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Los vientos soplan en Suiza

El viento patagónico se siente en Lugano, Suiza, a través del clarinete de Iván Perdomo Roget, quien con 18 años estudia en el Conservatorio della Svizzera Italiana y ha debutado en la Orquesta de Vientos. Los inicios en la música, quiénes lo marcaron y cómo fue el examen para ingresar al Conservatorio. Presentaciones con amigos y con grandes Maestros; acá en el sur y allá, en Europa Central.

  • 26/11/2018 • 14:38
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Iván Perdomo Roget nació en la Ciudad de Buenos Aires y tiene 18 años. Hasta los 10 años vivió en el Barrio de Mataderos. Aún recuerda en su infancia cuando por las mañanas iba al colegio, se cruzaba con los Reseros que iban a caballo a trabajar al Mercado de Hacienda.

Sus padres siempre tuvieron el deseo de salir de la ciudad y vivir en un pueblo del interior. Su padre, por razones del trabajo viajaba por todo el país, y en uno de sus viajes, encontrándose en Río Gallegos, le hicieron un ofrecimiento laboral para instalarse en El Calafate, con lo cual decidieron darle un cambio a sus vidas.

Cuando le contaron sobre esta decisión a Iván, uno de los principales incentivos con los que querían convencerlo era que en El Calafate se estaba formando una Orquesta Infantil.

A los pocos meses, precisamente en julio de 2010, ya estaban viviendo en la Villa Turística. Y allí, ya empezaba a gestarse el futuro musical de Iván, a tal punto que no tenía vacante en la escuela primaria, pero el ingreso a la Orquesta estaba asegurado. Comenzaba a forjar su futuro.

-¿Cómo comienza tu pasión por la música?

-Cursando tercer grado en la Primaria San Pío X de mi barrio, llegó al colegio un nuevo profesor de música, Maestro Hernán Aranda, quien iba a ser el generador de mi pasión por la música.

Hernán, junto con otros profes, tenía como proyecto formar bandas sinfónicas con los niños de los colegios donde daban clase, en forma extra curricular.

Un día, le envían a mis padres una convocatoria para unirnos al proyecto, donde con una pequeña cuota, nos otorgaban en comodato un instrumento. En ese momento comenzó algo, que nunca imaginé que iba a marcar el rumbo de mi vida.

 

-¿Qué instrumento elegiste y por qué?

-Me dieron a elegir entre distintos instrumentos de viento. Había trombones; trompetas; clarinetes y flauta traversa.

Cuando nos presentan los instrumentos mi primera elección fue la flauta, pero en los primeros intentos no pude sacarle ni un solo sonido. Ante esta frustración, tomé un clarinete y al primer intento sonó. A partir de ahí se convirtió en una parte de mí. Hoy también el saxo es el  instrumento que me apasiona.

-¿Quiénes te han marcado a lo largo de tu vida –en la música- y quiénes son tus referentes?

- Hernán Aranda fue el que encendió la chispa en Mataderos. En el Calafate, conocí gente maravillosa como Marcelo Hortas que fue mi profesor de clarinete y actualmente un amigo, otro amante del arte y la música con una humildad que solo tienen algunas pocas personas. Pasando los años, Guillermo Mito Stettler, me deslumbró con el saxo y lo incorporé a mi familia junto al clarinete y de esta forma también conseguí sumar a un nuevo amigo y referente.

Ya en 2017, se incorpora a la Orquesta Juvenil en la función de Director, el Maestro Bernardo Di Marco, quien me marcó el camino a Lugano –Suiza-.

 

-Llega la posibilidad de rendir para ingresar al Conservatorio della Svizzera Italiana, en Lugano –Suiza-. ¿Cómo fue la preparatoria?

-Cuando llega Bernardo –Di Marco- a la orquesta comienzo a tomar clases con él para el ingreso a la Universidad Nacional de las Artes en la Ciudad de Buenos Aires. A los pocos días de iniciar, se reúne con mis padres y les propone ir por más. Es así que les comenta la posibilidad de ingresar al Conservatorio della Svizzera Italiana en Lugano –Suiza-, donde él se había formado.

Es así que comenzamos a entrenar duro con las clases, ya que requería conocimientos teóricos, que nunca había recibido, y se presentaban como una gran complejidad. Al mismo tiempo, comencé a cursar clases de italiano, que es el idioma oficial del Cantón Italiano.

-Llegaba la hora de la verdad. ¿En qué consistió ese examen y cómo llegaste al mismo?

El examen fue muy exigente, ya que usualmente los alumnos que dan las audiciones ya han cursado en sus países de origen el grado universitario. Yo iba con 8 meses de preparación y la formación de nivel secundario del querido Polimodal N°9 de El Calafate.

Las edades de los alumnos que participaban de los exámenes rondaban los 23 años, motivo por el cual a los profesores examinadores les llamó la atención no solo mi edad sino también el lugar de donde llegaba, tan lejano como la Patagonia Argentina.

El examen estaba compuesto por una parte teórica y por otro lado la interpretación del instrumento, que era en la que más confianza me tenía.

Finalizado el examen y luego de una muy agradable charla, me preguntaron si tenía alguna pregunta y yo inocentemente les pregunté: ´¿Ingresé?!!´, a lo que me informaron que en unos días me iban a enviar el resultado y que me quedara tranquilo que había hecho una muy buena interpretación del instrumento.

 

-¿Sensaciones al momento en recibir la noticia que ingresabas al conservatorio?

-Tras un mes de espera y desesperación, llego el mail donde me invitaban a incorporarme al Conservatorio. Una felicidad inmensa y pánico en las mismas proporciones.

-Te pido un mensaje para todos aquellos que sueñan con crecer en la música y llegar alto, a pesar de los obstáculos

-El principal mensaje es que hay que hacer lo que uno verdaderamente siente y ama. No hay que desalentarse por situaciones adversas que se puedan presentar y seguir luchando por los sueños.

Hay que estrechar la mano de la gente que te apoya y alejarse de aquellos que a veces nos desalientan.

Y la receta es estudiar y practicar muchísimo, que cuando se estudia y practica algo que realmente se ama, nunca es suficiente y esa es la clave que te permite superarte permanentemente a vos mismo.

Mis abuelos educaron a mis padres y mis padres me educaron a mí, con la consigna de que nada se consigue sin esfuerzo y siempre hay que dar lo mejor y lo máximo que uno puede. De esa forma, podemos motivar a nuestro entorno a pelear por sus sueños y desde ya, ayudarlos en lo que se pueda para lograr alcanzarlos, tal como me han ayudado a mí.

 

Preparación, presentaciones y amigos

A los pocos meses de formarse la Banda Sinfónica del San Pío X de Mataderos, Iván, junto a sus compañeros, daban pequeños conciertos en el colegio y en otras instituciones barriales.

“Con el tiempo, te vas dando cuenta, que hay gente como el Maestro Aranda –profesor de música-, que tiene un don especial y lo más importante es cuando ello se conjuga con la pasión por compartir con los demás ese don. Esas son experiencias que te marcan y te queda como ejemplo a seguir”, expuso.

En Santa Cruz, su transitar por la música, fue principalmente dentro del ámbito de la Orquesta Juvenil.

En varias oportunidades, tuvo la posibilidad de participar con la Orquesta del Barrio de Río Gallegos como invitado.

Es importante destacar que a través del programa de Orquestas Juveniles, pudo tomar masterclasses de clarinete con el Maestro Carlos Céspedes, clarinetista de la Orquesta Estable del Teatro Colón de la Ciudad de Buenos Aires; y con el Maestro Carlos Michelini (saxo).

En el año 2015, también tomó clases con los Maestros Jorge Polanuer y Leo Heras, de la agrupación Cuatro Vientos.

En el 2016, participó como invitado en la Orquesta del Bicentenario – Provincia de Tucumán.

Para Iván fue un momento inolvidable el vivido en la Fiesta del Lago del año 2015. Allí, un grupo de amigos lo convocaron para unirse al Niños al Vacío y fueron teloneros, haciendo covers de Rock Nacional y temas propios.

Luego, en 2017, el grupo Las Bandurrias (banda de El Calafate), lo invitó a sumarse en una de sus presentaciones.

Y por último, antes de mudarse a Suiza, junto con amigos hizo un Concierto Despedida “que para mí es inolvidable. Fue en Humus, interpretando distintos géneros con saxo y clarinete”, resaltó-.

 

Début en la OFSI Orchestra di Fiati Della Svizzera Italiana

En otro tramo de la entrevista, Iván contó cómo fue su primera participación –a fines de octubre-en la OFSI: “Fue realmente sorprendente. Es la Orquesta de Vientos de la Suiza Italiana. Apenas llegado a Suiza, se contactan vía mail y me invitan a incorporarme a la Orquesta - habían visto la grabación de mi examen de ingreso- .Idéntica situación que en el 2010 cuando llegué a El Calafate; antes de poner un pie en el Conservatorio ya tenía un lugar en una Orquesta”.

Para él la experiencia fue maravillosa. Recalcó la gran experiencia y profesionalismo de los músicos que la integran. La mayoría son Maestros en la interpretación de sus instrumentos.

En cuanto a la preparación para el concierto, “al igual que cuando me invitaban a participar en Río Gallegos, practiqué las obras en forma individual, durante un mes, y luego me integré a los ensambles con la orquesta. Y así llegaron los conciertos en las ciudades de Mendrisio y Locarno. La primera vez que no estaba mi familia presente, aunque los sentía conmigo”.

 

La vida en Suiza: “La gente se muestra sensible al arte”

Al ser consultado sobre su adaptación a Suiza y cómo es vivir allí, no hubo más que elogios y admiración por la ciudad, su gente y paisajes.

“Suiza es uno de los lugares más seguros del mundo, tiene paisajes increíbles, es muy ordenado y tienen un nivel de vida muy alto. Al comienzo me sorprendía que los trenes y autobuses llegaban a horario!”, expresó el joven músico.

Destacó que al igual que El Calafate, Lugano es uno ciudad turística. “Es uno de los más importantes centros turísticos de Suiza, muy visitado también por alemanes e italianos. Encontras personas de todo el mundo. La gente es muy cordial y se muestra sensible al arte, con lo cual al sólo mencionar que soy estudiante del conservatorio, recibo una sonrisa y un gesto de aprobación”, detalló.


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