Columna

Bernardo Stamateas: Cómo convertir nuestros sueños en realidad

Todos los seres humanos poseemos el poder (o la autoridad) para hacer algo bueno con nuestra vida. Todos podemos tener logros, cumplir objetivos y dejar una huella para quienes vienen detrás.

Bernardo Stamateas.
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Todos los seres humanos poseemos el poder (o la autoridad) para hacer algo bueno con nuestra vida. Todos podemos tener logros, cumplir objetivos y dejar una huella para quienes vienen detrás. Pero nadie es capaz de utilizar dicho poder interior si primero no descubre qué es lo que desea alcanzar. Por eso, te pregunto:

 

¿Tenés en claro cuál es tu sueño en la vida?

¿Sos capaz de verlo adentro (en tu mente) antes de que sea una realidad afuera? Para que te vaya bien en lo que hagas, es fundamental que te tomes un tiempo para establecer qué cosas querés y qué cosas no querés en tu vida. Ver hacia dónde nos dirigimos nos permite tomar decisiones sabias y tener seguridad interior que nos impulsa a accionar.

 

También es importante tener dirección a la hora de transmitir órdenes a quienes están a nuestro cargo, llámese hijos, familiares o empleados. Algunos recurren al miedo, en la forma de amenazas, pero lo cierto es que obedecer por temor al castigo solamente trae como consecuencia frustración y resentimiento. ¿Cómo dar indicaciones entonces de manera efectiva? Motivando a la persona.

 

Un líder, en cualquier ámbito, siempre tiene la función de transmitir lo que se necesita llevar a cabo bajo “la visión de la meta a alcanzar”. Cuando uno entiende para qué hace lo que hace, puede compartírselo a otros y lograr motivarlos sin que disminuya el entusiasmo. La persona autoritaria ordena para generar miedo; la persona con autoridad y visión, en cambio, expresa: “Este es el sueño a alcanzar y estos son los pasos que daremos para verlo cumplido”.

 

A continuación cuatro técnicas sencillas para convertir nuestros sueños en realidad:

 

  1. Elogiar a los demás sinceramente

¿A quién no le gusta ser elogiado? A todos. Cuando no hallamos nada bueno para elogiar en los demás, seguramente no estamos mirando bien. Todos, a pesar de nuestros defectos, tenemos alguna virtud que es digna de elogio.

 

  1. Valorar las cosas positivas para afirmarlas y hacerlas crecer

Lo que se elogia y se celebra, que quiere decir “que se le da valor”, se hace fuerte y crece. Tanto en uno mismo con en otros. ¿Celebrás los puntos fuertes de tus seres amados? ¿Y de tus compañeros de trabajo o estudio? Quien celebra a otros hace de su vida una fortaleza.

 

  1. Ser siempre optimista sobre el mañana

Aunque no podemos saber lo que el mañana nos deparará, sí podemos elegir creer que siempre lo mejor está por venir. Los exitosos piensan y hablan un “futuro extraordinario” incluso cuando atraviesan tiempos de adversidad. El optimista ve, espera y logra muchísimo más que quien no lo es.

 

  1. Tener la predisposición continua de dar

Aunque muchos únicamente miran qué pueden obtener de los demás, es infinitamente mejor dar que recibir. ¿Por qué? Porque la gente con espíritu de servicio se convierte en un imán para atraer todo lo bueno a su vida.

 

Más allá de estas técnicas compartidas, una visión clara siempre nos asegura una atmósfera positiva que nos permite ver nuestros sueños convertidos en realidad.

 

*Bernardo Stamateas, Doctor en Psicología.


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