Taller

La necesidad de infancias amorosas

La crianza es un proceso que para ser respetuoso, requiere inteligencia emocional y por ello, la psicóloga social Lorena Galeano está dictando talleres vivenciales en Río Gallegos.

Es una propuesta para reflexionar sobre aspectos emocionales.
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Hoy se dicta el segundo encuentro de los cuatro planeados. Está dirigido a familias con infancias de 0 a 12 años, como una invitación para revisar y reflexionar sobre aspectos emocionales, compartir experiencias y adquirir herramientas sensibles para fortalecer el acompañamiento de las infancias.

La propuesta lleva el nombre de “Taller Vivencial de Conocimientos Emocionales en la Crianza” y busca trabajar la inteligencia emocional. Lorena Galeano, quien lo dicta, la identificó como el reconocimiento y la administración de las emociones para poder relacionarse y vincularse saludablemente con otras personas. Está destinada a padres, madres, personas con oficios cuidadores, docentes o afines.

A la hora de nombrar las problemáticas más comunes en la capital santacruceña, la profesional de la psicología social dibuja un escenario con falta de comunicación y poco tiempo de juego. ”Quiero animar a los riogalleguenses a que se sumen a sentirse bien consigo mismos y sus hijos o hijas, porque realmente se siente de ese amor del que mucho se habla y poco se dá” retrató Galeano.

El taller busca brindar herramientas para demostrar que una relación familiar sin gritos, chantajes y sobornos y golpes es posible. “Agradezcamos a quienes nos criaron porque hicieron todo lo que pudieron y pensemos cómo lo queremos hacer nosotros” invitó.  

En el primer encuentro, se dialogó sobre crisis, berrinche y juego. La profesional de psicología social explicó que las familias que residen en Río Gallegos tienen dudas sobre cómo actuar en estos casos e identifican que faltan herramientas para “no caer en el premio y el castigo”.

Escapar de estas lógicas y no recurrir a la violencia es un desafío, explicó Lorena, porque “muchos hemos sido criados en el autoritarismo y desde lo que estaba necesitando el adulto, no desde nuestras necesidades como niños”. Se trata de una oportunidad para modificar actitudes naturalizadas, que muchos no identifican como violencia o acciones que coartan los deseos de los chicos.

La sociedad actual es adulto céntrica, es decir, se ordena en una hegemonía que desestima las emociones de los más pequeños. Por lo que hay ciertos lineamientos tácitos, que creen que un infante debe comportarse, acorde a los intereses de los adultos que lo rodean, cuando todavía no tiene las herramientas. En Río Gallegos, las personas “están abriéndose a las emociones de crianzas impuestas y eso ya es un montón” celebró Galeano.

Este es sólo uno de los ejemplos, el curso de hoy continuará dialogando sobre espacios preparados, el desarrollo de la autonomía y las responsabilidades según las etapas. También se abordarán los sentidos y las emociones, la sensibilidad sensorial y la comunicación. El último encuentro, propone conversar sobre cooperación y colaboración, respeto y límites sin violencia, efectivos con mediación adulta.

“La crianza amorosa hace adultos seguros de sí mismos, rebeldes, reflexivos hacia las reglas del sistema, buscadores de justicias, personas capaces de hacerse valorar a sí mismas, sus tiempos y compromisos” explicó. A esto se debe que sea tan joven el concepto de infancia, que entiende a los niños y niñas como sujetos de derechos y no como patrimonio de los padres.

En consecuencia, la crianza “tradicional” está destinada para que los más pequeños sobrevivan, se entretengan y sean funcionales en las instituciones y el trabajo. Lorena apuesta a la transformación en la Patagonia y encuentra en los derechos de los niños, la necesidad de una crianza respetuosa.