Gracias personal de salud

Ayer, hoy y siempre: HÉROES

Desde el inicio de la pandemia la primera línea de la salud ha dejado, literalmente, la vida en salvar vidas. Muchos resisten y van gambeteando al virus en medio de la exposición diaria. TiempoSur recopiló el testimonio de vecinos que atravesaron una internación difícil y hoy agradecen la entrega, el sacrificio y la vocación de los profesionales que no han tenido descanso.

Gracias personal de salud.
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A pocos días de cumplir un año de la aparición del primer caso de Coronavirus en Argentina (fue el 3 de marzo) y si bien estamos en lo que se denomina una curva descendente de casos, la realidad es que al día de hoy la situación sigue siendo al menos similar. Hay personas que continúan incubando el virus, personas que continúan hospitalizadas, personas que lo han estado hasta las últimas horas y también aquellas que se infectarán en el futuro cercano. También sigue siendo la misma la situación del personal sanitario de todo el país, tal vez algo más tranquilos ante la disminución de casos, pero no menos preocupados que al principio de todo, siempre dejando la vida en poder levantar a los pacientes que la pelean en las áreas rojas de los hospitales. Algo en lo que Río Gallegos es claro ejemplo.

 

“Eternamente agradecido”

 

Una de las cosas que quiero resaltar es el valor del personal de salud, la calidad humana, el profesionalismo”,

 

Wilson Woodley fue diagnosticado COVID positivo el 5 de febrero pasado. Los primeros días los transitó aislado en su hogar, pero el día 14 todo empezó a empeorar. Comenzó a necesitar oxígeno, por lo que fue monitoreado por una neumonóloga y el lunes 15 trasladado al hospital para la concreción de una tomografía, donde le diagnostican neumonía bilateral, por lo que rápidamente es internado en Sala COVID 1. En el día martes y luego de varios días de estimulación y aliento por parte de los profesionales recibió el alta, aunque debe hacer una recuperación de su sistema respiratorio. En diálogo con Tiempo FM, a horas de su alta, no pudo dejar de agradecer, hasta emocionarse, la entrega del personal. Rápidamente se acuerda de la Dra. Rivera y la Dra. Burgos, del Dr.  Torres, también del Dr. Araujo, o los Dres. Arriaga y Tepcith. Las enfermeras Claudia Alvarado y Claudia Zacarías, y por supuesto no menos importantes el equipo de enfermeros, limpieza y camilleros a quienes destacó especialmente al remarcar “el compromiso con todos los pacientes, todos los pacientes son atendidos de la misma manera”.

En otro tramo de la nota, Wilson manifestó que “toda la gente de salud del hospital hizo un seguimiento extraordinario. La pandemia nos agobia y nos hace plantearnos otra manera en la vida. Quiero hoy agradecerles profundamente”, y detalló: “En momentos no sabés si salís, no sabés si te sacan de esa situación, estuve 5 días sin dormir porque tenía miedo de dormir y no despertarme. Una de las cosas que quiero resaltar es el valor del personal de salud, la calidad humana, el profesionalismo, francamente estando en una sala solos con ellos uno comienza a diferenciar eso. Le ponen un plus tremendo que no tiene precio”.

En las últimas horas trascendió una donación de la familia Woodley en materiales de seguridad para el personal. En este sentido el vecino dijo: “Lo que uno le está dando a ellos, es nada. Ellos estuvieron al lado para mantenerme vivo. Lo menos que pude dar es elementos de seguridad para que sigan batallando”.

Por último, reflexionó: “Esa gente deja la vida todos los días, pone el cuero todos los días, por todos nosotros. No están mirando a quién le dan ayuda. Cuando estaba afuera vivía otra dimensión, cuando entré al hospital vi otra cosa. Hasta que no estás 48 horas sin dormir escuchando todo lo que pasa en los pasillos, el personal pidiendo oxígeno, camilleros, cuando escuchás sabés que realmente se esfuerzan, corren y están 24 horas a full, hasta que uno no pasa esto no toma dimensión del grupo humano que hay adentro del hospital. Yo voy a quedar eternamente agradecido”.

 

“Soy una sobreviviente del COVID”

                                                                            

                                                                           "Miro el paso del tiempo y me doy cuenta que perdí muchos amigos, gente muy conocida,

                                                                              y es el día de hoy que abro los ojos y les doy gracias por permitirme estar en tierra”.

Iniciando el mes de abril, Isolda Benítez se convertía en la primera internada por Coronavirus en Río Gallegos. Ayer, desde el paraje Las Horquetas dialogó con TiempoSur sobre cómo ve hoy el tiempo pasado entendiendo que es “una sobreviviente del COVID”. Su contagio, recuerda, fue el 2 de abril mientras trabajaba en el hotel Las Horquetas, cuando varias personas alojadas allí presentaron síntomas. A las horas dejaba el paraje para dirigirse al HRRG en un mar de dudas. El COVID recién llegaba a la provincia y la inexperiencia ante un virus desconocido generaba muchas dudas. “En ese momento se sabía tan poco que fuimos aprendiendo todos, los médicos y nosotros mismos”. Con 62 años Isolda integraba el grupo denominado de riesgo, no solo por su edad, sino que también por haber sido una luchadora contra el cáncer. “Ya erradicado, pero no dejaba de ser una preocupación”, afirma y repasa sobre su ingreso al hospital: “El cuidado era totalmente extremo. Me acuerdo cuando ingresé estaban todos cubiertos, se desinfectaban todo, era el personal justo y necesario”. Después vino lo más duro.

Isolda no se dio cuenta de nada. Paso 13 días en terapia intensiva, en coma inducido, hasta que un día, “gracias a la entrega y el valor de los profesionales” despertó. “Me preguntaba qué había pasado, todos me decían te ves bien y yo no podía levantar una mano, un brazo, me sentía con mangueras por todos lados y me preguntaba: ¿Bien de dónde?”, cuenta nuestra entrevistada al resaltar que también recuerda “haber recibido un afecto total por parte de los profesionales y enfermeros de la UTI, el kinesiólogo, los camilleros, todo el personal. En ese momento era la única, estaban todos pendientes de mí”.

“Miro el paso del tiempo y me doy cuenta que perdí muchos amigos, gente muy conocida, y es el día de hoy que abro los ojos y les doy gracias por permitirme estar en tierra. Una vez que escuché los audios que les pasaban a mis hijos con los partes médicos y es algo increíble poder contarlo. Soy una sobreviviente del COVID”.

 

“Una familia más en mi corazón”

"Es mi segunda familia. Vos estás ahí y el que pasa te alienta.

A tu familia no la ves y ellos te levantan el ánimo, te están empujando a seguir"

 

Con solo 35 años, Matías Barría se contagió de COVID en dos oportunidades empezando este 2021. Confiesa en diálogo con TiempoSur que al principio no le dio “mucha bola al virus” y que “tenía cuidado por ahí y por ahí no. No tenía noción de lo que me iba a pasar”.

“Las dos veces lo pasé mal, de no poder respirar, no sentir las piernas”, recordó para detallar: “Cuando me dio otra vez positivo y comencé con los síntomas fui al hospital y di con la Dra. Ayala, un ángel para mí. Me empezó a cuidar, a medicarme y empecé a ir todos los días desde el mediodía hasta la tarde porque no había cama. Lo que tuve yo fue neumonía bilateral, pero me agarró la garganta y no podía comer, bajé 62 kilos” y continuó: “Me empezaron a dar suero lunes, miércoles y viernes, medicamentos y seguía sin poder internarme. Me hicieron hisopado, seguía positivo, con las defensas bajas. Un viernes que me tocó ir a control, cuando llego al hospital me vio la doctora y mi saturación ya estaba en 79. Me consiguió una cama y no me dejó ir, por eso digo que es mi ángel”.

Recuerda que en ese momento “se me vino el mundo encima. En una bolsa pusieron toda mi ropa, me pusieron una lona trasparente y me subieron al segundo piso a la sala de COVID para asistirme con oxígeno” y siguió: “Estaba mal, lloré teniendo a toda la familia en la cabeza, me pusieron un sedante, al otro día ya me empezó a seguir el personal vestido de astronauta. No se lo deseo a nadie”.

Al referirse al personal de salud que se ocupó de su cuidado remarcó: “Es mi segunda familia. Vos estás ahí y el que pasa te alienta. A tu familia no la ves y ellos te levantan el ánimo, te están empujando a seguir, me llevé un padre, una madre, siempre estaban ahí conmigo. Pasaban todo el tiempo, alentándote y eso fue importante para mí, estar ahí acostado solo no es fácil” y reflejó: “No descansan. Escuchar los parlantes de COVID 1 todos los días de terapia a la morgue es tremendo, eso te da miedo. Son una gran familia y el Gobierno lo tiene abandonado”.

“Yo solo tengo agradecimientos por contenerme, por estar, son una familia más en mi corazón. Se lo que se vive, se lo que se juega cada uno. Gané la batalla gracias a todo el personal del hospital, agradecido profundamente a todos de corazón, contento de estar con mi familia”, sostuvo.

Por estos días, Matías sigue con su recuperación junto a personal del HRRG. Neurólogo, neumólogo y kinesiólogo acompañan en un tratamiento, que según el paciente será largo. “Tengo una atención tremenda, pero te da pena cómo trabaja la gente. Son tres turnos donde están a full, hay algunos que hacen doble turno porque no hay personal. Se llevan su propia protección, la verdad que dejan lo que no tienen para salvarnos”.

Por último, mencionó que “hay mucha gente joven que ha contraído la enfermedad y que me mandan mensajes preguntando ¨¿qué tengo que hacer, cómo hacer?¨. Yo, por más miedo que puedan tener, no hay nadie que te cuide como en el hospital”.