La Mesa Chica

En el nombre del Padre

Siempre influyentes, los Obispos que dirigieron la iglesia católica de la Diócesis de Río Gallegos nunca pasaron desapercibidos. Magliano, Áleman, Buccolini, Romanín, D’Annibale y prontamente García Cuerva, estuvieron atravesados por cada momento político y social. La influencia de Bergoglio y la influencia de Francisco.   

  • 22/01/2019 • 19:08
Alicia y Giubetich junto a D'Aniballe.
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Toda llegada de un nuevo Obispo a la Diócesis de Río Gallegos genera expectativas, entusiasmo no sólo en aquellos que profesan la fe católica, sino también en la comunidad toda, ya que el responsable de la iglesia en Santa Cruz, ha sido siempre una voz fuerte, de consulta, cuando no dé consejo sobre determinados temas que hacen a la sociedad toda.
La Diócesis local ha tenido -durante sus largos años de servicio desde 1961 a la fecha- apenas cinco Obispos. La jurisdicción abarca no sólo Santa Cruz sino también Tierra del Fuego, siendo en extensión la más importante del país. La influencia de los Salesianos ha sido preponderante y si bien éstos no suelen ser de las órdenes con mayor exposición pública, no por eso han sido completamente neutrales a las vivencias políticas y sociales de turno.

¿Un Guiño de Francisco?- Vamos a arrancar por el último. El recién llegado. Jorge Ignacio García Cuerva demostró en pocas horas que no viene de paseo a la Diócesis local. Se encargó de aclarar posturas sobre el aborto y la despenalización de la droga, desmintió artículos periodísticos y hasta cargó contra sectores de la izquierda. Y eso que aún no asumió, lo hará recién en marzo. 
¿Qué fue lo que dijo? Fue terminante sobre el aborto, un tema en el que los sectores de izquierda, progresistas y colectivos de género locales hacen constantemente hincapié. Sus dichos, no deben haber pasado desapercibido para todos ellos: “El debate del aborto fue de determinados sectores sociales que se colgaron literalmente de las mujeres más pobres porque en los barrios si hay algo que se defiende es la vida y se defiende como sea”, sostuvo sin pelos en la lengua.
Y también añadió: “Me llamaba la atención que en general los sectores que están defendiendo el aborto, son los sectores de izquierda, que nunca los vi defender tan fuertemente la propiedad privada diciendo ‘con mi cuerpo hago lo que quiero’. No sabía que ahora también defienden el valor de la propiedad privada de manera tan absoluta; entonces creo que hasta hay contradicciones ideológicas con eso”.   
Respecto de la llegada García Cuerva, un “cura villero” como lo apodaron los medios de Capital Federal, referencia que no es del todo del agrado del Obispo electo, se han deslizado algunas conjeturas. Algunas sostienen que es un guiño del Papa Francisco a la gobernadora Alicia Kirchner; sabida es la buena relación que habría entre ambos. Además, García Cuerva comparte la mirada social que tiene la mandataria provincial que además trabajó con estos curas cuando fue Ministra de Desarrollo Social de la Nación en los núcleos urbanos más difíciles del país. También coinciden en su mirada del aborto. Si bien Alicia Kirchner nunca lo hizo público, alguna vez posó en una foto frente a mujeres del grupo Pro Vida ligadas a la iglesia católica local.  

Un poco de historia- Pero hay que remontarse al 12 de julio de 1961 para conocer al primer Obispo local. Ese año fue designado Monseñor Mauricio Eugenio Magliano. Antes de la creación de la Diócesis, estos territorios dependieron de la Sede de Comodoro Rivadavia y, cuando ni siquiera ésta existía como diócesis, formaba parte de la Diócesis de Viedma, de la cual fueron desmembradas al momento de su respectiva creación. 
Las referencias históricas sostienen que los Padres Salesianos llegaron a estas tierras a fines del siglo pasado, un lugar inhóspito, alejado de los centros urbanos del país. 
Un antecedente inmediato a la creación de la Diócesis de Río Gallegos que está íntimamente relacionada con la política, ocurre en 1969, cuando el Gobierno de la Provincia de Santa Cruz hizo construir la Sede del Obispado, que por entonces funcionaba en el Colegio Salesiano de Nuestra Señora de Luján y la parroquia aledaña, erigida en Catedral. 

El que más estuvo- Magliano falleció el 31 de mayo de 1973. La sede estuvo vacante por espacio de un año. Allí nacen los largos años de Miguel Ángel Alemán, otro Salesiano y oriundo de la Ciudad de Buenos Aires.
Desde el 27 de agosto de 1975 a 1992 fue Obispo Diocesano de Río Gallegos, extensa diócesis que comprende a las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego. 
Después de una larga y dolorosa enfermedad, Mons. Miguel A. Aleman, fallece en Buenos Aires el 11 de Marzo de 1992 a los 69 años de edad. Sus restos son trasladados a Río Gallegos, donde yacen en la Capilla del Obispado. 
Aleman fue –acaso- el Obispo más destacado de la Diócesis local. Mucho de eso se lo debe indudablemente a su permanencia, nada menos que 17 años en el cargo. Al prelado le tocó atravesar momentos de dictadura militar, la Guerra de Malvinas y el advenimiento y consolidación de la democracia.  

Buccolini, el mediador- El 8 de Julio de 1992, el Papa elige para la sede a Monseñor Alejandro Antonio Buccolini, quien (consagrado Obispo el 26 de setiembre) toma posesión de la diócesis el 3 de Octubre de 1992, en medio de una masiva manifestación popular en las calles de la ciudad. 
La tarea pastoral de Monseñor Buccolini se centró principalmente en animar la Comunión eclesial, para lo cual recorrió frecuentemente la diócesis. En repetidas ocasiones le tocó también asumir la mediación conciliatoria en diversos conflictos sociales. Por esos años, le tocó afrontar un Obispado atravesando desde la primera a la tercera gobernación de Néstor Kirchner. 
Durante su gobierno pastoral, se consolidaron los Consejos Parroquiales con participación de los laicos y los Consejos de Asuntos Económicos para la búsqueda de recursos genuinos y su transparente administración. 

Un actor principal en el 2007- El 24 de Octubre de 2005 su Santidad Benedicto XVI aceptó la renuncia presentada por Monseñor Alejandro Buccolini por haber cumplido la edad que prescribe el derecho canónico, y nombró nuevo Obispo de Río Gallegos a Monseñor Juan Carlos Romanin, y fue consagrado obispo el 17 de Diciembre de 2006 en Buenos Aires, por Mons. Agustín Radrizzani. 
Se trató de apenas el 4º Obispo de Río Gallegos; inició su ministerio pastoral el 7 de enero de 2006, pero esto no será seguramente por lo que se lo va a recordar a Romanin. Apenas un año más tarde, estallaría en Santa Cruz el conflicto social y político más importante del que se tenga memoria en tiempos de democracia.  
Los estatales iniciaron –con los docentes a la cabeza- un reclamo por aumento salarial y blanqueo de sumas en negro que terminó con la renuncia del entonces vicegobernador a cargo, Carlos Sancho. Romanin, lejos de permanecer neutral, tomó partido por los trabajadores e incluso encabezó algunas de las marchas más numerosas.
El momento de mayor participación pudo haber sido aquel día que subió al estrado armado al pie del mástil de las avenidas por entonces Roca y San Martín, para dirigirse a la multitud. 
“Estamos aquí como Iglesia para compartir con ustedes este momento y queremos que sepan que tenemos una sincera preocupación por el cuidado de nuestra calidad de vida,  particularmente en este tiempo, en que pareciera que la PAZ SOCIAL se encuentra amenazada por la no solución de los conflictos existentes en nuestra provincia”, indicó.
Y seguidamente, agregó: “Como Obispo he seguido muy de cerca los acontecimientos de estas últimas  semanas y como afirmara en el mensaje remitido al Congreso Provincial de la ADOSAC: considero que todo reclamo tiene que ser recibido, escuchado y gestionado por las autoridades competentes en un estado democrático, sobre todo cuando el reclamo es justo y ha nacido de la manifestación genuina y espontánea de los docentes, a los que se han sumado otros trabajadores y la ciudadanía”.
Romanin fue calificado por el oficialismo como el “pastorcito mentiroso”, “cura opositor”, y hasta le valió enemistades con el sector político local por haber apoyado el reclamo estatal de ese año. Incluso, editorialistas nacionales habían relacionado la postura del Obispo con la enemistad creciente con el entonces Cardenal Jorge Bergoglio y el gobierno nacional que encabezaba Néstor Kirchner.   

Un duro con los curas abusadores- El 19 de Febrero de 2011, Benedicto XVI designó a un Obispo Auxiliar: Monseñor Miguel Ángel D’Annibale, sacerdote de la Diócesis de San Isidro que hasta la fecha se desempeñaba como Vicario general de la misma. 
Fue ordenado obispo el 29 de abril de 2011, en el salón Juan Pablo II, del Colegio Carmen Arriola de Marín de San Isidro, por monseñor Jorge Casaretto, obispo de San Isidro. Inició su ministerio episcopal como obispo auxiliar de Río Gallegos en el Santuario de San Cayetano el 22 de mayo de 2011.
El 18 de abril de 2012, el Papa Benedicto XVI, aceptó la dimisión al gobierno pastoral de la Diócesis, presentada por mons. Juan Carlos Romanín. Por lo cual, a partir del mismo día el obispo auxiliar, D´Annibale, asumió las responsabilidades de Administrador Apostólico "sede vacante". El 24 de febrero de 2013 el Papa Benedicto XVI lo nombró obispo de Río Gallegos. Asumió la tarea pastoral el 1 de mayo de 2013 en el Boxing Club de la ciudad de Río Gallegos. Desde ese día fue el quinto obispo de la diócesis de Río Gallegos. A D´Annibale le tocó atravesar momentos más calmos que a Romanin, y cuando fueron álgidos, ocupó un rol más de mediador y prácticamente nunca se lo vio tomando partido por ningún sector. 
Además, atravesó la oleada de denuncias contra curas abusadores. De hecho, ante dos casos en la Diócesis de Río Gallegos, fue terminante al indicar que debían investigarse, al tiempo que condenó a los mismos. Ahora encabezará otro Obispado, dando paso a Jorge Ignacio García Cuerva. Otro capítulo se abre en Santa Cruz en la relación Iglesia y política. (Fuentes: redacción TiempoSur, Diócesis de Río Gallegos y Colegio Mons. Aleman). 
 


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