Colegio Salesiano

“Que como dicen los jóvenes, seamos una diócesis ATR (A Todo Ritmo)”

El Obispo Jorge García Cuerva asumió ayer en la diócesis de Río Gallegos acompañado por cientos de fieles, autoridades políticas, eclesiásticas y de las fuerzas. Propuso ver lo que pasa. Habló de trabajar todos juntos para sacar a la Argentina adelante.

El padre Jorge, ayer junto a cientos de fieles en la Catedral. (C.G.).
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En un acto a gimnasio lleno, rebosante de júbilo y en el que no faltaron los bombos, los choripanes y hasta la cumbia villera, asumió ayer el nuevo Obispo de la diócesis de Río Gallegos, Jorge García Cuerva.

El religioso realizó –previamente- una ceremonia más íntima en la Catedral Nuestra Señora de Luján, de la que participaron autoridades políticas como la gobernadora Alicia Kirchner y su par de Tierra del Fuego, Rosana Bertone.

También estuvieron presentes representantes de las distintas fuerzas de seguridad, de la Iglesia Católica y hasta los familiares de García Cuerva, algunos de los cuales firmaron el acta dando testimonio de la asunción.

 

“Todos somos la Iglesia”-  Previo a oficiar la misa, el nuevo Obispo habló gentilmente con TiempoSur, donde no dudó en afirmar que se sentía contento y emocionado por este acontecimiento en su vida.

“Es un momento muy especial para toda la Iglesia diocesana de Río Gallegos y más allá de mi persona, lo significativo de que esta iglesia vuelva a tener un obispo después de la ida de -Miguel Ángel- D'Annibale a San Martín -Buenos Aires-”, expresó García Cuerva.

Destacó que es la diócesis más austral y extensa del país y que con D´Annibale hablaron mucho, ya que fue su formador y el vínculo afectivo “nos ayudó a ponernos al tanto sobre algunas problemáticas de la diócesis y desafíos. El diálogo no se corta, de acá en adelante seguirá siendo mi gran asesor en muchísimas temáticas”.

Por último, dejó un mensaje a la ciudadanía: “Todos somos la iglesia. Como iglesia debemos estar cerca de los más pobres, como estuvo Jesús. Mi compromiso como pastor es estar al lado de la gente pero también le pido a ellos que me enseñen lo que es ser pastor y podamos caminar juntos anunciando a Jesús resucitado”.

 

Una iglesia ATR- Ya en el Colegio Salesiano, monseñor García Cuerva se mostró en más de una oportunidad emocionado. Cuando le tocó dar la palabra, con lenguaje coloquial y dirigiéndose particularmente a los jóvenes, pidió una diócesis ATR (A Todo Ritmo).

“Cuando me ordené como Obispo el 3 de marzo del año pasado, recordé mi segundo bautismo, que fue sumergirme en Cristo con mis hermanos más pobres, en unos barrios muy carenciados en Tigre, en las villas Garrote y El Palito”, mencionó en su mensaje.

“Hoy, acá, en Río Gallegos, ciudad donde nací y al entrar en la Catedral, no puedo dejar de emocionarme pensando en el día en que mis padres y mis padrinos entraron aquel 21 de abril de 1968 y me bautizaron, y desde ese momento, ser parte de esta gran familia que es la Iglesia”, dijo.

Se tomó unos minutos para agradecer, entre ellos, a la parroquia de La Cava, en Béccar. Y a la de Santa Clara del Talar, “que trabajamos con la idea que la parroquia es el barrio, que no es un templo, son los que caminan por la calle, hay que acompañar y ser testigo de Jesús; cristiano de lunes a lunes no solo los domingos, eso es fácil”.

Habló de todos aquellos que trabajan para sacar a los pibes de la droga y del alcohol. También hizo especial agradecimiento al padre Miguel Robledo (estuvo como administrador de la diócesis unos meses) y al obispo saliente, Miguel Ángel D’ Annibale.

Y como mensaje a las autoridades políticas presentes, afirmó: “Seguiremos trabajando juntos, articulando, sumando y dialogando, porque más allá de nuestras diversas miradas, tenemos que estar juntos por nuestros hermanos que más sufren, tenemos que sacar a la Argentina todos juntos adelante”. 

García Cuerva pidió ver. Dijo que al mundo le hace falta llorar por los que sufren. Pidió una mirada atenta y contemplativa, “mirar a los demás como Dios nos mira a nosotros”. Y añadió: “Que seamos un hospital de campaña (…) recibamos la vida como viene (…)”. Habló de una iglesia en movimiento y no enferma. “Que como dicen los jóvenes, seamos una diócesis ATR (A Todo Ritmo)”.