Cocina

Cómo hacer budín de mandarina

Este maravilloso budín de mandarina no puede faltar en tu mesa a la hora de la merienda (o dentro de algún pote a la espera de alguien que precise un bocado).

Cómo hacer budín de mandarina
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La mandarina nos aporta una mezcla de dulzura con ese toque de acidez necesaria. Si bien este cítrico suele ser uno de los que se impregnan fuertemente en la piel cuando los comemos, tenemos la opción de hacerlos en un budín.

Según la mitología, los mandarinos crecían en el jardín de las Hespérides. Sin embargo, su origen real se sitúa en Indochina y el sur de la China, donde las primeras referencias a su cultivo se remontan al siglo XII aC. Se cree que su nombre se debe al color de los trajes que vestían los mandarines –gobernantes de la antigua China–, quienes tenían el privilegio de acceder a este fruto que en aquel momento era considerado “de lujo”.

Aunque la mandarina no sea tan rica en vitamina C como la naranja, tiene mayor presencia de betacaroteno o provitamina A, por lo que un par de ellas cubren aproximadamente la mitad de las necesidades diarias de vitamina C y el 10% del betacaroteno o provitamina A.

El dato extra antes de dejarles la receta: la mandarina es inmensamente rica en ácido fólico: 100 g aportan el 40% del que se precisa al día, mejorando la producción de glóbulos rojos y blancos, la síntesis de material genético y la formación de anticuerpos junto con pequeñas dosis de vitaminas B1, B2 y B6.

Ingredientes

-90 grs manteca

-1 cdta sal

-2 cdtas ralladura de mandarina

-25 grs aceite vegetal

-110 grs azúcar blanca

-2 huevos

-2 cdas miel

-90 ml leche

-30 ml jugo de mandarina

-200 grs harina 000

-1 cdta polvo de hornear

Preparación

Batir la manteca con el azúcar, la sal, la ralladura y el aceite hasta que se haga una crema. Una vez que la mezcla esté lista le añadimos los huevos y batimos hasta que se incorporen por completo.

Incorporar la miel, la leche y el jugo batiendo todo en forma envolvente. Una vez que todo esto esté listo, le añadimos la harina tamizada y el polvo de hornear.

Antes de llevar al horno, el mismo debe estar precalentado a 180 grados y el molde debe estar enmantecado antes de verter el contenido. Verificar la masa a los 30 minutos introduciéndole un palito o un cuchillo para saber si ya está cocinado el interior.

 


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