Identidad

Cómo resisten los pibes trans en Río Gallegos

La mayoría de los varones trans organizados en la ciudad y la provincia, no superan los 21 años. En el mes del orgullo, dialogaron con TiempoSur sobre su orgullosa identidad, el aprendizaje de sus derechos que vino de la mano con la transición y las asperezas sociales que encontraron en la capital santacruceña.

  • 24/06/2019 • 10:45
Remarcan que sus realidades necesitan ser visibilizadas.
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*Contiene lenguaje inclusivo

En un país donde la expectativa de vida de las personas trans no supera los 35 años y una provincia que acaba de escribir una nueva página en la historia de derechos de estas identidades, tras reconocer el transfemicidio de Marcela Chocobar como tal, los pibes de esta comunidad en Río Gallegos, consideran que sus realidades necesitan ser visibilizadas.

“Cuando yo empecé no había nadie, aprendí todo solo y está buenísimo darle una mano a los pibes” relató Walter Dastan Agustín Villaseca. El referente de Río Gallegos comenzó su transición a los 13 pero fuera de casa, a los 16 lo habló con su familia por lo que cambió su DNI al año siguiente, misma época donde comenzó a militar los derechos humanos. Hoy con 20 años está a pocos pasos de lograr su cirugía de pecho, derecho contemplado en la Ley Nacional de Identidad de Género 26.473, sancionada en 2012.

Desde su perspectiva, la mayoría de las personas en la capital santacruceña no están interesadas en sus derechos. “Nos apartan, nos dejan de lado en todo, trabajo, estudios, incluso deportes. Empezar el DDHH fue para poder aprender sobre los míos, porque ya no aguantaba el trato” relató.

El camino que Walter recorrió, hasta ser quien es sin manual de instrucciones, lo posiciona hoy como un orgulloso varón trans. En el proceso, denuncia que sufrió golpes y abusos. Cuando comenzó a sanar, comenzó a ayudar a otros chicos que estaban en su situación.

Si bien hoy la comunidad está más constituida, el joven explicó que la mayoría de los varones trans son pibes. Villaseca visualizó un escenario con 35 masculinidades fuera de closet aproximadamente, donde casi todos son menores. Aseguró el 80% de los hombres trans tienen entre 13 y 16 años. “Aún es difícil, porque tienen complejos” lamentó. Walter quiere que sepan que no están solos.

Nunca hubo tantas leyes y herramientas para proteger a las personas con identidades trans, pero Noah A. de 16 años, tuvo que aprender a exigir sus derechos para que no los atropellaran. Fue en 2017 que “le dije a mi familia que todo este tiempo había sido un varón” relató a TiempoSur.

Actualmente, cursa el segundo año del secundario y lleva consigo excelentes notas, un documento con el nombre que lo identifica y un tratamiento hormonal que comenzó el año pasado en el Consultorio Inclusivo en el Hospital Regional Río Gallegos.

“Estoy orgulloso de ser lo que soy, en esta sociedad la gente trans está invisibilizada porque no la quieren reconocer. Ahora somos muchos adolescentes porque antes nadie quería mostrarse por miedo” explicó, reconociendo una sociedad que excluye y discrimina lo que no se integra a su lógica heteronormativa. En 2018, según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio, se registraron 103 crímenes por orientación sexual, expresión e identidad de género. El joven aseguró que falta información y que ha recibido mucho odio disfrazado de opiniones.

Sobre todo en el colegio, por parte de los docentes. “No sabíamos que hacer, era tanta nuestra ignorancia que con mi mamá estábamos de acuerdo en que siga yendo al baño de nenas” denunció, contrastando la realidad la institución de Río Gallegos con la normativa actual que establece que no deben coartar los derechos de la comunidad educativa.

La perspectiva respetuosa con las personas LGTTBIQ+ viene de la mano con la correcta implementación de la Ley Nacional 26.150 de Educación Sexual Integral, sancionada hace trece años. “Me hacían preguntas incómodas sobre mi nombre, frente a compañerxs nuevxs. He escuchado a docentes preguntarse por qué tienen que pagar cirugías trans con sus impuestos” denunció.

También reconoció que sus pares son significativamente más abiertos que los adultos. Explicó que dentro de su secundario en Río Gallegos hay adolescentes trans, que se llaman con su nombre y se visten acorde a su género autopercibido con sus compañerxs pero espacios institucionales o familiares todavía no salen del closet, en el que Noah considera que nadie debe vivir.

“Somos lxs que les explicamos a lxs adultxs la diferencia entre normal y común y cómo suceden las infancias trans” explicó el joven riogalleguense. Y si bien identifica un escenario en el que lxs adolescentes tienen más oportunidades, el miedo es un factor que afecta la transición en mayor o menor medida.

Noah a pesar de su temor al rechazo familiar como tantos otros, fue abrazado. “Creo que se los excluye más que nada por ignorancia, creo que tienen miedo de cambiar pero hay que arriesgarse a que sus hijxs sean felices”. El proceso también transformó la perspectiva de su madre, Graciela Susana Coronel.

“Estoy orgullosa de ser quien soy y ser la mamá de Noah, la verdad que a lo largo de este tiempo me ha enseñado muchísimo de la vida” celebró.  Y destacó el papel de Delfina Brizuela, de la Dirección de Diversidad y Género de la Secretaría de Estado de Derechos Humanos del Ministerio de Desarrollo Social. “La llevamos a la escuela y pudieron comprender que hay una ley y que mi hijo tiene derechos” celebró. Graciela desea más chicos trans felices y la obligación de las personas adultas en los núcleos familiares de respetar sus decisiones.

Los pibes trans de Río Gallegos no la tienen fácil, pero ante quienes no respetan su existencia, se forman, agrupan y preparan para la resistencia. Para ellos, el reconocimiento de sus derechos avanza y no tiene vuelta atrás.


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zhisungxdcomentó:

Estúpido e irrelevante.