Siguiendo un sueño

Al ritmo de Yamila

Yamila Mayorga, una joven riogalleguense amante de la música, cuenta en este espacio a TiempoSur sobre sus inicios y nuevos proyectos para 2020.

Yamila Mayorga.
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El año que pasó fue el cierre de un ciclo lleno de música para Yamila Mayorga. Paso a paso consolida el sueño que tiene desde pequeña: Ser una gran cantante. En la capital de Santa Cruz, ciudad que la vio nacer y crecer, la joven docente demuestra su versatilidad y amor por la música con una voz fresca e intensa en numerosos proyectos culturales. Yamila dialogó con TiempoSur sobre sus inicios y nuevos proyectos para 2020.

La amante de la música, creativa y sonriente, Yamila cumplió 23 años el 19 de enero, la misma edad desde que asegura que su familia plantó en ella una semilla musical que no para de crecer. En sus primeros pasos escolares, con apenas 4 años comenzó a trazar su camino reproduciendo el repertorio infantil de aquel entonces para el jardín y en su casa para su familia. La Escuela Nº61 fue el primer escenario que la vio brillar, donde comenzó cantando música tradicional mexicana con el apoyo de sus docentes. A los 6 comenzó a tocar la guitarra y transitó su adolescencia entre festivales y el conservatorio provincial de música, rodeada de artistas. A los 21 años consiguió su título como Profesora de Música y en la actualidad combina presentaciones con clases y dedicarse a cantar “es un sueño que persigo día a día, seguí firme en este camino de la música aprendiendo de cada persona que me regaló esta pasión”.

TS - ¿Cuál fue tu disparador para descubrir la pasión que tenés por la música?

YM- Mi familia. Desde la panza escuchábamos diferentes estilos. Ya a los 8 meses mi hermano jugaba y me ponía un micrófono para que cantara, fui creciendo y a los 3 años jugaba a cantar con mis instrumentos de juguete y recuerdo que mi mamá y mi hermano eran mi público y me tiraban ositos. También gracias a mi mamá, que seguía mis locuras, hacíamos instrumentos cotidianos, con las tapas de ollas y los tachos de pintura armábamos una batería. Mis abuelos también eran músicos y cantantes cuando eran jóvenes, tocaban el acordeón, pero por razones de la vida, en tiempos en los que la familia no acompañaba a los músicos, los mandaban a trabajar y así fue que dejaron ese sueño trunco. En mi casa en la infancia se escuchaba desde música infantil hasta Gilda, la Sole, Los Nocheros, Rodrigo, Kapanga, música mexicana, del recuerdo, rap, rock, de todo un poco.

 

TS- ¿Cuáles son los proyectos musicales de los que participás? ¿Habrá alguno nuevo en 2020?

YM- Actualmente formo parte de diferentes proyectos de distintos estilos. Uno de ellos es mi banda de folclore "Kosten Fusión" donde fusionamos folclore, rock y jazz con canciones de Folclore Argentino y Patagónico. Otro es junto a mi mejor amigo y excelente guitarrista Lucio Monzón donde interpretamos folclore, tango, melódico, pop y rock. También hago shows como solista acompañada de pistas y mi guitarra en fiestas privadas interpretando distintos estilos. Uno de los que más disfruto es la banda de cumbia en la que homenajeamos a la diosa de la cumbia Gilda y también interpretamos distintas canciones de género. Junto a Mariachis Monterrey, también interpretamos música mexicana, brindando serenatas en diferentes eventos. Además, hay proyectos en el tintero: Una banda de mujeres que ojalá este año se concrete y una nueva experiencia se viene junto a mi gran amigo Nicko Sten Dj, productor, remixer, en su estudio en el cual grabaremos algunos temas de su creación.

TS - ¿Cómo es trabajar con tantas personas?

YM -La música tiene una magia y una luz increíble que conecta a las personas sin ni siquiera conocerse. Trabajar con muchas personas es maravilloso y único, porque de cada una aprendo cosas nuevas musicalmente y profesionalmente también. A veces termino de ensayar con mi banda de folclore y llegan mis compañeros de banda de cumbia, se saludan, se conocen, se respetan y admiran por el trabajo que cada uno realiza y eso es maravilloso. La diversidad cultural y la amistad que se genera a través de la música es hermoso.

 

TS - ¿Hay algún estilo o instrumento que te guste más que otro?

YM- Elegir un estilo se me hace difícil, disfruto de interpretar cada uno de ellos. El instrumento que amo es la guitarra, dejó una marca muy importante en mí ya que fue el instrumento con el que marqué mis primeros pasos en la música. Siempre digo que mi guitarra es mi compañera incondicional, me acompaña donde voy, en momentos buenos o malos ella está ahí para hacer música y alegrar mis días.

TS - ¿Cuáles son los escenarios que más disfrutás?

YM - En el 2019 pude pisar la cuna del folclore, la Plaza Próspero Molina, ese escenario tan soñado de Cosquín, era un anhelo y una meta que quería cumplir y que gracias a Dios se hizo realidad. Disfruté ese momento a pleno y no me creía lo de estar entonando melodías en un lugar tan maravilloso de nuestro país en el que pasaron grandes artistas del folclore. También presentarme en FePCA fue hermoso, estoy muy agradecida que le den tanta importancia a la cultura local. Lo que siento al cantar frente al público es una mezcla de emociones, antes de subir al escenario ansias y el anhelo de poder transmitir mi amor por la música y dejar el corazón y el alma en cada canción. La adrenalina que me produce ver al público motivado, cantando y disfrutando junto a mí no tiene precio, generar una conexión y una amistad con el público es algo maravilloso.

 

TS - ¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando?

YM - A las personitas que anhelen dedicarse a la música les aconsejo que sigan sus sueños, sus metas, sus anhelos, que hagan lo que los hace feliz, lo que les dicta el corazón, la música sana el alma y te llena de alegría, nada es imposible en esta vida si lo hacés con amor, pasión, dedicación y esfuerzo.