Estafa

Compró un motor por 140 mil pesos pero nunca se lo mandaron

La denuncia fue radicada en la tarde de ayer en la Comisaría Primera de El Calafate. El hombre, tras hacer la transacción y no obtener el elemento, se comunicó con la empresa, de donde le dijeron que ya no trabajaba allí. En otro hecho denunciado, una mujer cayó en el cuento del pago de retroactivo del Anses.

Continúan denunciado estafas telefónicas.
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En la tarde de ayer, el personal de la Comisaría Primera de El Calafate recibió dos denuncias por estafas.

La primera de ellas fue radicada cerca de las 14:00, cuando un hombre de unos 50 años se presentó en la dependencia y denunció que el pasado sábado se habría contactado vía WhatsApp al abonado número perteneciente a M.R., quien le manifestó ser personal de la Rectificadora Olavarría, ubicada en la Provincia de Buenos Aires, a los fines de comprar un motor de vehículo Hyundai Santa Fe CDRI 2.2.

Luego de acordar todos los detalles, el damnificado habría efectuado una transferencia por la suma de $140.000, que sería el costo del motor y otra por $10.400, por flete y embalaje a la cuenta de M.R. Posteriormente el hombre le solicitó el envío de la factura correspondiente, pero el número de abonado ya se encontraba bloqueado, perdiendo contacto con el mismo.

Desesperado el damnificado logró contactarse vía Facebook con la cuenta oficial de la Empresa Rectificadora Olavarría, y contarles la situación, desde allí le informan que había sido víctima de una estafa, debido a que el nombrado M.R., hace más de un año que no trabaja en esa empresa.

Retroactivo de Anses

La otra denuncia fue realizada dos horas más tarde, cerca de las 16:00, en este caso la hizo una mujer, quien pasados unos minutos de las 15:00 de ayer, recibió un llamado telefónico de un hombre, cuyo abonado número era 11533355714, presentándose como personal del Ministerio General del Anses, informándole que tenía un retroactivo del Anses de $182.800 para cobrar.

El hombre le solicitó que se dirija al cajero más cercano para efectuar unos movimientos de cuenta y gestionar un número Token para así poder cobrar el dinero, a lo que la mujer habría accedido a lo solicitado, dándose cuenta posteriormente que se trataba de una estafa.

Rápidamente regresó al cajero y al consultar su saldo constató el faltante de más $14.000 que tenía en su cuenta, no pudiendo comunicarse nuevamente con el abonado antes mencionado.