Precios Cuidados

Acuerdo en productos esenciales pero con una lógica que apela al “altruismo” de las empresas

El Gobierno nacional lanzó una batería de medidas con el objetivo de controlar la inflación y morigerar el impacto de la crisis económica que generó por su propia política económica.

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En ese marco, dio a conocer una nueva política de control en lo que se denomina Precios Cuidados –que incluye 579 productos-. Se acordó con 16 empresas congelar durante 6 meses 60 productos esenciales de la canasta básica.

Aún no hay listado. Los productos esenciales van a tener una señalética específica diferente a la de precios cuidados, según dio a entender. Y su precio va a ser, agregó luego, entre 20-25% menor al promedio actual.

Entre esos 60 productos hay aceites, arroz, harinas, fideos, leche, yogur, yerba, infusiones, azúcar, conservas, polenta, galletitas, mermeladas y bebidas.

Las empresas se comprometen a asegurar disponibilidad de los productos en góndola en los 2500 puntos de venta adheridos de todo el país. Estarán disponibles a partir de mañana lunes 22 de abril aunque se prevé que la implementación definitiva esté el 29 de abril.

La Secretaría de Comercio Interior, con el apoyo de asociaciones de consumidores, fiscalizará el cumplimiento del acuerdo. El ministro de la Producción Dante Sica, dijo que van a poner en la calle a los inspectores no solo de Comercio sino también los de Trabajo.

Se cambió el espíritu- Sin embargo, el espíritu de Precios Cuidados (al menos cuando lo creó el Gobierno nacional anterior) nunca pretendió ser una política antiinflacionaria ni de congelamiento de precios (se renovaba trimestralmente para permitir que las empresas obtuvieran márgenes razonables), sino un esquema que buscaba dar referencias de precios a los consumidores en un contexto de fuerte dispersión.

Precios Cuidados era parte de un conjunto de políticas consistentes con el crecimiento y con inclusión social.

Si bien en la gestión de Macri no se eliminó Precios Cuidados, porque tenía mucha aceptación, desde el principio se cambió su lógica de funcionamiento: Eliminaron la mayoría de las primeras marcas y productos representativos del consumo habitual de los argentinos; incorporaron productos cuyo único sentido es abultar el número, eliminaron la difusión de la política y hubo remarcaciones dentro de los tres meses en que debían respetarse los acuerdos.

Los congelamientos de precios tienen serios problemas de abastecimiento y estimulan el “mercado negro”. Las experiencias previas así lo demuestran.

Además, no parece válido apelar a la “buena fe” o el “altruismo” de las empresas. Si las empresas van a pérdida y los precios congelados quedan muy rezagados respecto del resto, terminan desabasteciendo y no tienen incentivos para sostener los acuerdos. A la primera de cambio se van o exigen cada vez más “beneficios” para seguir participando.

Por ejemplo, en las últimas semanas hubo un fuerte desabastecimiento de la leche “La Armonía” que forma parte del listado de precios cuidados (precio: $25,47). Según trascendió en los medios, el nuevo acuerdo trocaría la leche “La Armonía” por “La Martona” también de Mastellone y a un precio de góndola de $35,80 (+40,6%).

Esta semana, TiempoSur entrevistó al titular de la ONG Consumidores Argentinos, Sergio Procelli, quien sintetizó las medidas de la siguiente manera: “Hasta lo acá anunciado, las medidas tienen que ver con pasar un año electoral lo más relajado posible en un contexto de inflación y de recesión, que es lo más complicado con respecto a otras épocas, porque acá está cayendo el consumo y la gente no tiene dinero para afrontar lo básico”.