Río Gallegos

A dos días de cumplir un mes sin Stefanía Rosales su familia reclama justicia

El 26 de enero, el fallecimiento de la joven de 26 años vistió a Río Gallegos de luto. “No queremos que esta causa quede en un cajón” expresó Antonio Rosales, padre de una familia destrozada y sin respuestas.

La familia no cesará su lucha por justicia.
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Las hermanas adelantaron a TiempoSur que en los próximos días convocarán a una marcha mediante redes sociales para pedir avances en la investigación. Desde que la encontraron sin vida en su departamento de la capital de Santa Cruz, no han cesado los reclamos de justicia. Una marcha a dos días del fatídico hecho exhibió a gran parte de la comunidad conmovida y a una familia que esperaba los resultados de la investigación. “Estaba golpeada” expresó esa fría tarde de verano su papá.

Desde entonces, con una autopsia que determinó que murió por un shock cardiogénico, han organizado tres jornadas de pedido de justicia juntando firmas. Las investigaciones continúan y la causa, instruida como muerte dudosa, debe determinar con más análisis y pruebas cómo se llegó al deceso de la joven, al shock. Son más de 4.000 los riogalleguenses que firmaron para que la Justicia esclarezca el caso.

Banderas con su rostro en los equipos de fútbol como Deportivo Malvinas, carteles con su rostro en las calles y cintas de luto en sus espacios de trabajo les han brindado a la familia la contención que no han encontrado por parte del Estado. La comunidad de Gobernador Gregores también marchó, sumando su nombre con el de Zulma Malvar y Liseth Carrasco, muertes de mujeres durante 2019 que tampoco obtienen respuestas todavía.

Stefanía era una sobreviviente. Fue en 2015, en la Comisaría 3ra de Río Gallegos cuando denunció que fue abusada sexualmente. Su padre cree que nunca bajó los brazos, ya sea desde el acompañamiento a otras víctimas y exhibiendo de manera pública “que su causa nunca se movió”. Desde las redes sociales y forma anónima, tenía la iniciativa de crear espacios de contención virtuales con personas de todo el país. “Esto evidenciaba sus ganas de vivir y ayudar” comentó Antonio.  

En estas conversaciones con otras víctimas lograban reconocer la violencia y sanar, conteniéndose. “Eso le dio una coraza, se convirtió en un soldado de muchas causas” expresó el padre de Stefanía sobre el dolor convertido en fuerza. Parte de esta comunidad, se comunicó con la familia Rosales para agradecer el acompañamiento incondicional. “Una chica de Córdoba nos contó como salió adelante con su compañía, no podía dormir y Stefi la llamaba todas las madrugadas, porque también le costaba y a partir de ahí pudo rehacer su vida y que estaba triste de no poder conocerla” relató.

Por estas razones, Antonio considera que sus expresiones públicas eran manifiestos que ponían en evidencia una realidad a nivel país. Según datos de La Nación, durante 2018 se denunciaron 46 ataques sexuales por día en el país y todavía se está trabajando en un diagnóstico que evidencie los números de 2019.

 

“Hay muchas desprolijidades”

Antonio entiende que a la falta de respuestas se suman faltas de protocolos que brinden la seguridad necesaria para resolución del caso. La familia denuncia que faltan cámaras de seguridad de Casa de Gobierno y que consideran que deberían haber informado a la familia antes que a sus lugares de trabajo. También denunciaron que hace cuatro días, ellos mismos avisaron a las fuerzas de seguridad sobre una ventana abierta de su departamento, visible desde la calle. El contexto los pone en estado de alerta y temen “que la causa esté siendo manoseada”.

“Quiero pensar que no es a propósito, que en realidad es por maldad, sino por falta de capacitación y que la Justicia actúe como debe ser” expresó Antonio. Mientras transita su duelo espera prontas resoluciones sobre los celulares de su hija y el hombre que llamó a la policía la noche de los hechos. “Los llamados, los lugares de las llamadas son muy importantes. Yo creo que con estos datos va a cambiar el curso de la causa” comentó expectante. “Estamos muy disconformes, hay unas cinco, seis horas sobre las que no tenemos información” lamentó Rosales.

“Era mi otra mitad y la necesito y no me acompañan”

Rocío Rosales, la hermana de Stefanía, la describió como una luz, un ser creativo, una compañera incondicional y una excelente tía de sus hijos. Ella considera que le arrancaron su media mitad y expresó su descontento con la falta de acompañamiento político en general y la necesidad de más acompañamiento estatal con profesionales públicos, como las dos reuniones que mantuvieron con personal del Centro de Asistencia a la Víctima. “Porque además nos pasan otras cosas como familia, yo acabo de perder un bebé, me dijeron que iban a venir el viernes y nadie se acercó y esto hubiera sido diferente con ella acá” lamentó.

Son 10 hermanos en total los que con parejas e hijos forman la gran familia Rosales. Rocío fue la primera notificada de su muerte por fuentes extraoficiales. La melliza de la joven fallecida explicó que ellas tenían una conexión especial y que ahora los domingos, que antes eran de reunión, ahora se convirtieron en visitas al cementerio.

 

“Sólo quiero que la recuerden como fue”

Fueron las palabras de Celia, que con el dolor de madre lamentó que medios de comunicación y las redes sociales configuraran un mensaje estigmatizante que no se condice con cómo vivió sus 26 años de vida. “Era una buena chica, solidaria con todos, escuchaba a cualquier persona sin importar si estaba bien o mal vestida. No quiero que cualquiera se llene la boca hablando de ella” expresó. También elevó un pedido al Poder Judicial, convencida de que hay culpables detrás de su muerte. “Que pague, aunque esto no me devuelva a mi hija, que pague, que haya justicia” concluyó.

 


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