Semana del curanto

Turismo gastronómico en El Bolsón

Entre el 20 y 24 de Febrero de 2019, como un complemento de la Fiesta Nacional del Lúpulo, a tan solo 10 kilómetros al norte de El Bolsón, en Mallín Ahogado, provincia de Rio Negro, se desarrolló la Semana del Curanto, que deleitaró a grandes y a chicos. Una tradicional forma de cocinar que pertenece al patrimonio cultural de la Patagonia Argentina, parte de una tradición milenaria que se mantiene en el tiempo.

  • 25/02/2019 • 14:20
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La Semana del Curanto se llevó a cabo durante los días 20, 22 y 24 de febrero, la cita fue en Mallin Ahogado, donde abunda la belleza natural entre cascadas, ríos y bosques encantados, a pocos kilómetros del El Bolsón. El evento consistió en una grata invitación para vivir la experiencia sin igual de esta cocción autóctona mapuche, típica de la Comarca Andina, que ofreció sabores inimaginables a partir de una lenta cocción de carnes y verduras en el interior de la tierra.

El curanto, en lengua mapuche significa piedras al solo o piedras calientes, y es una increíble ceremonia gastronómica de origen araucano, introducida en Argentina a principios de 1900.

El ritual inicia haciendo un hoyo en la tierra siendo el tamaño de acuerdo a los comensales, luego se colocan piedras bocha –típicas de los lagos patagónicos- que previamente fueron calentadas al rojo vivo. Las piedras se cubren de hojas de nalca y sobre ellas los ingredientes a cocinar (carnes y verduras), otra capa de hojas y luego abundante tierra, convirtiéndose en un horno a presión que cocina al vapor.

La Madre Tierra se encarga de otorgarle un sabor especial a la comida, un manjar que encanta a locales y turistas, y cuya receta se ha sostenido de generación en generación como un tesoro sagrado.

Este año se concretó la primera edición de la Semana del Curanto en Mallín Ahogado, a metros de la Catarata de Mallín y abrazada por un paisaje andino espectacular; allí donde desde hace más de un cuarto de siglo cocinan el curanto en familia.

Desde el mediodía, los especialistas invitaron a visitar el lugar, no sólo para degustar el curanto cuando ya estuvo en su punto justo, sino también para ser parte de este proceso de cocción, que es un atractivo gastronómico muy especial, enmarcado en tradiciones milenarias, dentro de un entorno natural y sostenible que lo mantiene vivo en el tiempo.