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“La cura para una víctima es poder contarlo para apropiarse de su propio relato”

Los tiempos cronológicos son objetivos y los de las personas son subjetivos. Con esta idea se trabaja el equipo del Centro de Asistencia a la Víctima, el cual encara una labor interdisciplinaria que brinda apoyo y acompañamiento a víctimas. Los principios de voluntariedad, gratuidad y confidencialidad como motor de impulso.

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Amplitud y deseo de la gente, esos son los cimientos del Centro de Asistencia a la Víctima (CAV), en donde se atraviesa la victimización.

El Centro de Asistencia a la Víctima (CAV), dependiente del Tribunal de Justicia de la provincia, fue creado con independencia operativa por la Ley N°2832-05, y realiza un abordaje victimológico integral de víctimas y/o testigos de delitos, con el objetivo de que superen el trauma producido por el daño ocurrido en las peleas familiares, labores, educacionales y sociales. El CAV es voluntario, confidencial y gratuito, y está integrado por un equipo técnico interdisciplinario que se encuentra constituido por un psicólogo y un trabajador social; Licenciadas Ángeles Roa, Rocío Álvarez y Luciana Vázquez.

Afirman que el tratamiento, siempre voluntario, es necesario porque el rótulo de víctima no puede ser estructural. Allí se les propicia un ámbito donde se los escucha, contiene y resignifica del daño sufrido por el delito. Asimismo, contribuye al resarcimiento de tipo jurídico, psicológico y social de la víctima, considerando la gravedad de los sentimientos de pánico, angustia, impotencia, desamparo y paralización que toda vulneración de derecho produce, como así también capacitar, concienciar, sensibilizar y difundir la problemática victimológico y medidas de prevención del delito en la comunidad, promoviendo el trabajo en red con la misma.

Esta herramienta que brinda el Poder Judicial más allá de sus defectos y particularidades, afirman, ha logrado abrirse paso con perspectiva y hacer manifiesto un silencio de muchos años.

En CAV está inmerso en un sistema ortodoxo, pero que con sus peculiaridades trabaja por incluirse en el sistema judicial. “Hasta hace poco no se tenía en cuenta las particularidades los derechos, deseos y particularidades de las mujeres y de los niños, por lo que ir desinstalando ciertas prácticas sigue siendo un desafío”, indicaron. Por esto es que remarcan que el acompañamiento es el nuevo camino y lo imprescindible en esto de visibilizar los deseos y derechos de mujeres y niños víctimas de esta sociedad.

Si bien se manifestó que hay muy pocos recursos para el acompañamiento efectivo, al menos se celebra que se esté gestando el cambio social, y que es una reorganización de la vida de la persona que denuncia y que ve que sus derechos en el sistema de justicia se cumplen.

Este servicio que está insertado en la Justicia que se basa en el acompañamiento y atención de la víctima, prevé un tratamiento diferencias a otras instituciones: “Somos el único centro interdisciplinario desde la victomología de la víctima y el grupo familiar. Es un tratamiento a largo plazo y considerando”, manifestaron. Sobre este punto señalaron que el concepto de crimen en el país está en igualdad al delito y se atiende de una forma legal y penal, pero en lo social, cultural o educativo no se trabaja “por eso caemos en esta cuestión de demanda social, que no hay justicia y que llega tarde porque si se iguala justicia a una resolución judicial nos quedamos bastante cortos”. Ante eso señalaron que si la Justicia que persigue casos penales deja de lago el sufrimiento de las víctimas “me pregunto si eso tiene que ver con justicia”.

El diagnóstico que efectúan es clínico victimológico que se hace de manera interdisciplinaria con los diferentes profesionales, y esta labor abarca muchas situaciones como delitos, peligrosidad y riesgo, las cuestiones de patología, los recursos vinculares, sociales y la situación legal de la persona: “Este Centro de Asistencia a la Víctima es justicia, es parte de una justicia con una mirada integral”.

En cuanto a las intervenciones se precisó que por trimestre tienen unos 800 tratamientos  activos, y el crecimiento del CAV se debió a  las derivaciones que se generan desde las mismas personas que han pasado por allí. En cuanto al delito expusieron que el mayor número se da puertas adentro, y son bastante complejos, dado que las personas que atienden ya cuentan con una historia victimológica. Por esto es que afirman que la cura para una víctima es un logar poder contar el relato, dado que así logra apropiarse de su propia historia. Respeto y dedicación las caracteriza, ya que es un trabajo que no se hace de un segundo a otro.

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