Básquet nacional

5 Positivas (y una no tanto) que vive Hispano en la Liga Nacional

A través de la mirada de un profesional, en TiempoSur explicamos con sencillez y de manera didáctica el porqué de la mejora de los Celestes en el torneo (3 triunfos en las últimas 4 presentaciones) y la increíble derrota contra Boca.

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Por Mariano Tagliotti 

(Ex jugador Liga, Peñarol Mar del Plata y Estudiantes de Bahía Blanca)

1- Nadie tiene a un jugador ofensivo como Kelsey Barlow

En toda la competencia argentina, no hay Playmaker anotador (18,5 puntos de promedio por juego), capaz de generarse su propio tiro, con efectividad y lectura del pase ante los doblajes, como el Griego que por segunda temporada consecutiva juega para el combinado de Santa Cruz. Ni los presupuestos más altos (Boca, San Lorenzo, Regatas, San Martín, Gimnasia) tienen en su plantilla un Killer tan determinante. En eso Hispano, sale con ventaja, especialmente a la hora de cerrar juegos o cuando su ofensiva se seca. A veces aún con una mala tarde, termina inclinando la balanza. En la perspectiva general, las 9 victorias en 21 partidos del conjunto de Río Gallegos llevan la firma de ‘’Stambi’’ como un actor importante.

 

2-El sacrificio como bandera en Gargallo y Buemo

Los dos son jugadores de la clase media, laburante, trabajadora, de la Liga Nacional. De perfil bajo, silencioso, muy colaborativos, nadie les regaló un céntimo de nombre en la competición. Son especialistas defensivos, y en ataque, buenos tiradores de tres puntos para castigar las ayudas que genera Barlow. Gargallo fue un regalo de Boca Juniors, que decidió no apostar a él, siendo un baluarte que hasta sabe jugar de espaldas al aro en poste bajo. Lucas juega mucho con la cabeza, ya que es bajo para ser ala pívot y lento para ser alero, pero conoce cada instancia del juego y transcurre los partidos pensando y ejecutando mucho, a su debido momento. Lo del triple doble contra Bahía Basket no fue casualidad (18 puntos, 12 rebotes y 10 asistencias). Y Charly ya conoce la provincia, la mentalidad del club y si bien arrancó flojo porque desde lo físico la cuarentena y la inactividad se notó en el cuerpo de un alero que se basa bastante en la capacidad atlética;  es un comodín en varias posiciones, inclusive en la base a falta de los conductores oficiales (Gallegos, Sansimoni y Allende, por lesión en ciertos momentos).

 

3-Trabajo de cuerpo técnico

Gabriel Picatto tiene años en la elite del básquet argentino. Hasta puede portar un anillo de campeón, con aquel Boca de 2006 liderados por Leonardo Gutiérrez en su mejor momento. Y ha logrado mediante su constancia y cercanía histórica con un verdadero fenómeno de la dirección técnica (Sergio Hernández), hacerse cargo de la Selección Argentina de manera provisoria. Su perfil es el de un conductor obsesionado por los detalles, valorando la defensa personal como la madre de su juego, sin apostar por zonas especulativas. A Picatto le gustan los equipos con iniciativa, donde cada jugador se comprometa con su asignación personal y no pierda en los duelos individuales. Para ello es necesario buen estado físico, tensión competitiva, comunicación grupal ante las situaciones ofensivas del rival en cancha, y una buena lectura de cada virtud del contrincante para poder contrarrestar los pequeños detalles que hacen la gran diferencia. En ataque, ocupa muchas situaciones con Moga Lado arrancando en el poste alto, donde juega ofensivamente sobre ambas manos, usa con asiduidad a Gargallo en el poste bajo por sus recursos técnicos, da licencias de tiro a la carrera para Charly Buemo, las situaciones especiales y los cierres los define Barlow, y también confiaba en las condiciones de talento de Thomas Cooper, hoy lesionado, y reemplazado por el base blanco de 1.88 Kevin Oberweiser, que viene de jugar en Irlanda y Albania (pronto a debutar).

 

4-De lado a lado

El estadounidense Charly Mogga Lado, de origen africano, ha sido una de los grandes aciertos a la hora de contratar. Sin el perfil que muchas veces trae el jugador extranjero (sumar números, engrosar estadísticas, mirar su propio costal), es un protector de aro que trabaja, trabaja y trabaja. Picatto le tiene mucha confianza, sabe que a pesar de no ser tan alto (2,03), es muy largo de brazos, maneja óptimos los tiempos de salto, y bloquea y desvía muchas penetraciones, además de ser un excelso reboteador (8,2 de promedio por partido). Si algún compañero pierde en acción individual contra un atacante en el perímetro, tiene el reaseguro en que van a cubrir sus espaldas, y ahí emerge atento Charly. Es liviano, y haciendo juego con su nombre, saca ventaja ante pivots más pesados corriendo la cancha de lado a lado, un trabajo a dos costas que también eleva su cotización en cancha. Tiene una química muy especial con Barlow, que sabe leer en el juego cuando el interno celeste lleva ventaja en el uno vs. uno y lo alimenta constantemente. Es una de las llaves del equipo el humilde Mogga para mantenerse firmes en defensa y tener opciones de juego y segundo tiro en ataque. Esperemos que se mantenga sano, y que logre una identificación con la institución como la han sabido plasmar otros jugadores de su perfil. Sus números en la temporada son la sorpresa positiva porque es un jugador joven y con poca experiencia.

 

 

5-Consolidación grupal y trabajo dirigencial

Se repite una escena graciosa, de buena onda, vibra positiva y energía que contagia cada vez que el Hispano Americano juega. Todos a la mitad de la cancha, y al manejo de la batuta del ‘’Chule’’ Sansimoni, ese base bonaerense conductor de los buenos pasajes celestes en el parquet, bailando al ritmo de ‘’todos los pibes con las manos arriba’’. En un juego que tiene mucho de estadístico y muchísimo de espíritu grupal, acciones de construcción de carácter colectivo como éstas, tienen su peso, y a la larga escriben historia. Bien ahí. De esa confianza sale también el crecimiento de un ala pívot como Francisco Filippa, triplero, de chequeado compromiso y sacrificado en defensa, un pibe que está aprovechando su chance de sumar minutos en cancha, y le suma al colectivo de manera constante.

Por otra parte, el trabajo dirigencial, a través de los managers, ha sido óptimo. Hispano se cuidó durante el primer brote pandémico en el intento de lanzar la Liga, y ha sido ordenado en sus traslados y movidas. Lo de Shep Garner, la falta de estado físico para competencia de elite, no mancha un trabajo serio.

 

Bonus track negativo

La derrota ante Boca (86-87) fue dolorosísima. Serían cuatro en fila si no se hubiese fallado en todo en esos dos minutos finales luego de 38 de excelente faena. Hispano se fue del partido mentalmente e hizo todo mal, completo, de cabo a rabo, en los 120 segundos finales. Lamentable e injustamente Sansimoni sale en las fotos de la derrota por su inexplicable foul antideportivo a Manuel Buendía, base xeneize, que permitió consolidar la remontada. La realidad es que en el deporte estas cosas pasan, suceden, parecen imposibles, pero una o dos veces por temporada se da inclusive en las mejores franquicias humanas. Somos humanos y convivimos con el error, aún ante aquellos groseros. Lo bueno del deporte, es que siempre hay revancha. Un rival de jerarquía como Boca Juniors, de alto presupuesto, aprovechó mediante sus figuras Boccia, Aguerre y Miller para quedarse con un juego que valía su peso en la tabla, venciendo una actuación inolvidable de Barlow, de números estratosféricos. Pero Hispano en 24 horas venció a Ferro (80-65) y retomó la senda positiva.


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