Trelew

Exempleado municipal fue procesado y embargado, y quedó preso por vender cocaína

César Collinao fue imputado por comercio de droga agravado, junto con Héctor Ramírez y Hugo, Bruno y Kevin Vivanco. El juez Lleral consideró que el grupo se dedicaba a la venta de estupefacientes al menudeo desde casas particulares en Trelew. El exmunicipal dijo ser sólo un consumidor.

  • 29/07/2019 • 09:58
COMPARTÍ ESTA NOTA

Néstor César Collinao, exempleado de la Municipalidad de Trelew, fue procesado con prisión preventiva por comercio de droga agravado por la participación de más de tres personas. Lo mismo decidió el juez federal Gustavo Lleral para Hugo Vivanco, Bruno Vivanco, Kevin Vivanco y Héctor David Leandro Ramírez. Todos fueron embargados en $ 100 mil.

Collinao era coordinador del equipo de rugby “Los Maras”, del programa “El rugby va a los barrios” de la Secretaría de Coordinación de Desarrollo Territorial del municipio. Fue detenido el mes pasado. El intendente Adrián Maderna lo despidió y se mostró “sorprendido por la situación e indignado por el caso”.

Al grupo se lo acusa de vender cocaína desde noviembre de 2018 al 30 de junio de este año en Trelew, con la modalidad menudeo o “kiosco”. La base de operaciones sería la casa de los Vivanco en Feldman y Brasil. Allí llegaban sus clientes, en diferentes horarios, a pie, en bicicleta, moto o vehículo.

Kevin Vivanco en un principio habría vendido droga que le proveía su padre desde una casa de Yaganes al 1.900. Pero luego se mudó a la vivienda principal para continuar el “negocio familiar”.

Por su parte, Collinao y Ramírez habrían vendido el estupefaciente que conseguían del trío y luego rendían cuenta como “punteros”. En el caso del exmunicipal, actuaba en dos casas pegadas en Lewis Jones al 700; Ramírez lo hacía desde la casa de los Vivanco.

En el allanamiento en Brasil y Feldman se hallaron celulares, pesos, reales, envoltorios de nylon, droga, un plato con restos, una balanza, anotaciones, tarjetas de crédito para el consumo, biromes para aspirar y municiones calibre 38. Fueron sorprendidas dos clientas con bochitas de cocaína en sus corpiños.

En la casa donde habría vendido Collinao había biromes y platos con restos de cocaína, recortes de nylon con bordes quemados, un fusil Mauser, un revólver 38, un rifle, una escopeta, un celular y efectivo.

La investigación se inició tras una reunión del jefe de la Policía, Miguel Gómez, y de la Jefatura de Drogas Peligrosas con vecinos de la Circulación 15 del barrio Codepro. Allí dijeron que un joven “Kevin”, domiciliado en una planta baja, vendía estupefacientes.

El seguimiento y la vigilancia descubrieron que el tal Kevin era Vivanco. Trabajaba en la Cooperativa Eléctrica de Rawson. No detectaron movimientos en Codepro porque se mudó a Yaganes. En su nueva casa sí hubo actividad narco: visitas frecuentes de personas que se encontraban fugazmente con él para el intercambio, entrando por un portón lateral de madera para ir a un quincho- monoambiente. Varios de los clientes miraban a su alrededor para chequear que nadie los vigilaba y se movían rápido. Todos estaban en alerta.

Kevin volvería a mudarse, ahora a casa de su padre Iván y su hermano Bruno. Allí la actividad era intensa y constante. “Este aspecto de innegable convivencia es de trascendental importancia porque ninguno podría pretender alegar que ignoraba las transacciones que se realizaban ante el arribo de los eventuales clientes e ingreso a la casa”, consideró el juez. Los Vivanco se cuidaban: el “pasamanos” no era en la calle ni a la vista de terceros. Era dentro de la casa o del coche del comprador.

Ante una inspección policial en Feldman y Brasil, Ramírez dijo que vivía con su pareja en la planta alta de esa casa. Era propiedad de un abogado que la habría dejado a su cargo. Pero en su versión nada contó de los Vivanco, que vivían debajo. “El dato no es menor porque la permanencia de Vivanco padre y de sus hijos era casi continua al igual que las ventas de droga; mal podía Ramírez ignorar lo que sucedía. No sólo que no lo ignoraba sino que laboraba con aquellos en las transacciones ilegales”.

Una noche, Kevin y su pareja Aldana, junto con otra persona, salieron de esa casa y caminaron hasta la vivienda de Lewis Jones. Ingresaron como si fuesen dueños y se quedaron escasos minutos. El curioso movimiento se repitió la misma noche. Así se descubrió la participación de Collinao.

Era una “covacha” deteriorada, despintada, con ventanas siempre cerradas. “Por las noches se observa una casa humilde, sombría y mugrienta, con un foco en su parte central, que no llama mucho la atención”. O Kevin tenía mucha confianza con su morador o usaba el lugar como depósito de la cocaína que luego vendía en su casa familiar.

La primera vez que Collinao es visto, la Policía no lo reconoce. Llevó un paquete rectangular parecido a medio kilo de yerba a la base de los Vivanco. Estas visitas entre domicilios eran frecuentes. Luego se descubriría que en Lewis Jones había dos casas conectadas que el exmunicipal ocupaba. Una era de su madre. “El contacto entre Collinao y la familia Vivanco era asiduo”, dice el procesamiento.

En las escuchas telefónicas Collinao le dice a Kevin que pasará a buscar “la plata”, entre otras charlas. El mismo informe policial destaca: “Collinao refiere que la plata no alcanza, haciendo mención a que tiene ciertos vicios, luego el sujeto NN hace mención: ´La que traés hoy la tiramos a la cancha´, recibiendo como respuesta de Collinao que ´no lleva, que no depositaron´”.

Lleral concluyó que Hugo, padre de los Vivanco, vendía dentro de la casa y casi no salía.

“Es propio de alguien que ya purgó condenas por ilícitos de esta entidad y procura tomar resguardo necesario a fin de no ser sorprendido in fraganti”, concluyó.

“Consumo, no vendo”

Collinao declaró sin contestar preguntas: “Consumo pero no vendo. Lo secuestrado era para mi consumo personal y ese mismo día había comprado cocaína. A Kevin lo conozco porque le compré cocaína; a Iván le arreglaba los teléfonos y al otro Vivanco no lo conozco; al otro gordito detenido lo conocí acá en el Juzgado. Más allá de ubicarlo de vista y de haberlo saludado, no pasó de eso”. (Diario Jornada)


LEA ATENTAMENTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio de los términos y condiciones podrá ser denunciado para luego quedar eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación de los términos y condiciones.
COMENTÁ, ESTAS EN TiempoSur
Límite de caracteres: 1000