Bernardo Stamateas

Cambiar crítica por validación

Actualmente vivimos en “la cultura de la crítica”. Medio mundo critica al otro medio. Pero aquellos que logran alcanzar el éxito desarrollan el hábito de cambiar crítica por validación.

Bernardo Stamateas | Por Bernardo Stamateas
COMPARTÍ ESTA NOTA

¿Qué significa validar? Es reconocer, felicitar o mencionar las virtudes de una persona. Una actitud que abre puertas. ¿A quién no le gusta que hablen bien de él?

Te propongo que si hay alguien con quien no tenés la mejor relación, cuando te diga algo desagradable, pruebes validarlo. ¡Te vas a sorprender!

Es casi imposible criticar a alguien que nos valida. Y lo cierto es que todos los seres humanos, aunque creamos que no es así, necesitamos ser validados. La validación es sanadora para la estima, tanto del que la recibe como del que la da.

Pero si hablar bien de los demás se convierte en un hábito en nuestra vida, debería ser una actitud genuina. De lo contrario, no es validación sino adulación. La honestidad de nuestras palabras esconde un poder muy grande.

Pero, ¿por qué es tan importante validar a la gente? Porque aquel que valida a otros se diferencia de aquellos que viven comparándose y compitiendo con los demás, lo cual resulta amenazante. Quien valida transmite el siguiente mensaje: “Tengo una estima sana y me alegra tu éxito y tu bienestar”. Quien valida celebra que a otros les vaya bien y jamás siente envidia de ellos.

Algunos hablan de la “crítica constructiva” pero no existe tal cosa porque la crítica no construye, sino que destruye la estima de una persona. En cambio, la validación, mencionar algo positivo del otro, siempre es una caricia al alma de ese ser humano.

Ahora, ¿qué hacer cuando necesitamos señalar algo que no nos gusta o nos molesta de una persona? Se debe hacer sin atacar ni criticar, es decir, apuntando al hecho y no a la persona. Y, en lo posible, de manera breve y concisa. ¡No es necesario dar un discurso!

Una técnica muy efectiva (sobre todo con niños y jóvenes), que colabora grandemente a fortalecer su potencial, es la “técnica del sándwich”: dos rebanadas de validación y una de sugerencia. A tus hijos, alumnos y empleados, primero validalos, después sugeriles y luego volvé a validarlos. Las sugerencias siempre es mejor hacerlas en privado; mientras que lo ideal es validar en público.

Está comprobado que ninguna persona cambia a causa de la crítica, sino todo lo contrario, cuando le muestran sus puntos fuertes. El elogio en forma de validación puede obrar maravillas en la estima de un ser humano, sobre todo cuando tiene lugar en los primeros años de vida. Quien solo ha escuchado palabras negativas sobre él o ella mismo/a, por lo general, desarrollará más tarde violencia verbal que arrojará sobre otros. Por ello, es fundamental ser cuidadosos con las palabras que salen de nuestra boca. No solo con nuestros hijos, sino con todos aquellos con quienes tenemos contacto a diario. Comparto dos consejos a tener en cuenta al respecto:

Siempre pensemos antes de hablar, si lo que vamos a decir será constructivo o destructivo.

Evitemos hablar antes de tiempo, sobre todo, cuando no contamos con todos los elementos necesarios para hacerlo. Y cuando alguien nos critique, recordemos que esa persona no ve el cuadro completo de nuestra vida. Sus palabras son solo una opinión más.

Como dijimos al principio, desarrollemos el hábito saludable de cambiar crítica (que en algunos casos se transforma en un juicio de valor) por validación. Esta atraerá a nuestra vida las mejores relaciones y las mejores oportunidades.

Temas
COMENTÁ