Testimonios

Llegaron más Historias Desobedientes a Río Gallegos

El colectivo de familiares de genocidas que tiene más de 30.000 razones para no reconciliarse con sus parientes por el papel que jugaron en la dictadura, propuso charlas de derechos humanos en secundarios de la localidad y presentan el libro Escritos Desobedientes.  

Bibiana Reibaldi y Analía Kalinec de visita en TiempoSur
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Si bien la capital santacruceña no es ajena a estas historias ya que cuenta con la presencia de Javier Vaca como representante del colectivo, en los últimos días impulsaron actividades como una invitación para no olvidar la importancia de la Memoria, Verdad y Justicia. A menos de una semana de la declaración de Pablo Verna que sentó precedentes en el juicio Contraofensiva Montonera, siendo la primera vez que un hijo de genocidas brinda testimonio en un juicio de lesa humanidad, Bibiana Reibaldi y Analía Kalinec visitaron Río Gallegos.

Ellas también tienen padres que fueron partícipes de la última dictadura cívico-militar argentina a los que deciden hoy, como posicionamiento político, desobedecer. Ellas cuentan estas historias desde los inicios del colectivo, en 2017 tras el fallo de la Corte Suprema de Justicia conocido como el 2x1 que buscaba beneficiar a represores y torturadores que además fue la gente que los crío, con quienes crecieron, sus vínculos primarios. Cabe destacar que son los primeros, y durante años los únicos, que se organizan en este sentido en el mundo que ha sufrido genocidios en toda su extensión.

Ayer a las 18:00, la biblioteca del Complejo Cultural Santa Cruz fue el escenario donde se presentó Escritos Desobedientes, un trabajo autogestivo y para ellos, vital. Así lo explicó a TiempoSur, Bibiana, que viajó desde Buenos Aires para este encuentro. Halló en las palabras la clave para romper con el pacto del mandato social del silencio. “El hecho de que haya una organización que hable, alivia, libera y tranquiliza” expresó.

El libro recopila historias de 18 autores y está publicado por la editorial Marea. Incluye manifiestos y relatos que van desde cuentos y poesías hasta fragmentos de novelas y posteos de redes sociales, que brindan otra perspectiva a la hora de hablar de identidad. Algunos Escritos Desobedientes son de décadas pasadas y otros pensados para este proyecto en particular.

La jornada fue igual de emocionante que las historias del libro. En su segunda parte, se basa en textos surgidos desde la organización con el objetivo de pronunciarse ante hechos sociales que han transitado como los actores políticos activos que son juntos. Deciden manifestarse. Concluye con un desarrollo teórico de una joven del colectivo de Chile, semilla que plantó el antecedente argentino. Relata su historia desobediente como hija de militante político perseguido por la dictadura pinochetista y sobrina de genocida.

Desde el colectivo, consideran que el silencio ha estado al servicio de la impunidad. Por eso no callan y también llevaron sus voces e historias a las aulas. En la mañana del viernes visitaron el Polivalente de Arte para conversar con adolescentes sobre su desobediencia. Fue una invitación a dejar de pensar la dictadura como un hecho terminado y del pasado. “Los juicios suceden hoy” explicó Analía Kalinec, una de las primeras que marchó contra su padre genocida y se dio cuenta que no era la única.

“Nuestro testimonio puede aportar a la actualización de lo que está pasado, mi papá está preso ahora y hoy tiene información que decide guardar, callándose pudiendo aportar datos muy útiles para quienes quieren saber qué pasó con sus familiares y seres queridos” expresó. También destacó la importancia de los procesos judiciales, muchas veces lentos, engorrosos y con beneficios para los colaboradores de la dictadura, pero por los que miembros de Historias Desobedientes pudieron conocer su propia historia.

Los jóvenes riogallaguenses preguntaron sobre la contradicción de posicionarse en contra de sus familias. “Es un posicionamiento crítico que cualquier adolescente puede tener” abrazó Analía. Explicó que las nuevas generaciones reflexionan también en su rol de hijos y que el feminismo está haciendo un gran aporte en referencia a cuestionar “a ese patriarca”, la organización familiar que forzosamente heredaron. Expresó que no es un camino cómodo, ya que con la desobediencia, viene la etiqueta de la mala hija, la desagradecida, la traidora. Por eso también, Analía identifica este posicionamiento como estar del lado del amor.

El hecho de que sean mujeres quienes conforman la mayoría de las Historias Desobedientes y quienes fundaron la organización, para Javier Vaca no es casualidad. El representante del colectivo en Santa Cruz, que trabaja con Derechos Humanos de la Provincia explicó que este hecho “da un perfil y una forma de interpretar a la familia desde un punto de vista que no sea el machismo recalcitrante” que va de la mano con la violencia. La construcción de romper los pactos de complicidad y los esquemas para Javier también se gesta en la militancia del encuentro. “Es una búsqueda permanente”.

Por su parte, Nadia Astrada destacó que la búsqueda sucede también en la provincia. “Es importante destacar que la dictadura no pasó solo en las grandes urbes, que tenemos 13 desaparecidos, historias desobedientes, no es ajeno a nuestra realidad” expresó, la Secretaria de DDHH de Santa Cruz. La funcionaria expresó que en estas latitudes no sólo hay un espacio donde referenciarse en esta materia, sino también la responsabilidad social y política de gestar un presente y futuro que luche por los derechos humanos.

Historias Desobedientes reconoce la lucha de Abuelas de Plaza de Mayo y organizaciones afines como el faro que iluminó como memoria, verdad y justicia relatos que hoy interpretan como tergiversados. ”Crecimos en la ideología del exterminio, crecimos en la lógica de individualismo, del no te metas, del por algo será” reivindicó Analía Kalinec que definió a la organización como consecuencia de esa lucha.

En consecuencia, reconocen la falta de políticas públicas a nivel nacional en este sentido y consideran que los intentos de retroceder en derechos humanos les da más razones para seguir narrando sus historias. “El gobierno macrista niega y quiere destruir” lamentó Vaca. Explicó que considera a Historias Desobedientes como una nueva carta bajo la manga, que reafirma la innegable necesidad de justicia en contra de quienes cometieron crímenes de lesa humanidad en el país.

Con un recorrido joven pero historias largas, el colectivo reúne a más de 120 familiares de genocidas. Aseguran que todos los días se contacta una persona nueva y las historias desobedientes crecen junto con las convicciones de sus encuentros. En todo el país se organizan para generar actividades como las que los últimos días organizaron en Río Gallegos para explicar cómo un pasado con familia que participó en la dictadura gestó un presente que milita por los derechos humanos.