Caleta Olivia

Con una carta, una mujer apuntó a la maestra de un Jardín por discriminarla cuando era niña

Las situaciones pasaron hace años en el kiosco "Burbujas" que estaba frente del Hospital Zonal. "Nos decía huérfanas, pobretonas y que nuestros padres no nos querían y por eso nos habían tirado en el Hogar".

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Una mujer adulta de Caleta Olivia escribió una carta para relatar el infierno que le hicieron pasar cuando era niña y vivía en el Hogar de Niños. Según escribió, la discriminaban cuando iba a comprar al kiosco "Burbujas", que estaba al frente del Hospital Zonal, años atrás. Se trata de una ex empleada de negocio que cerró hace mucho.

La mujer pidió que no revelen su identidad, por miedo a que "esta señora pueda atentar contra mi persona o de mis compañeras del Hogar, que son mis hermanas. Ya que en ese momento (hace años), manejaba tanto odio, discriminación y violencia".

Si bien hoy se encuentra feliz, aún recuerda los malos momentos que pasó. "Esta es mi historia de dolor y sufrimiento, por la discriminación por ser pobre, por haber sido abandonada. Era vulnerable y me encontré con esta extraña que me enfermó con cosas hirientes".

Su historia

"La sociedad la puede conocer y considerarla excelente persona, porque tal vez hizo un cambio para bien, pero en mi caso no fue igual, tampoco para mis compañeras y hermanas del Hogar", comenzó relatando en una carta que hizo pública en redes sociales, de manera anónima.

Creció en el Hogar de Niños de la ciudad de Caleta Olivia, "como tantos otros niños que considero hermanos". Ella, junto a otras nenas salían a comprar al kiosco "Burbujas", que hace años estaba ubicado al frente del Hospital Zonal.

Se cruzaban acompañadas por una persona adulta. "Nuestra acompañante siempre esperaba frente en unos bancos, en el boulevar -comentó la mujer en la carta y continuó- Cuando entrabamos a comprar siempre estaba esta señora Celeste M. G. y un señor llamado Enrique".

"Como éramos niños del Hogar, ésta señora nos humillaba, siempre que nos veía entrar nos decía huérfanas, pobretonas, que nuestros padres no nos querían y por eso nos dejaron tiradas en el Hogar".

"Yo era feliz por ir a comprar dulces, pero salía con tanto dolor de ahí que lo fue guardando y no me atrevía a contárselo a nadie por miedo a que no nos dejen ir a comprar nunca más. En otras ocasiones que me faltaba plata para pagar me agarraba del brazo y me lanzaba a la calle de un empujón, todo esto me bajó la autoestima", agregó.

"Yo callé mucho tiempo, pero esto se tiene que terminar, hace un tiempo me enteré que esta señora trabaja en un jardín de infantes y pido a Dios que proteja a los niños que son sus alumnos, a los padres les digo que cuiden a sus hijos, porque a esta mujer nada le quita la maldad y el odio".

"A un niño esta violencia le puede afectar mucho, Celeste M. G. trabaja en el Jardín N° 28 Antukelen, para que tengan en cuenta que si ven actitudes raras en sus hijos no duden en buscar ayuda".

Fuente El Caletense. 


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