Río Gallegos

Buscan crear la primera biblioteca en el Centro de Salud Mental

Se trata de Sofía Méndez Polke y Alejandra Avendaño. Como parte del Centro de Salud Mental de la capital santacruceña, proyectan la creación de la Asociación de Pacientes, Padres y Amigos del Mental. La biblioteca será su primera acción.

Trabajarán junto a las bibliotecas populares. (J. C. Cattaneo)
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El objetivo de la asociación será crear un órgano representativo, que ayude a los pacientes en sus necesidades básicas. “A veces no podés comunicarte con nadie porque no tenés un celular, no tenés un paquete de yerba o tu familia no sabe que estás ahí o hechos más graves como el exceso de medicación”. La figura legal está contemplada dentro de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657.

Sofía dialogó con TiempoSur sobre la importancia de generar espacios para la lectura y que están recibiendo donaciones de libros de todos los estilos para comenzar una biblioteca sin precedentes en la provincia. “Es muy necesario, queremos que también sea un espacio de talleres y abierto a la comunidad” detalló la joven. Adelantó que esperan poder brindar capacitaciones de lectura, escritura, periodismo, poesía y encuadernación.

Por el momento no cuentan con espacio físico como presentación de proyecto al Ministerio de Salud y autoridades de salud mental. La idea es hacer una biblioteca comunitaria “para romper el tabú de que a salud mental no podés entrar si no estás enfermo” y abrir el centro. Al estar en refacción esperan que se contemple el proyecto en los nuevos espacios que estarán disponibles en algunos meses. Pero en caso de no obtenerlo, buscarán acomodarse con modalidad itinerante “y poner algunos libros en la sala de espera, otros en el comedor” explicó.

Los pacientes son tan diversos como los libros que esperan recibir mediante las donaciones, de todos los géneros y para todas las edades. “Hay muchas personas dentro que no saben leer, y la idea es que el que sepa leer, lea y el que no, aprenda” proyectó Sofía. También adelantó que ella, como joven lectora aficionada desea dictar un taller de lectura para adultos y así “mejorar entre todos”.

La joven relató que los intereses de la comunidad del Centro de Salud Mental van desde conocimientos de primaria hasta economía, auto-ayuda, política y feminismo. “Hablan de todos esos temas y no tenemos como seguir aprendiendo, porque hay muchos casos en que la familia no visita, y no hay quien te lleve un libro” describió.

“La bailarina de Auschwitz” fue la inspiradora historia de valentía y supervivencia, que en forma de libro y acercado por la trabajadora social que   impulsa el proyecto, iluminó el tratamiento de Sofía. “No me desconecté de lo que sentía, pero al mismo tiempo pude sacarle mucho peso a la situación, que era demasiado para mí” expresó desnudando sus sentimientos. Para ella, fue una herramienta en la ansiedad, danzando entre las páginas y acompañándola incondicionalmente.

Provincias como Buenos Aires y Santa Fe cuentan con centros de información y bibliotecas de salud mental destinadas a los profesionales de las mismas, recopilando literatura científica y académica en esta rama de la salud. El equipo de trabajo busca generar una biblioteca para quienes están en tratamiento, internación y comunidad en general, sin precedentes en la provincia.

La inspiración vino de esas grandes capitales, ya que el Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial José Tiburcio Borda, un hospital psiquiátrico de la ciudad de Buenos Aires, cuenta con una biblioteca de estas características y hasta una radio comunitaria para inspirar artística y comunicacionalmente a quienes acceden allí acceden a su derecho a salud mental. “No somos tan grandes, pero en nuestro centro tenemos muy pocas actividades que tengan que ver con lo creativo” explicó Sofía.

“La idea es expandir la creatividad para sanar, que es importantísimo” resaltó la joven. Por ello, desde el equipo de trabajo, extienden el pedido a toda la comunidad para colaborar también con el mobiliario del futuro espacio de sanación. Están recibiendo cajones de verduras, bibliotecas de madera, estanterías, sillas y elementos de biblioteca. Buscan dulces, yerba y demás detalles que puedan utilizarse como premios semanales para los lectores destacados. Esperan generar un espacio ameno con decoración y pintura, que junto con los otros elementos pueden acercarse al centro de Santiago del Estero 580.

El nexo con las bibliotecas populares locales será uno de los ejes de trabajo para el crecimiento comunitario. “Queremos aprender cómo se maneja una biblioteca y hasta poder generar puestos de trabajo” destacó, ya que, con un presupuesto, se podría contratar personas que mantengan registro e inventario del material bibliográfico público.


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