La nueva ola ya está aquí

A qué atenernos en lo que se viene a nivel local, provincia y región

Hablamos de nuestra segunda ola, la local, la que llega cuando ya en otras partes, disímiles y distantes del mundo, ha arrasado con mucha mayor fuerza que la primera. Momento clave para reforzar un mensaje positivo a una sociedad que viene desgastada, no abandonar los cuidados y protocolos, y prepararse para un invierno difícil, de nuevo, para una humanidad azorada. Maldito virus.

Llegó la segunda ola. En qué nos afecta el discurso del presidente.
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Qué podemos esperar? A qué atenerse?

La alineación del Gobierno de Alicia Kirchner a las determinaciones tomadas por el Ejecutivo Nacional, podemos adelantar a través de fuentes internas de TiempoSur consultadas durante la jornada del jueves, será estricta, rigurosa. La nocturnidad en la presencia está desatada y se necesita un fuerte compromiso de parte de los intendentes.

Las medidas fueron para un sector preocupado por la brutal situación epidemiológica, si se puede usar el término, tibias. Con los contagios triplicándose, se podía haber esperado un cierre total, más observando el panorama de la región. Lo cierto es que un gobierno que heredó un país sin Ministerio de Salud en 2019 y tuvo que optar por buscar tiempo con una cuarentena prolongada exitosa en 2020 a fin de poner en condiciones su atención primaria (faltaban camas y respiradores), llega al medio tiempo de la Pandemia con la misma sensación de cansancio y hartazgo que la sociedad a la cual representa, imbuido en medias verdades que desde el sistema de medios se preconizan como infalibles (todos tienen la solución pero nadie la aplica), y fundamentalmente, desfinanciado y con la billetera vacía. En ese contexto, se le hace difícil a un Gobierno nacional con buenas intenciones poder plasmarlas sobre el territorio. Principalmente puede activar el control de la nocturnidad a través de las redes de seguridad pertinentes, y el avasallamiento de las fiestas ilegales; pero le cuesta hablarle con la cartera sanitaria a un sector comercial e informal exhausto que le contesta con las cuentas de fin de mes (entendiblemente, todo empleo es esencial si con él se para la olla).

“El año pasado les pedimos el tiempo necesario para poner de pie al sistema, esta vez lo necesitamos para vacunar, son tres semanas y volvemos a evaluar” (Jefe de Gabinete Santiago Cafiero en reportaje a TV Nostra, América TV)

 

Sin destino en la negación

No hay destino posible en la negación de la Pandemia. Esa decisión desatinada sólo lleva a masacres como la de Brasil.

¿Hay posibilidad de quedarse sin camas de terapia? Sí, hay zonas enteras, como Escobar en la provincia de Buenos Aires, con un 95 por ciento de ocupación de las mismas (Ariel Sujarchuk en El Destape). Y otros sectores van por el mismo camino. Las miradas se posan en el AMBA (hay muchas posibilidades de saturación) de manera preocupante junto a otros 86 distritos donde se ha desbocado la multiplicación de los contagios.

¿Y LAS CLASES? Todo lo que se hace tarde, pierde efecto. Hay entre Primaria y Secundaria 11 millones de seres humanos acudiendo (y circulando) a los establecimientos. Quizás se tengan que suspender por 30 días, pero el momento de hacerlo sería ahora. Esto entendiendo el gravísimo cuadro sanitario al cual nos estamos enfrentando. Suena absolutamente impopular hablarle de frente sobre esta cuestión a una sociedad enojada y con problemas para llegar a fin de mes. Pero las casos de Brasil (Fukushima biológico según los científicos), Paraguay (colapsada sus UTI), Chile (en fase 1 y sin clases a pesar de la ingente y exitosa campaña de vacunación), Uruguay (sin clases y el país número 1 en contagios cada 100.000 habitantes del mundo), están ahí; sólo hay que tomar un poco de perspectiva, salir de la coyuntura de la grieta y poder observar con imparcialidad, algo muy difícil en un país contaminado por las visiones antagónicas que siempre son más taquilleras, e improcedentes. Se necesitan medidas muy contundentes por poco tiempo, y volver a barajar, es la realidad que marcan los infectólogos como la menos mala. La noticia negativa es que no hay opciones buenas, que conformen a todos. Eso, hoy, en medio de la derrota de la humanidad en su combate a la Pandemia (también relativa, en menos de un año se está vacunando, cuando con otras enfermedades han pasado… décadas).

¿Los viajes al exterior?

Al que se fue, en medio de la Pandemia más feroz en siglos y con la constancia de la reproducción y avance de nuevas cepas (las peligrosísimas California, Sudafricana, Manaos, Británica) le va a costar volver. Voló por su responsabilidad, a cuenta propia y a conciencia. El Estado no puede ser atleta para vivir estirándose y haciendo malabares para salvar de la inconciencia propia a aquellos sin ningún tipo de prurito a la hora de la individualidad extrema. Es incomprensible que a esta altura del partido, personas con acceso a bienes de consumo y educación terciaria, sean las que compliquen definitivamente e inclinen la cancha en el combate al COVID.

 

Asalto definitivo a la nocturnidad

Todo lo referido a la continuidad con protocolización de la actividad productiva es la idea del Gobierno Nacional. La explicación la poca profundidad del espesor de arca propia, y la imposibilidad de financiarse en el mercado internacional por la pesada herencia irresoluta del macrismo con respecto a dicho ítem.

Sostener la educación en los sectores de medio y bajo riesgo todo lo posible, otra de las ideas madre que trazan la política macro del Ejecutivo nacional. Si se pincha una burbuja, se la aísla y se continúa adelante. Resulta muy difícil de explicar para un sector de sociedad la demora en algunos sectores del país en el regreso de las clases presenciales. Otras voces son más proclives a señalar que con una positividad de contagios de 30 por ciento (30.000 testeos cada 100.000) sería innecesario agregar más circulación a la ya existente, y reafirman la importancia de la educación a distancia vía web.

La cuestión, he aquí, es otra vez, la nocturnidad.

No se han detenido las juntadas con picadas. De las de autos y de las otras, regadas de alcohol y fuera de hora. Usted vecino puede escuchar a los autos pasando con el reggaetón al palo, tipo cuatro de la mañana, yendo adónde, viniendo de dónde, en circunstancias tan tétricas como la multiplicación de contagios diarios. Las tan temidas fiestas ilegales (hay que dejar de llamarlas de una vez clandestinas, son ilegales). Claramente es difícil pedirle responsabilidad a los jóvenes que han visto cambiar su vida de un día para otro, sin preparación ni curso previo, donde les es prohibido juntarse, abrazarse, besarse, en la flor de sus vidas; los jóvenes afrontan la coyuntura como pueden, no como quieren. Lo que sí, hay que caerle fuertemente a los mayores, a aquellos inescrupulosos que organizan recitales masivos como el de Pablo Lescano en Pinar de Rocha, dándole la espalda a todo el sentido común, a toda la bibliografía sanitaria y al más mínimo sentido común de responsabilidad social. Allí, fuertes multas, directas al espinazo del negocio impúdico. La batalla, que se está jugando a vida o muerte en los hospitales, no merece de traiciones tales a nuestro personal sanitario.