Río Gallegos

Bar “Los Vascos” un lugar de amigos

“Los Vascos” es un comercio que este 1° de setiembre cumple 62 años de vida en nuestra comunidad, atendido por su dueño José Ramiro Kroeger. Un lugar donde acercarse no solo para disfrutar de un café, sino particularmente un espacio donde hacerse de amigos, recordar historias del pasado y presente nuestro.

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En la recorrida que realiza el móvil del Multimedio Tiempo, éste se encontró con la historia del bar “Los Vascos”, un comercio pionero y tradicional de Río Gallegos que está próximo a cumplir sus 62 años de vida y aún nos sigue brindando un cálido espacio de encuentro de amigos.

El bar "Los Vascos" está ubicado en la esquina de la Av. Pte. Néstor Kirchner y Santiago del Estero de esta ciudad capital, fue fundado el 1 de septiembre de 1958. Su dueño, José Ramiro Kroeger, nació en 1930 en Chiloé y a los 16 años se trasladó a la localidad de Puerto San Julián. Trabajó no solamente en el campo, sino en un hotel donde aprendió distintas tareas, hasta llegó a ser gerente del mismo. Luego, en febrero del año 1958, se instaló definitivamente a nuestra ciudad.

José vino a esta capital buscando nuevos horizontes, para lograr su propio destino.

Casado desde 1969 con Elvira Mirian Monje, tiene tres hijos, Cristian Fabián, José Carlos y Liliana Carina de los cuales nacieron sus nietos Mario, Ramiro, Vicente y Clarita; José Kroeger es un vecino que tuvo muchos reconocimientos en esta ciudad, hombre generoso, humilde, solidario, con una gran vocación de servicio y hospitalidad.

Su historia de vida

Ramiro Kroeger tiene 90 y comenzó contándonos: “Nací en Chile, en la provincia de Chiloé en la ciudad de Castro”, una persona “del campo de toda la vida. Cuando éramos chicos nunca fuimos al pueblo ni sabía mirar lo que eran las luces, o sí de vez en cuando para buscar algo” reconoció al agregarnos que estuvo en el “campo siempre hasta mis 16 años. A los 16 me fui a San Julián, no quise estudiar más, lo que se hacía siempre en Chiloé era llegar a una edad de 16 o 17 y se iban a Argentina. El único que se iba quedando era yo y lo decidí, con el apoyo de mis tíos. Ese tiempo lo sufrí, al pasar el Río Mayo no tenía el permiso de mi madre porque era menor. Me envolví entre unas pilchas, hecho un bulto y allí viajé hacia San Julián, éramos como 15 chicos, todos muertos de hambre, sucios ni quiero recordar, terrible, ya me había quedado sin plata, llegué hecho una piltrafa.

Así fue mi vida, todo lo que sufrí y soñé con ser mi propio jefe, no importaba en sí el rubro, yo quería tener otra vida”.

 

Su llegada a Argentina:

“Yo venía de trabajar. En el año 1948 llegué a San Julián, a la casa de mis tíos, me agarraron como turista la policía y tenía que estar tres meses y volverme a Chile; pero, para evitar esa problemática, me consiguieron un laburo en un hotel como ayudante de cocina y tuve que aceptarlo, más o menos unos meses después pasé a ser mucamo. Al poco tiempo, me convertí en el  gerente del hotel; lo pasé muy bien luego de 7 años, esperando sin vacaciones ni aguinaldo ni pedía francos, nada.

Yo quería ser patrón y todos los meses lo que cobraba lo ahorraba como tenía pagado todo, casa, comida y todo, no tenía problema. Tras esos 7 años conocí un yugoslavo, un hombre grande, estaban por vender un bar, y me dijo ‘Ramiro, qué te parece si compramos el bar a medias’, contento acepté porque buscaba ser mi jefe y dejar de ser empleado, aunque mi patrón nunca me dijo nada, todo lo contrario, yo hacía lo que tenía que hacer y así era”.

Inauguración de “Los Vascos”

“Compramos ese bar, renuncié al hotel y estuvimos 11 meses como socios; vendí mi parte del bar, durante varios meses me la pasé viajando de lugar en lugar y cuando ya estaba quedando sin dinero decidí comprar el bar actual, vine a Gallegos y compré este bar (por Los Vascos). Todo esto sucedió el 1 de septiembre del ‘58, cuando justo se hizo provincia, porque antes era territorio solamente y acá estamos hasta la fecha por cumplir casi 62 años”.

 

Porque eligió este rubro:

“Yo venía de trabajar del campo en San Julián, a una estancia como cadete porque me gustaba la labor de hacienda y demás pero no me dejaban salir del campo. Así que mis patrones al trabajar en el hotel me consiguieron mi permiso para estar en Argentina y conseguí documentación hasta la fecha”.

Cómo se mantiene vivo el bar

En esta parte de la entrevista, le preguntamos cómo hizo para llegar con su bar a cumplir estos 62 años de vida. “La tranquilidad, la conducta de uno mismo, con respecto a las bebidas, uno se debe cuidar mucho. Uno estando allí atrás (por la barra) debe tener seriedad, no ser confiado con el cliente, con la gente, porque si bebés a la par de ellos, no das una buena imagen y perdés el respeto, así que tiene que ver con mi conducta. Jamás de acá sacaron un borracho, jamás tuve ningún problema. Recuerdo que una vez me hizo una nota, desde la Primera (por la Comisaría), en esos tiempos estaba un sargento llamado Staum, todos los años me mandaba felicitaciones por mi conducta y él lo comentaba en todos lados y así fue la trayectoria del bar con la gente. En cierta forma se fue transmitiendo esa costumbre de boca en boca.

Yo ya conozco a mi gente, apenas abren la puerta ya sé quién es, tantos años ya conoce como es, y todo esa familiaridad y siempre teniendo cuidado con ellas”.

 

Su clientela del año ‘58 y la actualidad

“Ha cambiado mucho el ambiente y todas esas cosas, es otra cosa ahora, otro modo de estar, de conducirse hacia las personas.

Antes mucha gente de campo que uno no conocía, yo nunca trabajé con la gente de campo en particular, siempre con la gente del pueblo, con la gente de acá y gracias a Dios fue siempre una buena clientela, gente de bien y no tengo ningún problema a lo largo de tantos años.

Hoy en día hay que tener mucho cuidado, el trato, cambió el ambiente, es otra mentalidad de las personas en estos años.

Cuando compré acá, cambié el lugar, modifiqué todo el bar, para ese entonces yo tenía 26 años, el problema de ese entonces es que no había empleado para el trabajo que necesitaba, daba pensión completa en este lugar, alojamiento y comida.

Trabajé mucho también con la gente del frigorífico la Swift que estaba a dos cuadras de acá y también con la gente de empresas en general, pero igual con mucho cuidado. Muchos venían con otras pretensiones al ver que tenían todo pago y uno le pasaba presupuesto diferente, cuando viene con todo pago ya tiene otra mentalidad, pide una cosa, pide la otra y bueno así estuve.

El podio de tantos reconocimientos que tuvo el Bar:

“Déjeme aclarar antes que todos ellos fueron con muchísimo respeto. Por ejemplo, cada vez que cambian de gestión tengo un reconocimiento, si tuviese que poner un podio de estos reconocimientos sería así: En primer lugar, sería el del Senado de la Nación ‘Enrique Cresto’ el día 19 de octubre de 2017; luego el reconocimiento del año pasado desde la Cámara de Diputados a la trayectoria y tercero, el de la Municipalidad de Río Gallegos en conjunto con el Concejo Deliberante.

Este reconocimiento fue gracias a la intervención de un vecino del barrio La Boca, Paddy Estévez, muy amigo de la familia y quien nos trajo la novedad y también agradecer a Juan Enrique Szymankiewicz que también hizo todo para que nosotros fuéramos a recibirlo”.

 

Los Halcones en el ‘82:

“Tuve que cumplir lo que me decían, yo cuidé de la manzana hasta finalizar la guerra, fueron casi dos meses fuertes. Fui elegido jefe de manzana en el cual tenía que salir todas las noches, primero apagar todas las luces, tenía que verificar hasta casi las 3 o 4 de la mañana, y avisaba a los vecinos que no se vea ninguna luz y demás. Fueron épocas difíciles. En esa época, ellos (cuenta por Los Halcones, los integrantes de la V Brigada Aérea) venían al bar cada vez que volvían de las misiones, venían a tomar algún whisky a distenderse un poco, pasaron años hasta que en 2016, se acercaron al bar y estuvieron conmigo, pasaron otros tiempos y vinieron prácticamente a homenajearme, me trajeron una campera oficial de Los Halcones. Lo viví con mucha emoción, ellos ya trajeron para ese entonces a toda la familia, hicieron noche acá y luego se fueron a Malvinas, la última vez que los vi fue para febrero en mi cumpleaños, me emocioné y mis hijos igual, al escuchar que me cantaban el cumpleaños feliz, fueron unos días memorables. Además recuerdo de ese ‘82, como extranjero me sentía orgulloso de que haya sido seleccionado para ese trabajo que me habían nombrado, me sentía contento.

¿Cómo es que sigue en pie en plena pandemia el bar?

“Que se va a hacer, hay que tener paciencia y algún día se volverá a la normalidad, espero que sea pronto, porque esto la verdad que no sé qué pensar al respecto. Y yo mientras en casa, aburrido totalmente y acá dentro de todo tranquilo, no pasa nada, esto queda siempre todo solo y no sufrimos nada malo”.

 

¿Hay algún modo en el que puedan trabajar?

“Esperemos que esto pase pronto, porque realmente se complica, uno tiene gastos fijos, entonces se hace difícil poder llegar a sostener esto, se pagan impuestos al igual que el gas, la luz, todas esas cosas, aunque no hay consumición. Estamos hablando de 5 meses totalmente sin actividad, tuvimos una breve apertura hace un tiempo de solo 10 días y después volvimos para atrás. Nosotros gracias a Dios dentro de todo tenemos una clientela muy buena.

¿Qué hago en cuarentena?

“Yo quiero volver a trabajar, hace 62 años que hago lo mismo y el encierro no me hace bien ni siquiera a mi esposa. Entiendo el cuidado y todo, pero necesito volver a escuchar a mis clientes hablar, las historias, el tiempo se me pasa volando, estoy acostumbrado.

Solo descanso, espero mi diario de todos los días, me tengo que acostumbrar a esta rutina aburrida, leo mi diario, me tomo como siempre mis mates, veo la tele y no veo la hora de regresar a trabajar junto a mi esposa”.


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