A tener en cuenta

Cómo impacta la calefacción en la salud respiratoria

La Asociación Argentina de Medicina Respiratoria brinda información sobre los cuidados a tener en cuenta y algunas recomendaciones para calefaccionar con precaución.

  • 08/07/2019 • 10:40
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Calefaccionar los ambientes es una medida que nos permite hacer frente a las condiciones climáticas del invierno, además de brindarnos confort, pero también puede resultar perjudicial para la salud, dependiendo del sistema de calefacción utilizado y de la temperatura a la que se lo utilice.

Lo ideal es que la temperatura a la que se calefacciona un ambiente no supere los 21°-23° y que la humedad se sitúe entre el 50 y el 70%. La calefacción excesiva aumenta el contraste de temperatura entre interior y exterior, lo que puede disminuir la capacidad de respuesta de los mecanismos defensivos del organismo.

La oferta de sistemas de calefacción es bastante amplia, sin embargo, no podemos decir que ninguno de estos dispositivos reúna las condiciones ideales.

Los peligros del monóxido de carbono y otros tóxicos

Los artefactos que funcionan a combustión (estufas de parafina, a querosén, gas o leña, las cocinas o los braseros) consumen oxígeno y liberan gases nocivos, como el monóxido de carbono. La combustión inadecuada del material empleado para la producción de calor, o un sistema de ventilación insuficiente, pueden provocar la acumulación de niveles peligrosos de estos gases nocivos.

El monóxido de carbono es un gas imperceptible por ser incoloro, inodoro y porque no irrita las mucosas, pero ocupa el lugar del oxígeno en la sangre, por lo que impide su llegada a los diferentes órganos y tejidos. La intoxicación por este gas puede culminar en un paro cardiorrespiratorio y muerte. En intoxicaciones de menor grado puede haber dolor de cabeza, náuseas, debilidad, mareos, etc.

Otro gas peligroso es el dióxido de nitrógeno, que se libera cuando las cocinas, hornos de gas y estufas de parafina no funcionan correctamente. Este gas no se huele ni se ve, pero es irritante para las mucosas y puede causar dificultad respiratoria, sobre todo en pacientes asmáticos, con EPOC o con otras patologías respiratorias crónicas.

Existen otros productos derivados de una mala combustión, sobre todo de estufas o chimeneas de carbón y leña, que son partículas de tamaño tan diminuto que pueden depositarse en lugares profundos del árbol bronquial, pudiendo favorecer la aparición enfermedades respiratorias crónicas (como EPOC) o tumores.

La importancia de la humedad en el ambiente

Los sistemas de calefacción por aire caliente (aire acondicionado) tienden a resecar el ambiente, lo que hace que las vías aéreas también pierdan humedad. El resecamiento del árbol respiratorio disminuye sus mecanismos de defensa favoreciendo las infecciones y puede generar congestión nasal o tos, sobre todo en los alérgicos, o puede favorecer las exacerbaciones asmáticas en quienes padecen esta patología. Es importante tener en cuenta que la circulación de aire caliente arrastra partículas de polvo que contienen alérgenos, sustancias que favorecen el desencadenamiento de los síntomas alérgicos.

Los sistemas de calefacción más recomendados, sobre todo para aquellos que padecen patologías respiratorias crónicas, serían algunos tipos de estufas eléctricas, las losas radiantes, los radiadores y los calefactores que cuentan con sistema de cámaras de combustión cerradas con evacuación externa de los gases generados producto de la combustión.

 

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