Río Gallegos y El Calafate

Al casino con distancia social

El salón de juegos y apuestas estaba cerrado desde marzo del año pasado. Será con un protocolo general. Cómo funcionará y qué juegos.

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Desde el jueves pasado reabrió el Casino Club de El Calafate, tras casi diez meses de cierre. El Gobierno provincial y el Municipal autorizaron la reapertura de la sala de juego, convirtiéndose en la primera en la provincia en hacerlo. Asimismo, ayer viernes fue  el turno de la sala de Río Gallegos.

El funcionamiento del casino está aún lejos de la normalidad. Las mesas de paño aún no están permitidas (ruleta, black jack, dados, etc). En cambio sí se habilitaron las máquinas tragamonedas y la ruleta electrónica.

La apertura se da bajo medidas de protocolo general, como el uso obligatorio del barbijo, alcohol en gel, alfombra sanitizante al ingresar. Pero también con algunas particularidades.

Cuando el cliente elije una máquina tragamonedas el empleado del casino procede a sanitizarla. Si el jugador desea cambiar de máquina debe avisar al empleado para hacer la misma tarea de desinfección con la siguiente máquina que elija.

También desde Casino Club informaron que el servicio de gastronomía es con un menú acotado y con código QR. El horario de apertura de la sala de El Calafate es de 14:00 a 00:00, de lunes a domingo, según precisó Ahora Calafate.

Matías Vanneli es el gerente de Marketing del Casino Club, quien indicó que cumplen a rajatabla todas las indicaciones sanitarias. Además durante los meses de pandemia mantienen los puestos laborales.

En diálogo con Tiempo FM confirmó la reapertura luego de meses difíciles principalmente por las restricciones y las medidas de prevención sanitaria. Incluso tuvieron que volcarse a realizar juegos a través de plataformas online. El gerente de Marketing dijo que se realiza un fuerte protocolo para el ingreso al local: “Trabajamos de forma interna para minimizar la posibilidad de contagio dentro de la sala”.

Manifestó además que tenían protocolos aprobados, pero que tuvieron que cerrar y adecuarse a la situación y a la volatilidad de la situación epidemiológica.

“En base a eso, adecuamos la sala, un protocolo estricto y control de ingreso de personas. A los clientes le tomamos la temperatura y le exigimos el uso de tapabocas o barbijo”, contó.

Consultado sobre las críticas que recibe el sector de los juegos de azar, indicó que hay quienes comparten y quiénes no. “Entiendo y respeto a las personas que no tienen esto. El esparcimiento es algo del ser humano. No le hacemos mal a nadie. Como cualquier otro comercio, que hoy mantiene las fuentes de empleo y en condiciones para seguir trabajando el día que estén dadas las condiciones”.


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