me dijeron de la institución. Es organizada, están al tanto de cada detalle, se preocupan por darte un buen lugar para vivir, realmente es un lugar que por el trato te motiva y mucho. Arrancamos con ganas, queremos estar a la altura y hacer una buena temporada”. Es un chico cordobés que en los últimos tiempos ha invertido en su físico, su alimentación, guiado por el entrenador Matías Huarte, que ya lo conoce de Argentino de Junín.

Mientras Rakim Brown (el distinto del plantel) cumple con el aislamiento obligatorio, y se espera la llegada del brasilero interior que va a dar una mano bajo las tablas, sorprende la longitud de brazos del uruguayo Ducasse, los eléctricos que son los bases Fernández y Reyes, la sonrisa de los juveniles viviendo un Disney sobre calle Alberdi. Se les da la bienvenida institucional, y muchos entienden las palabras del capitán Saglietti, que afirma “estamos lejos todos de nuestras casas, pero con este calor humano nos hacen todo mucho más simple. Hispano es una familia y lo estamos viviendo día a día”.

Huarte cuenta que “este es un proyecto que ojalá dure muchos años”, como todo Coach, imagina un futuro de previsibilidad y planificación. Cuando empiece a picar la pelota, el Celeste necesita apoyo porque la Liga Nacional es una carnicería donde nadie está dispuesto a regalarte un centímetro y cada poroto te lo tenés que ganar y revalidar cada viernes y domingo.

El cronista de TiempoSur se ofrece para probarse en el equipo. Arranca sonrisas, está 40 kilos arriba y también con 40 años es un ex jugador que carga todas las mañas. Se retira lamentando la falta de una mesa de sanguchitos que hagan las veces de ágape para la prensa, pero con la misma sonrisa que todos los integrantes del mitin. Es un pequeño milagro, que hay que sostener todos y cada uno de los días, este Hispano de Liga A.

Todos y cada uno de los días. Continuará.

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