Fútbol de salón

Algunos volvieron y otros siguen esperando

El panorama en la provincia, con respecto al fútbol de salón, es bien dispar. Algunos municipios ya autorizaron a los clubes a volver a los entrenamientos. En dónde ya están practicando es en la Cuenca Carbonífera, Pico Truncado, Las Heras y Puerto Deseado. Siempre bajo protocolo, con grupos reducidos y trabajos orientados a la parte física y técnica.

El Defe fue uno de los primeros en dejar la cuarentena.
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Volver o no volver, ahí está la cuestión. O, en algunos casos, el problema.

Hasta hace unas semanas, la provincia parecía casi inmune al Coronavirus. Tanto es así que a la hora de pasar de fase, lo hizo. Como otras ocho a lo largo del territorio nacional. Santa Cruz, en cuanto pudo, ingresó a la etapa de distanciamiento social. Ganó ciertas libertades, no sólo en lo laboral y social sino también en lo deportivo.

Luego de haber dejado atrás la cuarentena obligatoria, la vida volvió a ser casi la misma de antes. Fue entonces cuando la mayoría de las disciplinas deportivas empezaron a ver la luz al final del túnel. O mejor dicho, la posibilidad de volver a las canchas. Al menos para entrenar. En ese momento, se sucedieron un sinfín de reuniones y se presentaron tantísimos protocolos sanitarios. Todo esto, con la clara intención de que las autoridades provinciales y municipales dieran el necesario, tanto como deseado, OK.

En esos primeros tiempos de nueva libertad, fueron pocas las ciudades en dónde el salón pudo regresar. En la Cuenca Carbonífera, especialmente en Río Turbio, se llevó a cabo la primera de las prácticas pos cuarentena. El que tuvo el privilegio de hacerlo fue El Defe. Al poco tiempo, el municipio de 28 de Noviembre también autorizó la vuelta de los equipos a los entrenamientos. En el Norte, el permitido llegó más tarde. Pero llegó. Ahora, los que están disfrutando de pisar nuevamente el parqué son los equipos de Pico Truncado, Las Heras y Puerto Deseado.

         

En todos los casos las prácticas se están realizando siguiendo las normas de los protocolos sanitarios correspondientes. A grandes rasgos, trabajos con grupos reducidos, manteniendo siempre la distancia social de dos metros y la higienización constante. Propia y de los lugares y elementos de práctica. Además, los entrenamientos tienen un exclusivo contenido físico y técnico, lo que permite cumplir con las condiciones pautadas. 

En otras ciudades, la cosa sigue parada. Desde marzo último que no hay ningún tipo de movimiento en los gimnasios. Y, por cómo está la situación actualmente, puede que sigue de la misma manera por un tiempo más. En Río Gallegos, los dirigentes de A.Fu.Sa. tuvieron un par de reuniones. En la última, presentaron ante las autoridades correspondientes el necesario protocolo. Cuando estaban esperando por una respuesta, la ciudad amaneció con un brote de contagios que frenó todo nuevamente. A raíz de esta ola infecciosa, la Provincia y el Municipio, en forma conjunta, decidieron volver a la etapa de cuarentena obligatoria. Fue en fin para la nueva esperanza de los capitalinos.

Las esquirlas de lo sucedido llegó hasta el centro de la provincia. En Puerto San Julián pasó algo parecido. La Asociación local hizo las gestiones para que los equipos pudieran volver a practicar. Todo iba bien encaminado, el protocolo ya se encontraba en Río Gallegos para su aprobación final, pero la marcha atrás en la política anti-Coronavirus dejó todo como estaba. Es decir, sin definición. Y, lo que es peor, sin salón.

A pesar de todo, los equipos y las asociaciones de nuestra provincia no bajan los brazos. Siguen queriéndole dar batalla a la situación. Y lo están haciendo. Ahora, por lo pronto, toca esperar. No mucho más. En estos días, el Gobierno provincial deberá tomar nuevas medidas. La fe está puesta en éstas. Aunque para Río Gallegos, que sigue con un foco infeccioso importante, podrían ser decisiones no tan felices. En el resto de las ciudades en donde saltaron casos de Coronavirus ya se encuentran casi otra vez libre de contagios. Son esas mismas, entonces, las que esperan el bendito guiño de las autoridades para volver a tomar contacto con la pelota.

La competencia

Si el volver a entrenar fue difícil, y aún lo sigue siendo para algunos, la posibilidad de que haya torneos oficiales este año parece más complicado.

Vale la pena recordar que la Confederación Argentina ya decidió suspender todo su calendario de eventos nacionales para este 2020. Lo propio hizo la Federación Santacruceña, tras ver la postura adoptada por la entidad madre.

En ambos casos, lo que se iba a jugar este año, pasó tal cual al próximo. En lo único que podría haber variaciones es en las fechas, ya que una idea es arrancar antes la temporada. Podría ser, en algún caso, tras las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

Sin grandes competencias, la acción quedó reducida a lo que pueda pasar a nivel local. Con el panorama tal cual está, parece casi imposible que pueda haber acción este año. Sin embargo, hay quienes todavía no pierden la esperanza.

Según se supo en las últimas horas, en Pico Truncado, los saloneros estarían con intenciones de avanzar sobre el pedido de una posible vuelta de los torneos. Siempre bajo un cuidadoso protocolo y que la situación sanitaria esté controlada.

Algunos le apuntan a septiembre como una buena fecha para un posible regreso. Otros, menos optimistas, creen que recién en octubre o noviembre podrán estar corriendo atrás de la pelota nuevamente.

Más allá de las ganas, la fe y de la esperanza que tienen todos los saloneros, la decisión los excede. Serán las autoridades provinciales, primero, y las locales, después, las que permitan o no la vuelta de la competencia este año. A ellos es a los que hay que tratar de convencer y de darles un protocolo que los seduzca. Cuidar la salud es el objetivo primero. De todos. Volver a la cancha, el segundo.